EL VALOR, LOS TITERES Y LOS TITIRITEROS

Blogs Gaspar Albertos

La segunda acepción de la palabra títere, tras la de “muñeco que se mueve por medio de hilos”, es la de “persona que se deja manejar” y si tenemos en cuenta que titiritero es la “persona que maneja los títeres”, algunos titiriteros, como los que últimamente están muy de actualidad, no pueden escapar al parecer de que “de titiriteros han pasado a ser títeres de otros”. En algunas ocasiones la cascada de hilos no termina en muñecos de trapo o recortados y pintados en chapa de madera, sino que acaba en personas de carne y hueso.

Viene esta reflexión a cuento porque, con todos los respetos a la profesión de titiritero, últimamente están proliferando actos en los que sus autores, con o sin muñecos de trapo al final de los hilos, pretenden escudarse en la libertad de expresión cuando lo que hacen no es más que un acto de pura cobardía, de cobardes. Aunque pueda parecer otra cosa, son  irreverentes, blasfemos, impíos, virulentos y ponzoñosos, según el caso, con las personas a las que agreden, pero en el fondo lo que son es cobardes con ellos mismos.

Hace cinco años, la hoy concejala del Ayuntamiento de Madrid, portavoz y responsable del Área de Políticas de Bienestar (sic), Rita Maestre, irrumpió junto a medio centenar más de estudiantes en la capilla de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid insultando, vejando y hasta agrediendo a las personas que allí estaban (celebrando un acto religioso católico), semidesnudándose, acariciándose y besandose entre ellas en el propio altar y profiriendo gritos contra el Papa, los obispos y todo lo que a la boca les venía. Rita no fue entonces más que una marioneta de la asociación anticapitalista “Contrapoder”. Ya se aventuraba el término “podemos”.

En el pasado carnaval, auspiciados por el Ayuntamiento de Madrid, dos titiriteros representaban en una plaza del distrito de Tetuán una obra, anunciada para niños, en la que se figuraban violaciones, asesinatos y ahorcamientos dejando en muy mal lugar a religiosos, jueces y policía desplegando en un momento determinado una pancarta que rezaba “Gora Alka-Eta”. Un juez  mando detener por “enaltecimiento del terrorismo” a los titiriteros Alfonso Lázaro y Raúl García que en este caso no han sido sino títeres de la concejal de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid, Celia Mayer, que por elevación no es más que otro títere de la indolente alcaldesa Manuela Carmena. Aunque en este caso, ya no sé yo quién es títere de quién.

Hace sólo dos días en la entrega de Premios Ciudad de Barcelona, la alcaldesa de esta localidad, Ada Colau, permitió que una poetisa (sic de nuevo) llamada Dolors Miquel recitara en algún tipo de entreacto unos versos que ella denomina “Mare nostra” que no es sino una versión sexual del “Padrenuestro” con la Virgen como destinataria de las súplicas haciendo referencia a términos como “cony”, “fills de puta”, “úter” y “vagina” de una manera grosera, insultante e irreverente. Eso sí, como en “El virgo de Visanteta”, al pronunciar estas palabras en catalán o valenciano parece menos ofensivo y más chocante. Pero al margen de esto, el que sostuviera en su mano izquierda un papel en el cual se apoyó cinco o seis veces para recitar un poema de su creación y de no más de doce versos, da idea del nivel de seguridad en sí misma de esta señora que insulta sin darse cuenta de que se está insultando a sí misma.

Al principio de este artículo he citado varias veces la palabra “cobarde” o “cobardía”.
No era sino para poner ahora a prueba el valor de estos títeres/titiriteros proponiéndoles lo siguiente:

A Rita Maestre que aún tiene tiempo, antes del juicio oral al que se ha de someter, de ir un viernes a alguna de las mezquitas de Madrid y montarle un número, similar al de la capilla de la universidad, a los musulmanes en su día de rezo en congregación, para demostrarle al juez su coherencia en contra de la libertad religiosa.

A Alfonso y Raúl que este próximo verano cuando lleguen los Sanfermines o las Semanas Grandes de Bilbao y San Sebastián se presenten en estas ciudades para entretener sus fiestas con una obrita en la que se ensalcen las actividades de los Gal.

Y a Dolors Miquel que esta próxima Semana Santa se acerque por Sevilla y desde un balcón o delante de un paso le dedique uno de sus poemas a modo de “saeta” a la Esperanza de Triana o al Cristo del Gran Poder.

A ver si el “coraje” para unas cosas son capaces de tenerlo para otras, aunque en realidad en ningún caso estas acciones se encuentren justificadas como no la tienen las que ellos realizaron. Pero mientras no me demuestren lo contrario no dejaré de llamarles cobardes.

Gaspar Albertos.

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9 respuestas a “EL VALOR, LOS TITERES Y LOS TITIRITEROS

  1. Hola Elías.
    Te ruego me perdones la cortedad de entendimiento que debo tener porque es que no pillo ni una de las peroratas que esgrimes, a no ser que las mismas no sean más que unas cuantas “perlas” típicas del populismo tardocomunista.
    Ponte tú a hacer de Rita, de Alfonso, de Raul o de Dolors en las situaciones que les propongo en mi artículo y seguiremos hablando.
    Saludos.

