Aprender psicología jugando al póker

Interesante

Desvelamos las claves de la relación entre dos disciplinas muy conectadas entre sí y que ofrecen la posibilidad de conocer la mente humana desde curiosas perspectivas


El control de la mente juega un papel decisivo en todos los ámbitos de la vida, pero existen pocas disciplinas en las que la psicología sea tan importante como en el póker. Los jugadores profesionales son los primeros en testificar de la necesidad de conocer la ciencia de la mente para poder alcanzar el éxito, anticiparse y gestionar la frustración en este popular juego de cartas.

Y es que tomar decisiones clave en pocos instantes, tener la capacidad para transmitir cosas contrarias a las que se pasan por la mente, engañar a los rivales, mantener un rictus serio que haga traslucir las emociones y, en definitiva, hacer gala al dicho de “tener cara de póker”, son cosas que solo resultan alcanzables por medio de un profundo conocimiento psicológico. Según lo que indica bonoscasino.net, eso es lo que ha hecho que muchos de los mejores jugadores se hayan lanzado a estudiar formalmente los entresijos de la mente con el fin de encontrar la manera de aplicar esos conocimientos a su actividad en el tapete.

En el siguiente video, podemos ver la expresión facial de de Bryn Kenney, uno de los jugadores de póker con mayores ganancias del mundo. Está haciendo (con éxito) lo que se llama un “bluff”.

En todo deporte de élite hay que lidiar con la presión, gestionar el éxito y salir reforzado del fracaso, pero en aquellas actividades que son individuales, el poder de la mente adquiere una importancia superior. Es algo que se aprecia claramente en el tenis o el ajedrez, y que se hace aún más palpable en el póker donde no hay habilidades técnicas ni físicas que puedan suplir una mala gestión de las emociones. La capacidad de observar al rival e interpretar las señales que se pueden producir en él, será clave para poder anticiparse, pero también mantener la compostura cuando hay una mala racha, no dejarse llevar por el éxtasis en las victorias y amoldarse a lo imprevisible del juego.

Muchos se preguntarán si el efecto de la psicología pierde relevancia cuando se juega online. La respuesta es que no. Se requiere la misma o mayor sangre fría para tomar decisiones y el hecho de estar en un escenario concreto donde la tensión y las fichas sean palpables, obliga a tener un dominio supremo de la mente para afrontar situaciones adversas y tomar decisiones adecuadas. Así lo transmite la jugadora profesional Maria Konnikov en Wired.com, que desgrana con todo lujo de detalles la enorme dificultad que supone mantener la calma y no transmitir emociones cuando se está jugando por grandes cantidades de dinero.

Pero la relación no es unidireccional, es decir, no solo se necesita saber de psicología para jugar al póker, sino que el propio juego puede ayudar sobremanera a conocer los entresijos de la mente y tener una aproximación más práctica a todos los vericuetos de la psicología. Son dos disciplinas condenadas a entenderse y que se retroalimentan una a la otra. El póker desafía los límites de la mente mientras que la psicología estudia esos límites y la manera de ir más allá.

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