Comunicado de Francisco José Castelló, concejal de Medio Rural, Medio Ambiente, Servicios, Comunicación y Prensa de Caudete /
Las recientes declaraciones realizadas por María José Serrano sobre la limpieza viaria de Caudete requieren ser respondidas con datos y con la realidad del servicio, alejándonos de valoraciones que no reflejan el trabajo diario que se realiza en el municipio.
Actualmente, la limpieza viaria de Caudete recae únicamente sobre cuatro operarios: un chófer y tres peones. Cuatro trabajadores. Solo cuatro. Este equipo es el encargado de atender la totalidad del municipio: calles, polígonos industriales y diseminados.
Insisto: cuatro operarios para todo Caudete. Un servicio que exige una organización constante, una coordinación diaria prácticamente milimétrica y una capacidad de respuesta que, en muchas ocasiones, tiene que adaptarse a situaciones imprevistas que no forman parte del trabajo ordinario previsto.
Porque la realidad del servicio no es estática. A la limpieza habitual se suman de forma continua incidencias que no se pueden programar: enseres abandonados en la vía pública, restos de obras, vertidos incontrolados, aceites, residuos voluminosos, bolsas fuera de los contenedores o situaciones que requieren actuaciones urgentes y que obligan a reorganizar de inmediato los recursos disponibles.
Con solo cuatro operarios, la coordinación del servicio debe ser necesariamente muy precisa. Y aun así, pese a ese esfuerzo diario y a la planificación existente, pueden producirse incidencias o retrasos puntuales, precisamente por la aparición constante de este tipo de situaciones extraordinarias que alteran cualquier programación prevista.
Pese a ello, Caudete es, en términos generales, un pueblo limpio. Y lo es gracias a estos cuatro trabajadores que cada día salen a la calle a mantener el municipio en condiciones, muchas veces enfrentándose a situaciones que nada tienen que ver con la limpieza ordinaria, sino con comportamientos incívicos que generan una carga adicional de trabajo constante.
Por todo ello, resulta especialmente injusto que se utilicen casos concretos o imágenes puntuales para construir un relato generalizado de deterioro o abandono del servicio. Más aún cuando ese relato ignora por completo la realidad de los recursos disponibles y el esfuerzo humano que sostiene el sistema.
La coordinación entre medios, planificación y respuesta es compleja, sí. Y lo es aún más cuando el equipo humano es tan reducido y cuando cada día aparecen incidencias nuevas que obligan a reorganizar rutas, prioridades y tiempos de trabajo.
Desde la responsabilidad pública conviene recordar que el análisis de un servicio como este debe hacerse desde el rigor y no desde la simplificación. Cuatro operarios sostienen la limpieza de todo Caudete. Cuatro con su departamento técnico y su concejal. Y aún así, el municipio mantiene un estado general de limpieza aceptable gracias a su trabajo constante.
La crítica es legítima, pero debe hacerse con conocimiento de la realidad del servicio y con respeto hacia quienes lo hacen posible cada día.
Conviene recordar que cada vez que alguien arroja una colilla al suelo, siempre hay otra persona que tiene que recogerla. Quizá ese sea el mejor punto de partida antes de hablar de limpieza pública.


