La cifra de fallecidos tras el grave accidente ferroviario registrado este domingo 18 de enero cerca de Adamuz (Córdoba) ha subido drásticamente. Según informes oficiales actualizados, en las últimas horas, al menos 41 personas han muerto como consecuencia del descarrilamiento y colisión de dos trenes de alta velocidad, uno de la compañía Iryo y otro de Renfe, y más de un centenar han resultado heridas de distinta gravedad.
El accidente ocurrió alrededor de las 19:45 horas de ayer, cuando los últimos vagones de un tren Iryo, que viajaba desde Málaga con destino a Madrid, descarrilaron e invadieron la vía contigua, impactando contra un tren Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario hacia Huelva. El fuerte choque provocó que parte del tren de Renfe cayese por un talud de 4 metros, complicando las labores de rescate.
Víctimas y heridos
La cifra de 41 fallecidos y más de 150 heridos —incluyendo decenas en estado grave— ha sido confirmada por fuentes del Ministerio del Interior y servicios de emergencia. El número de heridos sigue siendo actualizado conforme avanzan las operaciones de atención sanitaria y traslado a hospitales de la región.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, se ha referido al siniestro como «tremendamente extraño», subrayando que ocurrió en un tramo de vía totalmente renovado recientemente, en una zona recta, lo que hace aún más inexplicable el descarrilamiento. Puente ha anunciado la creación de una comisión de investigación independiente para determinar las causas del accidente y ha instado a la máxima transparencia en el proceso.
«Es prematuro especular sobre lo ocurrido —ha dicho—, pero es esencial que todos los detalles técnicos y de seguridad se examinen con total rigor», añadió Puente en su comparecencia.
Impacto y medidas
El accidente ha provocado la suspensión del tráfico de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, y las autoridades han desplegado amplios dispositivos de emergencia, con apoyo sanitario, logístico y psicológico a las víctimas y sus familias. Líderes políticos de toda España han expresado su solidaridad y pesar por lo ocurrido.
Este suceso se perfila como una de las tragedias ferroviarias más graves de la historia reciente de España, superando las cifras iniciales y reabriendo el debate sobre la seguridad en la red de alta velocidad.

