FIESTAS DE SEPTIEMBRE, EN CLAVE “ALÓ PRESIDENTE”

Gaspar Albertos

Siempre he considerado que fue muy acertado el aplazar hasta últimos de mayo la decisión a tomar sobre la celebración, o no, este año, de nuestras Fiestas de Septiembre.

Con casi medio año por delante desde las semanas más críticas de la pandemia que estamos sufriendo, veía muy precipitado el anunciar ya entonces la supresión de festejos a celebrar en los meses de agosto o septiembre. Otras localidades no tuvieron más remedio que interrumpir o anunciar la suspensión de sus festejos por pura fuerza mayor como fue el caso de las Fallas, los Moros y Cristianos de tantas localidades que celebran sus fiestas en los meses de abril, mayo y junio, las alicantinas Hogueras de San Juan e incluso los masivos Sanfermines ya metidos en la primera quincena de julio. También otras localidades, con todo mi respeto, tomaron ya la decisión de suspender sus fiestas o ferias a celebrar en agosto, septiembre e incluso octubre. De lo que ya se habla poco es de celebraciones trasladadas a otras fechas del mismo año. Estarán conmigo en que “no es lo mismo”.

Ahora bien, afortunadamente, ya se empieza a ver la luz al final del siniestro túnel que estamos atravesando, pero eso sí, para llegar a una “nueva normalidad” (término que considero bastante acertado) porque ya nada va a volver a ser igual que antes. Nadie puede asegurar que la “nueva normalidad” de septiembre de 2021 vaya a ser muy distinta de la “nueva normalidad” de 2020. Lo que está claro es que estamos ante una “desescalada” anunciada y programada para acabar (si no hay rebrotes) a últimos de junio y a partir de ahí van a quedar algunas pautas impuestas de carácter higiénico y preventivo, y lo más importante, nuestro voluntario comportamiento cívico individual.

Al hilo de esto, en la comparecencia de este último sábado de nuestro Presidente de Gobierno dijo textualmente: “Invito públicamente a todos los establecimientos turísticos, a los bares, a los restaurantes, a los destinos de playa, del interior, a que se preparen “desde hoy” para reanudar su actividad en pocos días. Que estén listos para acoger a los españoles que quieran disfrutar de sus vacaciones en cualquiera de los formidables destinos que ofrece nuestra geografía.”

Es decir que, aunque progresivamente, a lo largo de los meses de julio y agosto se anuncia que se va a poder disfrutar de una temporada de verano, sin restricciones de movilidad, con abundante oferta de establecimientos turísticos, de playa, de turismo de interior… mientras en el horizonte se va vislumbrando el mes de septiembre.

Precisamente ahora que es cuando desde la Concejalía de Turismo de Caudete se anuncia el continuar con la promoción y avanzar en el objetivo de declarar nuestras Fiestas de Septiembre de Interés Turístico Nacional, con un horizonte mucho más claro sobre la evolución de la pandemia, con recomendaciones gubernamentales de disfrutar de nuestro país, no hay mejor ocasión que apostar por la celebración de las mismas, que con suerte, no tendrán otra ocasión como ésta para promocionarse aprovechando la suspensión de otras fiestas, demostrando a toda España la compatibilidad de la “nueva normalidad” con la celebración de festejos y mostrando a la vez a todo el mundo la posibilidad de disfrutar de una de las “maravillas de nuestra oferta nacional” (frase también textual de nuestro Presidente) como lo son nuestras Fiestas Patronales de Moros y Cristianos en Honor a Nuestra Señora la Virgen de Gracia.

Actos previos a las Fiestas como pueden ser la Elección de Reina o la celebración de los domingos de Novena, prácticamente al aire libre, pueden servir como ejemplo de que lo sustancial se puede celebrar. Llegadas las Fiestas, el coronavirus con el que nos toca pelear no creo que aguante muy bien la pólvora (otro aspecto reivindicativo a demostrar con nuestra celebración).

No se me escapa el considerar que hay muchos aspectos de la Fiesta que estamos acostumbrados a disfrutar y de los que seguramente tendríamos que renunciar, pero lo esencial, lo trascendental, se puede demostrar con el horizonte que tenemos a la vista, que se puede celebrar y en sus fechas tradicionales.

Fiarlo todo a lo que ha dicho una encuesta para decidir “salir o no salir” cuando más estaba apedreando, o la aparición de una vacuna, nos puede llevar a 2021 en la misma situación en la que nos podamos encontrar en el próximo septiembre.

