APUNTES DE JUEVES SANTO

Gaspar Albertos

En modo alguno iba yo a pensar que Gabriel Rufián de ERC iba a coincidir conmigo en que esta crisis sanitaria del coronavirus que estamos padeciendo no es la peor pandemia que haya padecido la humanidad en los últimos cien años. Textualmente ha dicho esta mañana en la sesión parlamentaria que se ha celebrado que:

“Esta no es la mayor pandemia y crisis sanitaria, humanitaria y económica que haya habido nunca. No lo es. Ni tan siquiera lo es de nuestro tiempo y generación. Esta es la mayor pandemia y crisis sanitaria, humanitaria y económica a la que se haya enfrentado nuestra latitud, nuestro entorno. Aquello que creíamos que sólo pasaba más allá de las concertinas, está aquí.”

Efectivamente, lo que yo en mi último artículo definía como crisis sanitaria que está afectando principalmente al primer mundo, civilización occidental o capitalismo como sistema económico, Gabriel Rufián le llama ahora “nuestra latitud” o “nuestro entorno”. Lo que yo terminaba diciendo de “acordémonos más de ayudar a los negritos” él ahora, como buen parlamentario y con mejor tino nos recuerda lo que permanentemente está pasando a buena parte de la humanidad al otro lado de las concertinas o bajo una tienda de campaña embarrada.

No me duelen prendas en coincidir humanitariamente con un político que, aunque en las antípodas de mi idea política de España, ha visto como yo que mucho se tiene que resquebrajar nuestro bienestar para que lleguemos a padecer lo que se padece en otras latitudes. Y aun así, siempre podremos llorar con un ojo solo.

Ahora bien, nunca entenderé de él su idea nacionalista/independentista que mantenga lo que a todas luces no deja de ser una discriminación y diferencia de derechos entre españoles, que no es que suponga sólo el establecimiento de concertinas entre Cataluña y el resto de España, sino que coloca concertinas en las propias entrañas de la sociedad catalana.

En cuanto al resto de la sesión parlamentaria poco podemos esperar de lo visto y oído.

No se ponen en nada de acuerdo más allá de ir prorrogando el confinamiento de la población, consecuencia de lo cual ni gobierno ni oposición respetan ya ese consenso que toda la población del país está esperando antes de tirarse los trastos a la cabeza como han hecho. Anunciadas quedan unas reuniones de todos los grupos parlamentarios para intentar alcanzar algún tipo de pactos que esperemos que sean consensuados.

Lo cierto es que la crisis sanitaría marca a España como el país que porcentualmente tiene más nivel de contagio y de fallecidos sobre su población total.

Tiempo habrá de exigir responsabilidades sobre la gestión que de ésta crisis se está haciendo y que nadie empiece ya a colgarse medallas sobre no sé qué evolución de una curva o pico porque esto se puede convertir en una crisis tan duradera que se pueda denominar como el título de la película “La trinchera infinita”.

Gaspar Albertos

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