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Elena Mansilla Díaz, de París a Cortina: una voluntaria caudetana que sueña en olímpico Elena forma parte del equipo de voluntariado de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026

Elena Mansilla Díaz no lo dudó ni un segundo. Después de vivir desde dentro la magia de los Juegos Olímpicos de verano en los Juegos Olímpicos de París 2024 como voluntaria, supo que quería repetir. Y cuando se abrieron las solicitudes para los Juegos Olímpicos de Invierno, se dijo a sí misma: «Has probado los de verano, ahora a por los de invierno». Dicho y hecho.

Hoy forma parte del equipo de voluntariado de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, una cita histórica que está viviendo con gran intensidad.

Unos Juegos descentralizados

La edición de 2026 será recordada por ser la primera con un modelo territorial completamente descentralizado. Las competiciones se reparten entre siete localidades italianas: Milán, Cortina d’Ampezzo, Bormio, Livigno, Anterselva, Val di Fiemme y Verona.



Elena desarrolla su labor en la sede de Cortina d’Ampezzo, conocida en Italia como la «perla de los Dolomitas». Rodeada de un paisaje alpino de ensueño, la localidad acoge las pruebas de descenso femenino, curling y las disciplinas de deslizamiento.

Coordinando el corazón del Sliding Center

Su puesto está en el Cortina Sliding Center, la pista donde se disputan las competiciones de skeleton, bobsleigh y luge. Allí, Elena forma parte del equipo encargado de coordinar el transporte de atletas y personal acreditado.

«Damos indicaciones sobre los autobuses que deben tomar para ir a la Villa Olímpica, al inicio de la pista o al resto de zonas de competición, como las pistas de esquí o el estadio de curling», explica.



La organización requiere precisión milimétrica. El equipo de voluntariado trabaja en estrecha coordinación con el ejército italiano para garantizar la seguridad del perímetro olímpico y controlar que sólo accedan personas acreditadas a las zonas restringidas.

Frío intenso, ambiente cálido

Aunque las temperaturas en los Dolomitas son exigentes, Elena asegura que la experiencia compensa cualquier inclemencia meteorológica.

«El ambiente entre los voluntarios es fantástico. También con la gente de la organización. Es una forma única de vivir un evento de esta magnitud, desde dentro y formando parte de algo tan grande», afirma.



Para ella, el voluntariado olímpico es mucho más que una tarea logística: es una puerta abierta a culturas, idiomas y emociones compartidas bajo el espíritu del deporte.

¿Próxima parada? Los Ángeles…

Tras haber sumado a su currículum dos experiencias olímpicas —una de verano y otra de invierno— Elena ya mira al futuro con ilusión.

La próxima cita será en Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Y ella no lo descarta: «Después de esto… ¿quién sabe? ¿Por qué no?»



Con personas como Elena Mansilla Díaz, el espíritu olímpico demuestra que no sólo vive en los atletas, sino también en quienes hacen posible que el espectáculo llegue al mundo entero.

Redacción - CD

Miguel Llorens fundó Caudete Digital en el año 2000. Apasionado de la informática y de la comunicación, desde la creación de este diario local ha mantenido su vocación de informar y su espíritu de servicio público.