Caudete, el pueblo – fiesta

Editoriales

En Caudete no podemos quejarnos por falta de fiestas. Tenemos una agenda festiva muy apañada y, a veces, hay que colocarlas con calzador en el calendario.

Empezamos el año con la resaca de Nochevieja, y bailando los Bailes del Niño. Si el día es bueno, que no ha sido el caso del Primer Día de este año, la Plaza de la Iglesia se llena, literalmente, de bailadores y de público. Es una tradición que se mantiene, más o menos, en los últimos años, y la participación depende en gran medida de la meteorología: si la previsión es buena, se dispara.

Dejamos el mantón, y vamos a por San Antón. Las Reinas de los Bailes no dejan el mantón, sino que se lo vuelven a poner, porque los Reinados vuelven a participar, bailando en varios momentos de la festividad de San Antonio Abad. Ese domingo los caudetanos también sacamos en masa a nuestras mascotas, para que las bendiga el párroco tras el tradicional desfile de los animales.

Poco después, gachamigas en la Virgen, y traemos a San Blas en romería. Empiezan las fiestas en honor al copatrón de Caudete, con sus hogueras y sus cucañas. Pese a que parecen actividades muy desfasadas, las cucañas siguen teniendo aceptación, tal y como se celebraban antaño. Nunca falta algún grupo de jóvenes para subir a por el jamón…

Y corriendo, a preparar el disfraz. Llega Don Carnal… Y con él, el Carnaval. El seguimiento de esta fiesta pagana en Caudete ha sido desigual a lo largo de la historia. En los últimos años ha cobrado fuerza, especialmente el desfile infantil que se realiza por la tarde. La buena organización ha dado como resultado un desfile muy colorido y vistoso, donde participan cientos de caudetanos, especialmente niños, aunque los padres, con la excusa, también lucen espectaculares disfraces, muchos de ellos muy trabajados.

La Semana Santa y las Pascuas llegan poco después, con poco margen para preparar las monas, que todavía hay quien las hace en casa. Las panaderías y confiterías locales, de todas formas, ofrecen este producto tradicional de manera más cómoda, con buena calidad y con un precio muy razonable. Las procesiones mantienen una participación aceptable, aunque tras el boom que experimentaron las cofradías hace años, hoy en día cuesta mucho trabajo que no baje el interés por salir de capuchino. Salir al campo en las Pascuas, como hacían nuestros antepasados, se hace, pero mucho menos. Las casas de campo, los problemas para acampar en zonas como La Toconera y la comodidad, son razones de peso para elegir otros lugares donde pasar esos días. De todas formas, los chiquillos tienen sus razones para mantener lo de irse de acampada… sea tradición o no.

La Semana Cultural Festera siempre toca a primeros de marzo, es decir, rozándose con las Pascuas. Es el momento de oir de nuevo a las bandas de música por las calles tocando los pasodobles festeros, y viendo los trajes de los protagonistas septembrinos. Se presentan Capitanías y Damas, y se elige Reina. Concursos gastronómicos, fotográficos, de diseño de cartel de Fiestas, desfiles de Volantes de Papel, etc. Bueno, muchas cosas que nos recuerdan que estamos a mitad de camino a septiembre, y aunque las Semana Cultural no es una fiesta en sí, se trata de un recordatorio de los días grandes que celebra nuestro pueblo.

Julio y agosto son meses plagados de actividad pre-festera, aunque otras fiestas tienes nombre propio: la de Santa Ana, con su concierto y sus guijas, y la de la Virgen del Carmen, con la Alcachofa. Después, cenas de sobaquillo, conciertos, la Subida del Palo, pasacalles… Guaridas en ebullición, por supuesto… Y llega septiembre, y las Fiestas Patronales. ¡Qué voy a decir sobre ellas! Con sus problemas, pero no dejan de ser la celebración más importante de Caudete, donde participan miles de caudetanos, de una forma u otra. Del 6 al 10 de septiembre, Caudete se transforma y se vuelca en sus Fiestas.

Tras las Fiestas de septiembre, se produce un impass… Del mismo modo que tras la tempestad llega la calma, tras las Fiestas llega un parón, muy necesario para recupèrar fuerzas. Con la Navidad como siguiente objetivo, la agenda festera caudetana deja un hueco a la improvisación de cada cual. O a meditar, o a no hacer absolutamente nada, que también da gusto, a veces.

Seguro que se me ha pasado alguna fiesta por alto, y si es así, lo lamento. El caso es que Caudete mantiene vivas multitud de fiestas a lo largo del año, que gracias a las diferentes asociaciones y cofradías, se siguen llevando adelante. Mando desde aquí mi reconocimiento y mi agradecimiento a todos los que contribuyen, con su tiempo y esfuerzo, a que no sólo no desaparezcan, sino a mejorarlas, a pesar de los problemas de todo tipo que ello supone.

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