Derecho a la información

Claudia Conejero

Cuando Miguel Llorens me propuso este nuevo proyecto, comenzaron a fluir dentro de mi cabeza posibles temas a plasmar en palabras, consecuencia todos ellos de encontrarnos ante un país demasiado revuelto.

Apunté todos en mi bloc de notas con la siguiente anotación “pendientes de desarrollar”, y decidí que el primer artículo tenía que estar relacionado con algo que forma parte del motor de mi vida, de mi profesión, la mejor carta de presentación de una periodista como yo, el artículo 20 de nuestra Constitución Española.

Para aquellos que lo desconozcan el artículo 20 de nuestra querida Carta Magna nos habla del Derecho a la Información. En él no solamente se reconocen una serie de derechos relacionados con la Información, sino que la Constitución se encarga de protegerlos. Vemos en el 20.1 como se eleva este derecho a todas las personas y a todos los medios, es decir, cualquier medio debe tener el mismo grado de libertad a la hora de ejercer dicho derecho. Y en el punto d) nos encontramos una de las grandes cuestiones que se plantean a la hora de calificar la información, y es que esta tiene que ser veraz, este es podríamos decir, el único requisito que la Constitución le pide a la información, su veracidad.

Sin embargo, la veracidad, pieza clave de este Derecho, muchas veces se encuentra sujeto a los deseos de quienes se han enarbolados como los dueños de la información. Sirva de ejemplo la situación de la televisión regional de Castilla La Mancha. RTVCM (Radio Televisión de Castilla La Mancha), a quién la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, según informó “Infolibre” el 08/04/204 pidió “objetividad y veracidad a la televisión de Cospedal”.

Otro aspecto de dicho artículo que me gustaría poner sobre el papel es el punto 2 del artículo 20, la inexistencia de censura previa. La Carga Magna nos dice que no hay censura previa, a diferencia de lo que ocurrió en otras épocas, sin embargo, los profesionales de los medios de comunicación se enfrentan en su día a día con ciertos obstáculos como ruedas de prensa sin preguntas, omisión de información relevante u otras mecanismos para que no se dé una plena libertad de información. A lo que hay que sumar una especie de “censura” a través de los Consejos de Administración de las televisiones públicas, ya que por ejemplo, el Consejo de Administración de RTVE esta elegido por dos tercios del Congreso y el Senado, es decir 10 propuestos por los grupos parlamentarios y dos por los sindicatos mayoritarios en la actualidad.

Por lo tanto, nos encontramos con unos medios públicos donde las informaciones pueden estar influenciadas por su consejo de administración y con artículos de prensa como el publicado por Raul Piña en el periódico “El Mundo” el 21/09/2011 con el título “El consejo de administración de RTVE decide controlar contenidos informativos” o el del “Diario de Castilla La Mancha” del 08/10/2014 con el título “Castilla La Mancha Televisión prohíbe a su trabajadores hablar del ébola”.

Todo esto nos lleva poner en duda la idea de una auténtica libertad de prensa, donde la información es un mecanismo de control de la gestión pública por parte de los ciudadanos, y no un instrumento sometido a los designios de nuestros gobernantes. Posiblemente la auténtica libertad de prensa se consolidaría con una Ley de Prensa, que sería el desarrollo normativo que le falta al artículo 20 de la Constitución Española y la puesta en marcha de una serie de instrumentos que garantizarán el pleno desarrollo del Derecho a la Información. No podemos dejar de lado que a falta de los mismos, hoy en día seguimos manteniendo en vigor la conocida “Ley de Fraga” del año 1966, una ley preconstitucional, nada que ver con la idea de democracia que la Carga Magna le dio a nuestro país.

Para finalizar, no sería ético por mi parte no reconocer que son muchos los profesionales que demuestran que el Periodismo de verdad existe e intentan, día a día, que los anteriores ejemplos sean las excepciones de un verdadero Derecho a la Información y de una verdadera Libertad de Prensa. Hace diez años elegí una profesión al servicio del ciudadano y de la veracidad, donde la censura no exista y donde los políticos únicamente formen parte del contenido de la noticia como meros protagonistas de las mismas y no como jefes del cuarto poder. Y creo sinceramente que ese es camino a seguir en un Estado Social y de Derecho como el nuestro, al menos es mi camino a seguir.

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