AHORA SÍ: ALÓ PRESIDENTE

Gaspar Albertos

 

Cuando toda esta crisis sanitaria y consiguiente crisis económica pase, alguien escribirá una extensa novela acerca de lo acontecido pero no dejará de ser una novela histórica al modo de esas que ahora tanto proliferan sobre la terrible peste negra del siglo XIV. Ahora lo que toca es escribir, opinar en cualquier caso, sobre el triste presente que nos está tocando vivir de la manera más clara y concisa como única herramienta para contrarrestar las larguísimas, confusas y tediosas comparecencias del Presidente de Gobierno y sus no menos enrevesadas y repetitivas respuestas en las amañadas ruedas de prensa: Aló Presidente.

Hasta ahora desde el gobierno no se ha dejado de utilizar el mantra de que “ahora no toca” en referencia a cualquier crítica sobre la gestión que de esta crisis sanitaria está haciendo, pero en la medida que en consonancia con los datos de descenso de contagios ya ha anunciado un plan de vuelta a la que denomina “nueva normalidad” creo que ya ha llegado el momento de resumir las críticas que cada uno considere hacia su gestión: Aló Presidente.

No vale ahora decir que “a partir de ya” (cuando nos han tenido con un “no es el momento”) todos tenemos que arrimar el hombro sin tener en cuenta su gestión durante estos dos últimos meses, y lo mejorable que podría haber sido, cuando llegado este momento el arrimar el hombro supone para el presidente de gobierno el que oposición y demás estamentos sociales carguen con el trágala de sus medidas a las que nos quiere someter sin contar ni consensuar con nadie. Me trae a la memoria el chiste aquel de los pasotas que en la frontera con Andorra son sorprendidos con un saco lleno de relojes, radiocasetes, gafas, etc. y ante la pregunta de los aduaneros sobre que es aquello los pasotas responden que “comida para los pollos”. Inmediatamente ante la cara de asombro, y casi de risa, de los agentes aduaneros los pasotas añaden: “¿Qué paaassa?, nosotros se la echamos y ellos si quieren se la comen.” Aló Presidente.

Bueno, pues ahora sí toca ya escuchar y asumir críticas. Los “pollos” no se van a comer a partir de ahora todo lo que les echen. Sin ánimo de ser exhaustivo (como dice cierto analista político) los hechos son los siguientes:

1/ La agenda del gobierno hasta después del 8 de marzo tuvo más carácter político que sanitario para no tener que prohibir las previstas masivas manifestaciones feministas.

2/ Hasta esa fecha desoyó todas las advertencias que desde diversos organismos se venían haciendo acerca de lo grave de la pandemia del coronavirus. Como mascarón de proa de esta política, las vergonzosas manifestaciones iniciales sobre el coronavirus de Fernando Simón como Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

3/ Con el “pastel” encima de la mesa, se atribuyó para el gobierno central toda la gestión sanitaria que concluyó durante diez días con una centralización de compra de material sanitario totalmente ineficaz. Todos recordamos tristes episodios de las dificultades de adquisición o en su caso de falta de eficacia de mascarillas, guantes, EPIS, respiradores, etc. aderezado todo ello por la intervención de empresas mediadoras de las que se ocultaba su identidad.

4/ Sin la menor duda, resultado de los tres puntos anteriores, nuestro país se ha convertido en uno de los más perjudicados mundialmente en cuanto a número de contagiados, fallecidos y sanitarios infectados, siendo tristemente líder en muchos de estos aspectos en proporción al número de habitantes.

5/ Controlada una buena parte de la opinión pública vertida a través de las bien regadas televisiones y radio, el gobierno se dedica de manera subrepticia utilizando a la Guardia Civil a controlar y censurar todas aquellas críticas que en las redes sociales se viertan sobre su gestión. El “destape” fue tan flagrante como la desaparición de la escena en pocos días del general Santiago Marín por su lapsus “lectivo”.

6/ Si bien es cierto que en las redes sociales se han vertido bulos (que no es lo mismo que crítica) acerca de la acción de gobierno, no es menos cierto que éste no ha ido a la zaga en la creación de bulos también (es decir, mentiras) acerca de su gestión, como el último en el que ha pretendido poner a nuestro país en el “top ten” de países que más test aplican cuando no es así. Por no recordar los continuos cambios de criterio a la hora de contabilizar y esconder fallecidos, contagiados, etc.

7/ Cuando han anunciado medidas para detener o reiniciar determinadas actividades laborales, salida de los niños a la calle, etc. han acertado al rectificar por indicación de opiniones contraria a la suya.

Llegados a este punto nos sale con un programa de vuelta a la “nueva normalidad” infumable para el que pide toda la colaboración y apoyo. ¿Pero por qué no ha contado para la elaboración de esa “desescalada” con la oposición en el congreso, con las comunidades autónomas y los agentes sociales? ¿No sé da cuenta de que le va a pasar lo mismo que con la pretendida parada inmediata de los altos hornos o con la decisión de que los niños salgan para ir con sus mayores al súper, a la farmacia o al estanco?

Aló Presidente. Resumiendo. Usted quiere que “todos” le apoyen las decisiones que “sólo” usted toma. Bueno, no tan sólo, ya que en el seno de su gobierno cuenta con los que le tienen cogido por donde más duele y que no desean otra cosa que convertir el estado español en una república bananera abonada por el control legislativo, judicial y subsidiada socialmente.

Gaspar Albertos

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