  2. Hombre, se entra en una capilla católica en una Universidad pública para criticar y hacer patente el anacronismo y la falta de respeto a la laicidad que todo estamento público debe mostrar. Y fascismo es decir que no se puede insultar a la Virgen o a la Iglesia asesina, porque os ofendéis algunos sectarios que aún creéis que vivís en el nacionalcatolicismo. La libertad de expresión es eso, que tú puedes opinar muy mal sobre una ideología o una religión, ya que es tú opinión, y no tienes que esconder lo que piensas, que es, en último término, lo que fascistas (sí, fascistas, represores, nacionalcatólicos, llámalo cómo quieras) quieren hacer callando las voces que reclaman un Estado laico y libre. Por más que os escandalicéis porque os duele a vuestra puritana “alma”, la cosa seguirá, y la Iglesia morirá en España (por Dios). Y sobre los titiriteros: ponéis el grito en el cielo con una obra de ficción que intenta plasmar una ideología, una forma de ver el mundo distinta a la habitual; y no os preocupa nada que se siga impartiendo religión en los colegios, y sobretodo que existan colegios religiosos, donde el adoctrinamiento es absoluto.

    1. Entonces haré lo que dices. Diré lo que pienso, para que mi puritana alma no se sienta martirizada.

      Llamar asesinos a los millones de personas que profesan una religión que no hace mal a nadie en su culto, ni en su práctica, me parece mezquino. Más aún: insultar a la Virgen o llamar asesina a la iglesia, y luego ponerte delante de esa misma Virgen a hacerle los honores con tu arcabuz, me parece penoso. Aunque si se espera algún tipo de congruencia en vuestras ideas, vamos apañados.

      Tú también tienes un dios, pero lo llamas Chávez (igual también le enciendes velas). El arcángel Kim Jong-un está ahí para ser tu referencia de moral. También tienes tu Satanás, al que llamas EEUU. A los que no practican tu credo, van a la cárcel. Y al pueblo, hambre, para que los dioses puedan amasar sus fortunas.

      Ya está bien de insultos. Vuestra mala educación tiene que empezar a ser contestada en todos los niveles. Leéis dos libros y cuatro panfletos de teoría comunista y os creéis con derecho a abanderar las libertades y los derechos de la gente. Una gran mentira, no abanderáis nada más que vuestra frustración a base de insultar.

      1. Lo ves como no es tan difícil expresarse en los términos que tú has hecho. Es muy sano. Y sí, llamo asesina a la Iglesia, corrupta e incluso genocida. Es mi opinión y tiene fundamento. Lee al respecto.
        No tengo ningún dios al que mostrar pleitesía, simplemente tengo un pensamiento crítico (hasta con los “mios”) y autocrítico, que es de lo que vuestras mentes ultracatólicas y fascistas carecen. Si vuestras miras no dan para más no es mi problema, simplemente es un síntoma más de que vuestro modelo de sociedad se está desvaneciendo, rompiendo y pudriéndose a pasos agigantados.
        No te pongas nervioso, sigue estando a la altura de 13TV o Jimenez Losantos. Bravo por tí. No hace falta insultar por aquí, vuestra ideología y religión lleva insultando a la Humanidad mucho tiempo ya, estamos acostumbrados los que no comulgamos con vuestra infantil y frágil visión del mundo. Y por mucho que os quejéis, seguiremos expresándonos libremente, aunque no os guste ni un pelo lo que decimos algunos sobre vuestra asquerosa Iglesia.

        1. Elías, por suerte o por desgracia, hace mucho que las opiniones de quienes no merecen mi respeto, no me afectan. Lo siento, no me pongo nervioso. Otra cosa es la opinión de aquellos a los que aprecio, o la de aquellos que considero inteligentes, o la de quienes expresan con respeto su opinión, pues todas pueden tener cabida. Sin embargo, tu decadente visión de la sociedad, la irrealidad en la que vives, solo me produce cierta lástima. Sigue insultando, es tu forma de expresarte, la voz de la impotencia. Eso sí, me ha hecho mucha gracia lo de que yo sea ultracatólico. Quizás debería replantearme el hacerme cura, jaja… Nada, nada, sigue leyendo…

        2. Elías, tus palabras
          (“insultar a la Virgen” “Iglesia asesina” “la Iglesia morirá en España (por Dios)” “llamo asesina a la Iglesia, corrupta e incluso genocida” “asquerosa Iglesia”)
          No solamente ofenden a seres muy queridos y cercanos a ti, sino a ti mismo, porque tú no eres como manifiestas ser, quien no te conoce se horroriza al leer tus pensamientos. Confundes la libertad de expresión con la libertad a insultar, y eso en mi opinión no es democracia, la democracia son otros muchos valores, pero el insulto no está entre ellos. Se puede ser de izquierdas o de derechas, pero siempre respetando al que opina diferente a ti. La historia y de eso tu sabes más que yo, nos ha enseñado cuales han sido los errores capitales de nuestro querido país, y leyendo tus opiniones a uno le da la sensación que todavía nos queda mucho que aprender. El actual sistema del que tú no te has aprovechado lo suficientemente que deberías haberlo hecho, no es perfecto y se puede cambiar desde dentro, no hace falta instalarse en una trinchera y dedicarse a lanzar opiniones incendiarias, hay otras formas de hacerlo, y en mi opinión tu manera de hacerlo no es la más adecuada para tu incierto futuro, con cariño, tu padrino.

