Hace unos años, crear imágenes eróticas con inteligencia artificial obligaba a instalar programas y a pelearse con la tarjeta gráfica, y lo normal era acabar con cuerpos deformes y manos de seis dedos. Hoy basta con abrir el navegador y subir una foto. Lo que cuesta ahora es elegir entre decenas de webs con nombres casi idénticos; muchas prometen que todo es «gratis e ilimitado» y pocas explican qué hacen con lo que subes.
Antes de gastar dinero en un generador de porno ia, merece la pena hacerse cinco preguntas. Ninguna exige saber de informática: casi todas se responden leyendo la portada, la página de precios y la política de privacidad, y la que queda, con la prueba gratuita.
¿Qué pasa con las fotos que subes?
Una imagen personal subida a un servidor desconocido puede quedarse ahí indefinidamente, aparecer en una galería pública o acabar sirviendo para entrenar la próxima versión de la IA.
Lo mínimo es que la política de privacidad, y no solo un eslogan de la portada, deje claro si las fotos viajan cifradas, cuánto tiempo se guardan y si se usan para entrenar. En Razdevai, por ejemplo, las subidas viajan cifradas, no se usan para entrenar y la foto original se borra sola a los tres días; el resultado solo se ve en tu historial privado durante ese mismo plazo, y puedes eliminarlo antes. Si una web no dice nada sobre el borrado, lo prudente es dar por hecho que no borra nada.
¿Te van a cobrar cada mes?
Muchas plataformas funcionan con una suscripción mensual que se renueva sola. Si ves un precio de lanzamiento muy bajo, comprueba cuánto pagarás a partir del segundo mes. Si la web habla de «cancela cuando quieras» o de un cobro cada mes, es una suscripción y tendrás que acordarte de darte de baja. Si junto al precio pone «sin renovación automática», es un pago único, aunque lo llamen membresía y dure 30 días o un año.
La ventaja del pago único es que pagas una vez, recibes un saldo de créditos y lo gastas a tu ritmo, sin cargos recurrentes. Conviene mirar, además, qué pasa con los créditos que no gastas. En algunos servicios se pierden a final de mes; en otros, como Razdevai, siguen en tu cuenta aunque termine el periodo contratado.
¿Cuánto dan de sí los créditos gratis?
«Pruébalo gratis» puede significar cosas muy distintas. Lo habitual es recibir unos créditos al registrarte, y lo que interesa es cuántas imágenes salen con ellos en la práctica.
Mucha gente llega a estas webs buscando «quitar ropa xxx» en Google, y esa es justo la función que conviene usar para la prueba, con una foto tuya: es donde más se nota si la herramienta es buena o no. En Razdevai, los créditos de bienvenida dan para una sola operación con imagen, por ejemplo desnudar una foto o editarla, y el vídeo queda fuera de la prueba gratuita. No da para mucho, pero basta para juzgar la calidad.
Si una web promete vídeos ilimitados sin pagar nada, ten en cuenta que generar vídeo exige mucha potencia de cálculo y sale caro. Esa factura la paga alguien, y si no es el usuario con su dinero, puede que sea con sus datos o tragándose publicidad agresiva.
¿Qué resultados puedes esperar?
Las imágenes de la portada siempre son las mejores que ha sacado la web. En tu prueba, fíjate en tres cosas: los bordes donde estaba la ropa, que es donde suelen aparecer costuras y manchas; que la luz del cuerpo cuadre con la del resto de la imagen, y que el resultado no salga con un logo encima ni con zonas difuminadas que solo desaparecen si pagas.
Con el vídeo conviene ajustar las expectativas: lo normal son clips cortos, de unos pocos segundos, que tardan algunos minutos en generarse.
¿Dónde está el límite legal?
Estas herramientas son solo para mayores de 18 años, y la persona que aparece en la foto también tiene que serlo. Las plataformas responsables bloquean de forma automática las imágenes en las que parece salir un menor. Si una web ni siquiera menciona esta regla, es motivo suficiente para cerrar la pestaña.
La otra línea es el consentimiento. Usar una foto tuya, una de tu pareja si es adulta y está de acuerdo, o la imagen de un personaje creado con IA es el terreno seguro, siempre que nadie comparta el resultado sin el permiso de quien aparece en él. Hacer desnudos falsos de una persona real sin su consentimiento no lo es, ni legal ni moralmente. En España, difundir imágenes íntimas de alguien sin su autorización puede ser delito, y que la imagen sea un montaje no te libra: difundirlo puede vulnerar el derecho al honor y a la propia imagen de esa persona y llevarte a los tribunales. Además, los montajes sexuales hechos con IA están en el punto de mira del legislador, tanto aquí como en la Unión Europea.
Si una web contesta con claridad a estas cinco preguntas, vas bien encaminado. Si se va por las ramas en alguna, hay muchas más entre las que elegir.


