EL CASO FRANCO

Gaspar Albertos

Yo entiendo perfectamente que para un dirigente de cierto nivel del PSOE parecerse físicamente a aquel ministro de la UCD llamado Rodríguez Sahagún, que les arrebató la alcaldía de Madrid mediante una moción de censura, y a mayor angustia tener por primer apellido Franco y por segundo “Pardo”, debe de ser duro, muy duro. Tanto, que si sus méritos en política tuvieran que ser recompensados por el partido al que pertenece, éste debería considerar el que el otorgarle un estatus de primera línea tendría que llevar también consigo una protección ante cualquier riesgo que le pueda convertir en diana de la oposición política si es que llega el caso, como ha llegado.

Bien, al margen de esta reflexión inicial y meramente anecdótica porque no pasa de ser sólo lo que a mí me parece en cuanto a esta concatenación de parecidos y apellidos , yo creo que a este hombre, José Manuel Franco Pardo, Delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, se le está utilizando como cabeza de turco ante el desafío judicial más serio que hasta ahora se ha encontrado el gobierno en referencia a sus actuaciones frente a la crisis del coronavirus: el proceso judicial de investigación del Delegado del Gobierno en Madrid referente a su decisión de no desautorizar manifestaciones y otros eventos multitudinarios hasta después del… 8 de marzo.

Tanto preocupa esto al gobierno que no ha dudado en usar al Ministerio del Interior mediante presiones contra la Guardia Civil poniéndola patas arriba, en referencia a las investigaciones judiciales llevadas en el seno de ésta por orden de la juez que lleva el caso, en lanzar a la Abogacía del Estado como defensa del señor Franco aduciendo que los citados informes no tienen ningún rigor y para colmo la Ministra de Justicia, perdón, la hoy inmediatamente después Fiscal General del Estado sumándose a la Abogacía del Estado y pidiendo el archivo de la causa. Como se puede observar, se ha puesto toda la carne en el asador para ver de llegar con la red a recoger en su caída al señor Franco, cuando en realidad esa caída más que por un resbalón fue producto del empujoncito de los suyos que lo arrojó al precipicio. Ya dije al principio que con esos apellidos sus superiores no lo tenían que haber expuesto tanto.

Pero llegarán, llegarán con la red y este hombre quedará libre de culpa y a su vez habrá tapado responsabilidades más serias y flagrantes de otros que en las innumerables causas que se están cruzando con motivo de esta pandemia quedarán en agua de borrajas.

De lo que no se va a poder librar este señor es de “la pena de telediario” que por desgracia en este país es tan terriblemente injusta y que única y exclusivamente se la va a deber a sus jefes que tan habilidosamente lo utilizaron como tapadera para llegar al 8 de marzo sin ningún tipo de impedimento, obviamente y preferentemente en Madrid donde él es Delegado del Gobierno y donde no podía dejar de celebrarse la manifestación en la que lucieran palmito, guantes , pañuelos y bolsos a juego todas las “primeras espadas” del gobierno, incluida Marlaska.

Gaspar Albertos

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