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Dinero, dinero, vil metal Artículo de Óscar de Caso

Pasamos con rapidez a rebuscar en la historia. Los suecos de Suecia se han propuesto para el año 2030 eliminar el dinero en efectivo, en metálico. Es un hecho evidente, que a día de hoy ya no se acepta cash como pago en el transporte público en ese lugar; dándose la paradoja de que el primer país en emitir billetes de curso legal, ocurrió en la Suecia de 1661. Otro dato muy significativo es que en ese país los cajeros bancarios ya no dispensan dinero en efectivo. Otro apunte histórico. En la Edad Media, todas las religiones imperantes en aquella época prohibían, de modo tajante, el cobro de intereses en cualquiera de las formas de préstamo alguno; se consideraba usura. Sorprendente, verdad.

Las situaciones en que sentimos que la vida es extremadamente real se producen al sentir una desgracia muy cercana. O bien, en la situación opuesta, se disfruta, si dispones de tesorería a discreción.

Escribo premisa irrefutable: la moneda es lo más importante de la vida. Explico: me refiero al precio de la moneda en sí. El dinero siempre es prodigioso, muy fluctuante, también perverso y muy, muy interesante. Lo que dicen los que han estudiado este asunto de las «perras», vienen a indicar, con pruebas, que, si hay muchos billetes en circulación, la moneda tiene menos valor; así mismo, está comprobado que cuando la gente lleva mucho más dinero en el bolsillo del que debe gastar, la moneda también vale poco. Este dinero de bolsillo tan sólo se debe gastar en caso de urgencia; ejemplo: si encuentras, por sorpresa a un chico/a, antigua relación amorosa, y pretendes reanudarla, puede parecer muy vergonzoso y desconsiderado, si en ese momento, con la intención de impresionarla, no portas dinero en efectivo, sugerir que te acompañe a un cajero…

Abundando en el tema de la excesiva circulación de billetes. A consecuencia de que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, desde hace años, tiene a la impresora de billetes que echa humo, hoy el dólar vale poco más que el papel en que está impreso. Los espabilados lo saben, ahora apuestan por el oro, el euro, semillas o terrenos que permitan cultivos.

Otro aserto sociológico vitalicio. Para ser rico, lo que se dice rico de cojones, hay que aprovecharse del sudor y de los riñones de miles, ¡qué digo! de millones de personas. Una de las cosas que perturban a los ricos puede suceder cuando los trabajadores que les han hecho acaudalados tomen conciencia de clase y se tambalee su status. En una auto introspección, te puede delatar si empiezas a ser rico cuando apercibas o te aperciban de que te estás transformando en un avaro (siempre para con los demás). Para contigo, el «vivir bien» se traduce en ser un perfecto egocéntrico, derrochando y consumiendo a cascoporro.

Tengo archivada una ficha que explica y calcula la desorbitada autonomía del dinero con respecto a la economía productiva. Se la denomina M3, que es la suma de billetes y monedas que circulan, junto con depósitos a plazo fijo o fondos de inversión y, cómo no, el dinero negro. Prepárense, benditos lectores, para la cifra: la masa de bienes producidos desde 1980 se ha multiplicado por diez, y el M3 por ochocientos. Hasta los años treinta el dinero era un bien necesario, acoplado a la vida; desde los setenta no tiene como patrimonio posesión material alguna.

En España el dinero para conseguir hacerse valer como tal, precisa de que se mantenga el orden público imperturbable y duradero en el tiempo. Los cambios de gobierno, revoluciones o golpes de estado, comprobado que empobrecen siempre.


Disco «Utopía». Canción «Disculpe el señor». Serrat hace un discurso de confrontación entre Norte y Sur, entre ricos y pobres, de lo siniestro que es el poder y de la mucha insolidaridad.

 

Disculpe el señor.

Si le interrumpo, pero en el recibidor

hay un par de pobres que,

preguntan insistentemente por usted.

No piden limosna, no.

Ni venden alfombras de lana.

Tampoco elefantes de ébano.

Son pobres que no tienen nada de nada.

No entendí muy bien,

sin nada que vender o nada que perder.

Pero por lo que parece,

tiene usted alguna cosa que les pertenece

¿quiere que les diga que el señor salió?

¿que vuelvan mañana, en horas de visita?

¿o mejor les digo como el señor dice:

«santa Rita, Rita, Rita.

Lo que se da, no se quita»?

Disculpe el señor.

Se nos llenó de pobres el recibidor

y no paran de llegar.

Desde la retaguardia, por tierra y por mar.

Y como el señor dice que salió

y tratándose de una urgencia,

me han pedido que les indique yo

por dónde se va a la despensa.

Y que dios, se lo pagará

¿me da las llaves o los echo? usted verá.

Que mientras estamos hablando,

llegan más y más pobres y siguen llegando

¿quiere usted que llame a un guardia y que revise

si tienen en regla sus papeles de pobre?

¿o mejor les digo como el señor dice:

«bien me quieres, bien te quiero.

No me toques el dinero»?

Disculpe el señor.

Pero este asunto va de mal en peor,

vienen a millones y,

curiosamente, vienen todos hacia aquí.

Traté de contenerles, pero ya ve,

han dado con su paradero.

Estos son los pobres de los que le hablé,

le dejo con los caballeros,

y entiéndase usted.

Si no manda otra cosa, me retiraré,

y si me necesita, llame.

Que dios le inspire o que dios le ampare.

Que esos no se han enterado,

que Carlos Marx está muerto y enterrado.


Óscar de Caso

Colaborador de Caudete Digital. Opinión política