DEL IMPUESTO SOBRE LAS HIPOTECAS

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A ver si con un sencillo ejemplo puedo aclarar el sentido que ha tenido la sentencia del Tribunal Supremo acerca de quién debe de pagar el impuesto sobre las hipotecas, que no ha sido otro si no el de aplicar la ley conforme se estableció de origen y que no es otra cosa que aplicar las lógicas leyes del mercado.

Usted es fabricante de camisas y la hacienda pública, por encargo de los poderes legislativo y ejecutivo le pregunta:

Hacienda: ¿Usted que fabrica?

Fabricante: Camisas para venderlas posteriormente.

Hacienda: Pues sepa que al precio de venta que usted estime le tiene que añadir un impuesto que se llama IVA, que usted se lo cobrará incluido en el precio al cliente y que después me tendrá que liquidar a mí el montante de ese impuesto.

Fabricante: ¿Entonces ese impuesto lo va a pagar el cliente?

Hacienda: Así es. A usted ya le cobraremos impuestos sobre su beneficio a través del Impuesto de Sociedades.

Vale.

Ahora usted es un banco y la hacienda pública, por encargo de los poderes legislativo y ejecutivo le pregunta:

Hacienda: ¿Usted a que se dedica?

Banco: A comprar y vender dinero.

Hacienda: ¿Y vende mucho?

Banco: Pues lo suficiente para que el margen financiero me permita seguir con el negocio adelante.

Hacienda: ¿Y algún producto financiero de los que usted vende es “mollar” en sus beneficios?

Banco: Si. Las hipotecas, por la cantidad de demanda de las mismas y por la elevada suma en general a prestar en cada una de ellas.

Hacienda: Pues sepa que a la cantidad que usted preste le tiene que añadir un impuesto que le voy a llamar “impuesto sobre actos jurídicos documentados” cuyo tanto por cien sobre el importe de la hipoteca lo va a marcar a su antojo cada una de nuestras comunidades autónomas, impuesto que usted le cobrará al cliente y que liquidará a la comunidad autónoma que corresponda, las pobrecitas, tan necesitadas ellas.

Banco: ¿Entonces ese impuesto lo va a pagar el cliente?

Hacienda: Claro. A usted ya le cobraremos impuestos sobre su beneficio a través del impuesto de sociedades, y otros, si se presenta.

Así de claro y sencillo. No nos rasguemos las vestiduras. En las compraventas los impuestos establecidos los paga el comprador y una hipoteca no deja de ser una compraventa.

El que haya tenido un tropiezo el Tribunal Supremo en cuanto a cuestionar durante un tiempo el sujeto pasivo del impuesto no puede dar pie para que el populismo se agarre a un clavo ardiendo.

Otra cosa es el abuso de la aplicación de ese impuesto desde que se creó con la arbitrariedad que se ha señalado.

Rectificar es de sabios.

Gaspar Albertos.

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