Las personas toman decisiones constantemente con información incompleta, una dinámica que también aparece en numerosos juegos y experiencias digitales.
Todos los días se toman decisiones importantes a pesar de no contar con toda la información necesaria para estar seguros. Esto puede verse tanto en la dinámica cotidiana familiar como en las organizaciones en crecimiento o las empresas más importantes de un sector determinado. La certeza total, después de todo, es un lujo que pocas veces encontramos en el camino.
Ya sea que hablemos de tomar un camino para evitar un posible atasco en el tráfico, confiar en lo que dice alguien que no conocemos o aceptar una oferta de trabajo sin saber todos los detalles, la vida se centra en tomar decisiones que muchas veces se centran más en la intuición que en el conocimiento fáctico. Y esto resulta muy interesante de considerar en la era digital actual.
Es por ello que más allá de los recursos tecnológicos actuales, la pregunta no es actuamos con dudas e incertidumbre, lo cual es inevitable, sino de qué manera lo hacemos hoy en día: ¿cuáles son los mecanismos mentales que se activan a la hora de tomar una medida cuando el terreno y el horizonte no lucen completamente claros ni despejados?
El atajo que permite continuar
La denominada psicología cognitiva se especializa justamente en estudiar estos mecanismos de pensamiento. Para ello, ha acuñado el término de “heurísticas”: reglas mentales muy simplificadas que permiten llegar a una conclusión sin necesidad de analizar todas las variables que se encuentren disponibles. Y no, no son errores ni decisiones apuradas, sino una herramienta evolutiva más que eficiente.
Esta lógica se ve en muchos más aspectos cotidianos de los que pensamos: en cómo compramos en un supermercado, en entretenimientos en línea como el juego Aviator online o las decisiones que se toman durante una competencia deportiva, se apoyan en las heurísticas. Si cada decisión que se tomara debiera tener un análisis exhaustivo, los seres humanos no podrían avanzar nunca.
Ahora bien, el problema puede presentarse cuando estos atajos se activan en momentos y circunstancias que requieren análisis más cuidadosos. La llamada heurística de la disponibilidad, sobreestima la probabilidad de elementos dramáticos e intensos por encima de otros menos importantes. Un ejemplo concreto: el mayor miedo a volar que a andar en coche, aunque la frecuencia de accidentes diga lo contrario.

El peso de las emociones en la ilusión de control
Otro aspecto clave en la toma de decisiones cuando reina la incertidumbre es creer que se puede tener el control. El ser humano suele confiar de más en su capacidad de influir en resultados que, en última instancia, dependen mucho más del azar. Lejos de ser un caso aislado, es un patrón que se repite incluso en ámbitos muy diferentes: el buen resultado de una inversión o una buena racha deportiva.
Es por eso que es importante considerar a las emociones no como un obstáculo a la hora de decidir, si no como un ingrediente más que necesario en la toma de decisiones. Sin ir más lejos, estudios de neurociencia han logrado demostrar que las personas que han visto afectado su procesamiento emocional, presentan muchas más dificultades a la hora de tomar decisiones cotidianas.
La famosa “brújula emocional” que muchas veces se menciona resulta vital para reconocer las opciones que se sientan mejor o peor. Sin ella, el razonamiento queda sin ningún timón que marque el rumbo. Por más que se puedan enumerar pros y contras ante una determinada situación, el razonamiento quedará girando en un bucle sin tener un final.
Experiencias digitales, resultados reales
Los juegos y experiencias digitales se encuentran diseñados en torno a la probabilidad y el riesgo. Las franquicias de videojuegos más exitosas se basan justamente en ese modelo para construir sus narrativas. Al colocar al usuario ante decisiones con información completa, estos deben calcular probabilidades en base a su intuición, sopesar los riesgos y asumir cualquier consecuencia.
Lo que para muchos puede ser un mero entretenimiento, es también un laboratorio informal para seguir comprendiendo el comportamiento del ser humano. Allí se pueden reconocer patrones que luego se verán en decisiones más importantes y urgentes: la necesidad de reparar un error al instante, la flexibilidad para cambiar de estrategia o la percepción del riesgo son puntos a observar.

Decidir mejor no significa eliminar la duda
Así entonces, es una idea errónea y bastante frecuente considerar que una buena decisión es equivalente a borrar toda incertidumbre del mapa. En realidad, la meta que se debe alcanzar es la de aprender a decidir con lucidez y rapidez a pesar de no controlar todo lo que pasa y la incertidumbre que eso genera.
Distinguir entre aquellas decisiones irreversibles de las que tienen marcha atrás, si tiene sentido actuar con urgencia o no, si es necesario corregir el rumbo en un determinado momento, son solo algunas habilidades que se necesitan a la hora de tomar una decisión importante. Al mismo tiempo, la incertidumbre integrada a la decisión permite reconocer cuáles son nuestros sesgos y cómo pueden interferir en la medida final.
Conclusión final
A modo de cierre, entonces, podemos señalar que cada decisión que se toma en la vida es, al mismo tiempo, una forma de aceptación. Aceptación de la incertidumbre, de nuestra falsa ilusión de control sobre las cosas y de nuestras habilidades y aspectos a seguir mejorando.


