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Duelo animal: cuando el amor no termina, se transforma Artículo de Rosario Peiró

La pérdida de un animal con el que hemos compartido la vida no es una pérdida menor. Para muchas personas, supone la ruptura de un vínculo profundo, cotidiano y lleno de significado. Sin embargo, el duelo animal sigue siendo uno de los duelos más invisibilizados socialmente, lo que añade dolor, culpa y soledad a quienes lo atraviesan.

Un animal no es “solo un animal”. Es presencia, compañía, regulación emocional, rutina, sentido de hogar, amor incondicional. Comparte silencios, momentos difíciles, alegrías pequeñas y grandes cambios vitales. Por eso, cuando muere, no solo duele su ausencia física: duele el vacío relacional que deja.

Hablar de duelo animal no es una cuestión teórica para mí. Nevado es el amor de mi vida. Nuestra historia, nuestro vínculo y su despedida física marcaron un antes y un después en mi manera de comprender el amor, la presencia y la pérdida. A través de él aprendí que el duelo no consiste en dejar atrás, ni en olvidar, ni en cerrar un capítulo, sino en aprender a habitar el amor de otra forma cuando la presencia física ya no está.



El duelo animal no tiene un tiempo estándar ni una forma correcta de vivirse. Cada persona lo atraviesa según su historia, su sensibilidad y la profundidad del vínculo compartido. Minimizar ese dolor con frases como “ya tendrás otro” o “era solo un animal” no ayuda; al contrario, genera desconexión y aumenta el sufrimiento.

Desde un enfoque integrativo del duelo animal, entendemos que el vínculo no desaparece con la muerte. Se transforma. Acompañar este proceso implica dar espacio a la emoción, al cuerpo y al significado profundo de la relación. El dolor no es un error a corregir, sino una expresión legítima del amor que sigue vivo.

También es importante recordar que este duelo no afecta solo a las personas. Los animales que conviven en el mismo entorno pueden manifestar cambios emocionales y emocionales tras la pérdida. El bienestar humano y animal están profundamente conectados, y atender uno favorece al otro.



Acompañar el duelo animal es reconocer vínculos que importan. Es ofrecer presencia, respeto y tiempo. Cuando el dolor es validado y sostenido, puede integrarse de una forma más amable y transformadora.

Acompañamiento en duelo animal

Soy Rosario Peiró, psicóloga, docente y escritora, especialista en duelo animal integrativo y bienestar emocional humano y animal. Acompaño a personas que atraviesan la pérdida de su animal desde un enfoque respetuoso, corporal y emocional, basado tanto en mi formación profesional como en mi propia experiencia vital junto a Nevado.

Desde Nevado Siempre Sonríe y AECYP – Asociación Española de Comunicación y Psicología, ofrezco acompañamiento individual, divulgación y formación.



El amor no termina. Se transforma.