          1. Tío, no te iba a contestar, pero es que aún no salgo de mi asombro. Que tengas que poner un comentario aquí, dirigiéndote a mí, me alucina. Me alucina porque estas cosas nunca las hemos hablado, y porque, según tú “porque tú no eres como manifiestas ser, quien no te conoce se horroriza al leer tus pensamientos”. Poco parece ser que me conoces. Mis pensamientos no quieren ofender a nadie, son opiniones mías que nacen de una reflexión y de una visión del mundo que entiendo que no sea la mayoritaria, pero no por ello tiene menos valor. Si digo que la Iglesia ha sido y es asesina, genocida y corrupta, no es que lo diga yo, es que lo dice hasta el propio Papa http://www.elmundo.es/internacional/2015/07/10/559f0e1ee2704eaa3d8b459c.html. Y si defiendo la libertad de expresión para manifestarse, quejarse y hacer una protesta en contra de los espacios religiosos en universidades públicas no estoy siendo un radical, un comunista estalinista ni nada de eso: estoy siendo demócrata. Y si digo que tengo libertad de cagarme en la Iglesia o en el Sursum corda, es porque la tengo, y aunque haya a gente que no le guste no quita que pueda expresarme libremente. Y llamo fascistas y nacionalcatólicos a los que no comprenden que esas cosas sean así, que no respetan la libertad de protesta y de expresión, y que encima se creen superiores, más leídos y con la potestad de decir que los que pensamos así “damos lástima”. Queréis leer lo que os conviene. Y, tío, ya te digo que no ofendo a tanta gente cercana como crees, sólo ofendo a los que en mis palabras ven un “exceso”, un ultraje, una blasfemia incluso; y esa gente no es para nada cercana ni familiar ni amistosamente a mí. Lo que está claro es que ya no voy a responder desde mi opinión y visión del mundo a escritos como los de Gaspar o los que suele poner Llorens. Lo habéis conseguido, me callaré y me expresaré en otros medios, pero siempre, y repito siempre, defendiendo mi opinión y no achantándome ante represores de expresión (aunque, en este caso y en este medio habéis conseguido que me calle, ya que al no tener comprensión lectora y pensar en “demonios comunistas mataniñós con rabo y cuernos”, no podéis debatir con claridad ni profundidad). No os culpo, son muchos años de franquismo y post-franquismo.
            Si quieres saber más pregúntame. Tengo más cosas que decirte, ya que te despachas muy ampliamente con tu opinión sobre mí en ese comentario, pero yo, como creo que tengo más respeto por mi tío que tú por tu sobrino, te lo diré en privado, porque hay cosas que duelen más que decir “me cago en la Iglesia”, te lo aseguro. Gracias.

          2. Hombre, Elías, alguna vez hemos hablado en persona y sabes que yo respeto tus ideas, aunque no las comparto. Lo que dice Paco, y lo que digo yo, es que para defender esas ideas no hace falta ese tono. Aunque no lo creas, también leo sobre el comunismo, y no encuentro entre los ideales de igualdad y respeto que se propugnan, esa obligatoriedad por menospreciar a los que no piensan como tú, ni tacharlos de fascistas o nacionalcatólicos, porque el espectro ideológico quizás sea un poco más abierto.

            Desde luego, por mi parte puedes seguir opinando cuanto quieras. Si no lo haces, será porque así lo decidas. No soy yo, precisamente, el que se altera por tus descalificaciones. Es verdad que insultas a quienes son creyentes, los llamas asesinos, porque la Iglesia es el conjunto de fieles, no sólo la jerarquía. Pero, como te digo, las puertas las tienes abiertas. El nivel de respeto al expresar tus opiniones lo tienes que medir tú, y si crees que es el adecuado… adelante.

  3. Estoy totalmente de acuerdo, Gaspar. De hecho, esta tarde pensaba publicar un editorial que parece calcado de tu escrito… Creo que el insulto y la mala educación es el único recurso de algunos, a falta de proyecto político.

    Lo peor de todo es que ni siquiera les importa implicar a los niños en su “adoctrinamiento político”, por así llamar a lo que no es sino simple vulgaridad.

    Eso sí: ellos pueden insultar y criticar, puesto que eso es libertad de expresión. Pero no los critiques a ellos: eso es fascismo.

    Saludos

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