¡ARRIMAD…ILLA, ARRIMAD…ILLA!

Gaspar Albertos

Resulta que cuando Ciudadanos gana las últimas elecciones autonómicas celebradas en Cataluña consiguiendo 36 diputados y el conjunto de partidos constitucionalistas 65 (eso sí, incluyendo a Cat-Comun-Podem como constitucionalista, que es mucho incluir), Inés Arrimadas se negó a presentar su candidatura a Presidente de la Generalitat porque las cuentas no le salían ya que la mayoría absoluta del Parlament la otorgan 68 diputados y obviamente la propuesta estaba condenada al fracaso.

De ahí que siempre se le señaló como de falta de valentía ya que su partido había ganado las elecciones y agrupado en torno a él a más de un millón cien mil catalanes que al menos para que no se diluyera como un azucarillo, tenía que haber puesto pie en pared, subido al estrado y presentar una alternativa de gobierno para Cataluña en lo lingüístico, en lo económico, en lo social y sobre todo en lo referente a la necesidad de la vuelta a la convivencia entre catalanes, en contraste con la política independentista. Aquello habría mantenido en vilo a esos más de un millón cien mil votantes agrupados en torno a su partido y hecho que pensar a muchos independentistas, aunque a la postre se hubieran entendido para gobernar como lo hicieron, pero como no veían que se alzase nada enfrente, Arrimadas se las puso como a Felipe II.

Ahora que las encuestas auguran un descalabro monumental de Ciudadanos en las próximas elecciones autonómicas catalanas, ahora que el “efecto Illa” no es más que la desilusión de muchos de aquel millón cien mil votos y no la gestión sanitaria del ministro, se ofrece para “formar un gobierno de coalición sensato y moderado” con el Partido Socialista de Cataluña. Gobierno de coalición que jugando con los apellidos de los dos candidatos se puede considerar un gobierno en el que Inés se sienta “arrimad…illa” al poder.

¿Ahora no saca la calculadora? Cuando entre Ciudadanos y  PSC sacaron 53 diputados en 2017 no movió un dedo y ahora que las cifras más optimistas de Tezanos, oigan, de Tezanos,  les otorgan 50 diputados como máximo (35 para PSC y 15 para Ciudadanos) se ofrece para formar gobierno con un ejecutivo liderado, ¡ojo!, por su formación.

Por más que busco en la página web de Ciudadanos no encuentro lo que en su día tenían publicado que decía así: “El partido político Ciudadanos nace “por el vacío de representación que existía en el espacio electoral de centro-izquierda no nacionalista”. En otro punto de su Ideario se dice que el mismo “se nutre del liberalismo progresista y del socialismo democrático”.

Su deriva hacia el centro derecha a nivel nacional esperando abrir boquete en el electorado del PP de los 10 millones de votos hizo que los principios expuestos quedaran fuera de su ideario, el personal confuso, los resultados electorales de aquí y de allá fluctuaban como el corcho hasta el último resultado en el que Ciudadanos se dio el gran batacazo pasando de 57 a 10 diputados en el Congreso de la Nación. Dimite Rivera, Inés coge el testigo y volviéndose hacia la izquierda (pero sin recuperar el ideario citado en el párrafo anterior) empieza a flirtear con Pedro Sánchez, le dan un revolcón con el asunto de los presupuestos, la ningunean sin ningún recato, pero ella, inasequible al desaliento, llega ahora con otra propuesta más irrisoria aún si cabe, condenada al fracaso.

¿Pero no se da cuenta de que de la diáspora de voto de su partido, no sólo se va a alimentar el PSC en lo que se ha dado en denominar “efecto Illa”, que no es tal,  sino también el PP y hasta el mismísimo Vox? Y lo que más me temo, también se va a alimentar el abstencionismo de muchos catalanes que en 2017 se agruparon en torno a las siglas de un partido constitucionalista que posteriormente, a base de ganarse el sobrenombre de “veleta”, ha dilapidado la ilusión de muchos catalanes y españoles por ver una Cataluña prospera y dialogante.

Siempre he admirado su arrojo ante los separatistas en el regate corto, pero esos bandazos…

Gaspar Albertos

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