El alpinista caudetano Manuel Conejero Peiró ha sumado una nueva cima de más de 3.000 metros a su trayectoria en la alta montaña tras completar los días 18 y 19 de agosto una exigente ascensión al Vignemale, de 3.298 metros, en el Pirineo francés. La ruta elegida fue el solitario y técnico corredor de la Moskowa, en una actividad de aproximadamente 28 kilómetros y 2.200 metros de desnivel positivo.
La aventura comenzó el martes 18 de agosto, cuando Conejero partió desde Caudete acompañado por su equipo de apoyo rumbo al valle de Bujaruelo. Desde el puente de piedra de San Nicolás de Bujaruelo, alrededor de las 19:00 horas, inició la aproximación hasta la cabaña del Cerbillonar, donde pasó la noche antes de afrontar la ascensión. La llegada se produjo ya de noche, acompañados únicamente por los cencerros de las vacas que merodeaban por los alrededores.
A las 6:30 horas del día siguiente comenzó la jornada decisiva. Finalmente, el equipo de apoyo permaneció descansando en la cabaña y Manuel emprendió en solitario el ascenso hacia el barranco de Labaza. Tras superar la zona boscosa, el terreno dio paso a grandes extensiones de roca y algunos neveros, hasta alcanzar el corredor de la Moskowa, uno de los puntos más exigentes del recorrido.
Trepada técnica
La Moskowa obligó a afrontar una trepada técnica y expuesta que el caudetano consiguió superar sin grandes dificultades. Desde allí continuó hacia el collado de Lady Sister, atravesando zonas de cresta y roca suelta, hasta alcanzar el Pico Cerbillona, de 3.247 metros. Después realizó una rápida incursión al Pico Central, de 3.235 metros, antes de descender hacia el glaciar de Ossoue, donde se equipó con crampones.
El estado del glaciar fue uno de los aspectos que más impresionó a Conejero durante la jornada. Su retroceso, cada vez más evidente, deja al descubierto una superficie rocosa que evidencia la progresiva pérdida de hielo de los glaciares pirenaicos.
Tras cruzar el glaciar, llegó a la base de la ascensión final al Vignemale. Allí coincidió con varios jóvenes montañeros franceses que le indicaron la vía más sencilla para alcanzar la cumbre. Apenas 15 minutos después, Manuel Conejero hacía cima en el Vignemale, alcanzando los 3.298 metros de altitud.
Pero la jornada todavía tenía reservado otro desafío. En la cumbre, un montañero riojano le recomendó completar la cresta hasta el Clot de la Hount, de 3.289 metros, asegurándole que se trataba de un recorrido rápido. Conejero, consciente de que debía respetar un horario límite al encontrarse realizando la actividad en solitario, decidió aceptar la propuesta y utilizar la cresta como vía de retorno.
El recorrido comenzó de forma sencilla, pero pronto aparecieron varias agujas que incrementaron notablemente la exposición. Los pasos entre ellas exigieron extremar las precauciones y buscar cuidadosamente cada apoyo. Finalmente, tras superar la zona más aérea y algunos tramos de escalada sencilla, alcanzó el Clot de la Hount, completando así otro tres mil en la misma jornada. La recomendación del montañero riojano, eso sí, terminó siendo bastante más aventurada de lo que inicialmente parecía.
Descenso dificultoso
El descenso tampoco estuvo exento de dificultades. La roca suelta y la complejidad para identificar el punto exacto de bajada por la Moskowa obligaron a Conejero a extremar las precauciones. En un primer intento llegó incluso a encontrarse en un callejón sin salida sobre un precipicio de más de 40 metros, por lo que tuvo que remontar el tramo y buscar una alternativa.
Finalmente encontró una especie de chimenea por la que pudo destrepar utilizando manos y piernas y comprobando cuidadosamente cada apoyo. Tras superar el tramo más comprometido, continuó el descenso hasta alcanzar nuevamente la zona boscosa, donde encontró una cascada que le permitió recargar agua antes de afrontar la última parte del recorrido.
Después de ocho horas y media de actividad, Conejero divisó finalmente la cabaña del Cerbillonar. Llegó rápidamente para informar al equipo de apoyo de que se encontraba bien, provocando el alivio de sus compañeros. Tras comer y descansar brevemente, todavía tuvieron que afrontar otras tres horas de camino hasta el vehículo.
Con esta ascensión, Manuel Conejero continúa ampliando un destacado historial en la alta montaña, iniciado aproximadamente hace un año. Junto a integrantes del Centro Excursionista de Caudete y otros compañeros ha alcanzado ya algunas de las principales cumbres de España, Francia y los Alpes, entre ellas Aneto (3.404 m), Monte Perdido (3.355 m), Taillón (3.144 m), Maladeta (3.312 m), Veleta (3.398 m), Mulhacén (3.479 m) y Mont Blanc (4.807 m).
El Vignemale se incorpora así a una lista de cumbres que sigue creciendo, en una trayectoria en la que el caudetano está combinando grandes ascensiones con recorridos cada vez más técnicos y exigentes.








