EL ABANICO CATALÁN

Blogs Gaspar Albertos

Si por desgracia se cumplieran algunas de las encuestas que auguran que tras el recuento de votos en estas elecciones catalanas, nada ha cambiado en Cataluña, es decir, que puede haber una correlación de fuerzas muy parecida a la del Parlament anterior pero sin la posibilidad de poder formar gobierno,  habrá que ponerse a pensar, aunque sea de manera inconcebible, que en Cataluña mucha gente opina que “aquí no ha pasado nada”. Ya hay quien no deja de aventurar que esto abocaría en unas nuevas elecciones autonómicas para la próxima primavera, y así… Cataluña seguiría cayendo en picado en todos los aspectos hasta que se pudiera, no se sabe cuándo, formar un gobierno autonómico estable y sin veleidades independentistas.

En su momento opiné que ya había llegado el momento de que la soberanía nacional, en manos de todo el pueblo español como reza nuestra  Constitución, habría que ejercerla de manera efectiva a través de un referéndum en todo el país o de una convocatoria de elecciones generales de cuyo resultado se obtuviera muy claramente el deseo de todos los españoles al respecto. Y el que no esté de acuerdo con la unidad territorial y la igualdad de todos los españoles, que se retrate. No hay porqué estar mendigando apoyo de partidos llamados “constitucionalistas” que cuando menos te lo esperas te dejan tirado. Se trata, no de poner mirando hacia Cataluña unos cuantos cientos de miles de banderas de España en los balcones, sino de poner mirando hacia Cataluña muchos millones de ojos exigiendo que se respete su derecho.

Una vez puesto el foco en un posible futuro de Cataluña a corto y medio plazo, voy a analizar lo que yo creo que cada formación política de las siete que concurren va a obtener en las elecciones de este próximo jueves, siendo mi opinión coincidente también en que va a haber pocos cambios. En algunos casos, los votos se van a comportar como una manta corta que te tapa la cabeza o los pies, pero no las dos cosas a la vez y tengamos en cuenta que en Cataluña por cada punto porcentual de voto obtenido se consigue entre 1,25 y 1,55 diputados siempre en beneficio de las opciones mayoritarias.

CUP: Si se afirma (para mi es cierto) que la causa independentista es bastante inasequible al desaliento es en esta formación política en la que menos se van a notar los cambios y su porcentaje de voto le va  seguir proporcionando sus 10 diputados aproximadamente.

ERC: A Ezquerra, tanto como al PdCat (JuntsxCat), les va a perjudicar el ir por separado pues aunque el porcentaje de voto conjunto vaya a ser el mismo (40%), por separado se va ver afectando más a los de Puigdemomt que a los de Oriol Junqueras. El votante independentista prefiere a su “héroe” de víctima en la cárcel que no de señorito en Bruselas. Un 22% de voto le otorgará a ERC alrededor de 30 diputados.

PdCAT: Aunque Puigdemont huya de esta denominación de su partido, (alegando ahora unión, “junts” de nuevo, etc.) no puede sustraerse a que su partido viene de la antigua Convergencia (o más aún CIU) y yo creo que por aquí es donde hoy hace más aguas el independentismo. A la derecha nacionalista catalana de toda la vida no le hace gracia este Puigdemont de tebeo exiliado precisamente en el país del comic. Su tirón entre cierto electorado del desaparecido “Junts pel sí” va a perjudicar a Oriol Junqueras en tanto en cuanto va a permitir que otro partido gane las elecciones y a Puigdemont le va a suponer obtener alrededor de 22 diputados.

CeC: Cataluña en Comú. Para entendernos, los podemitas catalanes. Con buenos resultados en las más recientes consultas electorales y ahora con la alcaldesa de Barcelona alineada inequívocamente en esta formación van a ser el fiel de la balanza entre los bloques independentista y constitucionalista. Aunque pudiera ser que la postura nada sospechosa de Ada Colau de acercarse para gobernar con el mundo independentista, les reste votos de un izquierdismo no nacionalista sólo compensado con votos de nacionalistas no recalcitrantes que perjudicaría a las formaciones de Oriol y Puigdemont. Su porcentaje de voto le puede llevar a obtener 15-16 diputados.

PSC: Su pretendida transversalidad  le va a llevar a obtener unos 150.000 votos más de los que obtuvo la última vez resultado de la aportación a sus arcas de ese nacional-catolicismo-progresista y a la vez rancio de la antigua Unió que representaba Duran i Lleida. Lo peor para Iceta sería que Ciudadanos ganara las elecciones y él tuviera tan buenos resultados que con la suma de los votos de ambos y del PP se pudiera formar un gobierno de constitucionalistas en Cataluña. Es difícil pero Iceta no quiere ni imaginárselo. Insiste en su transversalidad postulándose él como presidente a consta de ERC. Su porcentaje de voto le aportará entre 19-20 diputados.

C’s: He aquí la madre de todas las batallas. Con el sólo hecho de ser el partido más votado, es decir, de ganar las elecciones en Cataluña, ya supondría un aldabonazo tremendo en la sociedad catalana. Pero es que además, es lo que creo que va a ocurrir; no se va a llegar más allá. Otra cosa es que PSC y PP den la sorpresa ayudando con sus diputados a la formación de un gobierno de concentración de partidos nacionalistas. El quid de la cuestión está en si Ciudadanos acapara casi todo el incremento de porcentaje de voto que se espera, si parte del funcionariado catalán hasta ahora independentista por conveniencia (precisamente por eso, por formar parte del funcionariado) se quita la careta, y como se reparte la manta con el PP de aquellos votantes de este `partido que pueden considerar “voto útil” votar a Ciudadanos. Si todo esto se conjuntara, el porcentaje de voto de Ciudadanos podría llegar a ser del 26/27 % y obtener con ello 36 diputados.

PP: Con su tradicional voto oculto en Cataluña, confía en que no sean muchos los votantes tradicionales de esta formación que opten por el citado voto útil y que parte del incremento de voto que se espera sea recogido por sus siglas. Si Ciudadanos se dispara en número de escaños, el PP puede obtener un paupérrimo resultado que no le lleve más allá de 5 ó 6 diputados. En todo caso, el voto oculto, siempre da sorpresas, aunque obviamente seria irrelevante.

El asunto está: ¿firmaría el PP unos resultados de obtener solo 4/5 diputados a cambio de que Ciudadanos con unos resultados excelentes y la “necesaria obligación” en la que se vería el PSC entre los tres pudieran formar gobierno en Cataluña?

El desafío es tan grande que yo puesto a que sí, aunque a partir de entonces el PP tendría que empezar a guardar muy bien su ganado en el resto de España.

Gaspar Albertos.

Comparte esto:

Deja un comentario