¿Lo más importante? Como decía más arriba, nuestro voluntario comportamiento cívico individual ante un nuevo reto de convivencia, sea en nuestra vida ordinaria o en la maravillosa excepción que supone la celebración de nuestras Fiestas.

Gaspar Albertos

Comparte esta noticia:

7 respuestas a “FIESTAS DE SEPTIEMBRE, EN CLAVE “ALÓ PRESIDENTE”

  1. Estimado Gaspar, la cuestión es que es difícil jugar a ser profeta. Suspendemos las fiestas y luego resulta que en agosto ya no hay peligro de contagio con lo cual tendríamos la sensación de perder un año festero. No las suspendemos y corremos el riesgo de que una persona (hablo solo de una) se contagie, de esta manera los responsables de tomar la decisión de hacerlas serian “responsables” de la situación ¿Qué elegir?
    A veces olvidamos que las fiestas son algo más que los ruedos, tiros, procesión, embajada y ruedas de volantes. Son concentraciones de numerosas personas para divertirse, bares, restaurantes, casas, forasteros que vienen, guaridas festeras, feria, etc. Esta más que demostrado, a fecha de hoy claro, que estas concentraciones son precisamente las que más propagan el virus.
    Con relación a los aspectos esenciales de la fiesta, lo hablamos un día tranquilamente tomando un café.
    Sigo con una reflexión muy personal mía, es solo un pensamiento, ni siquiera un planteamiento para todo el mundo, es lo que da vueltas en mi cabeza nada más, no creo que a la Virgen de Gracia le importe esperar un año para que se hagan fiestas en su honor, es más creo que lo que la Virgen quiere ahora es que se rece por los enfermos, se rece por los científicos para que busquen soluciones y se rece por las personas que han fallecido y sus familias. La Virgen de Gracia los ampara a todos y creo que prefiere que se salve una vida o un contagiado a un ruedo de banderas.
    Eso sí, te ruego que no me digas (como ya me soltó una vez un alto miembro de la directiva de la Mayordomía) que yo que voy a saber, si soy forastero y no he mamado el amor a la Virgen. Como si amar a la Virgen bajo su advocación de Gracia fuera cuestión de nacimiento. Precisamente tú sabes lo que puedo llegar a amar la bendita fiesta de Moros y Cristianos en Honor a Nuestra Señora la Virgen de Gracia.
    Se hace mi respuesta un poco larga, pero si yo fuera una de las personas que tuviera que decidir diría que no o dimitiría antes de votar, prefiero pecar de prudente a que alguien enferme o lo que es peor muera, sé que no podría vivir con eso en mi conciencia. La papeleta de la Asociación de Comparsas es sin duda la más difícil a la que se han enfrentado nunca. Como te digo Gaspar es una apreciación mía y muy, muy personal, sé que la Asociación tomara la decisión que considere mejor, eso no lo dudo en absoluto pues todos, a pesar de las diferencias que puedan tener, son buenas personas que quieren lo mejor para Caudete y la Virgen de Gracia les ayudara a elegir el mejor camino.
    P.D: Como tu bien dices: “¿Lo más importante? Como decía más arriba, nuestro voluntario comportamiento cívico individual ante un nuevo reto de convivencia, sea en nuestra vida ordinaria o en la maravillosa excepción que supone la celebración de nuestras Fiestas” aunque personalmente veo muy complejo guardar la distancia mínima de seguridad en muchos actos. Saludos.

  2. Buenos días, Soy de la opinión del Sr. Daniel.
    Podía servir para que las Fiestas de Septiembre recuperen su sentido religioso y los actos festivos realizados con civismo y buen gusto, porque en lo que se han convertido es en un carnaval horripilante, con excesos de todo tipo especialmente en las guaridas descontroladas.
    ¿Cómo se puede pretender declararlas de interés internacional con esos locales que hacen que una parte de la ciudadanía se vaya, huyendo del ruido y la porquería? Esto son fiestas de borrachera, como sucede en Magaluf a un paso de Palma (Mallorca), en Salou (Tarragona) y hasta en la que fue una ciudad de veraneo internacionalmente distinguida, como Lloret de Mar, en plena Costa Brava.
    Claro que el hecho de que la Tomatina de Buñol sea de interés turístico internacional no se sabe que méritos hay que hacer para obtener esa calificación, que se debería reservar para aquellas fiestas que mantienen un valor esencialmente cívico. En las fallas de Valencia esto ha sido imposible, porque un millón de visitantes pululando a tropezones y desorientados, amontonados como chinches en las fallas más famosas, 800 fallas plantadas con altavoces estruendosos, truenos al tuntún proyectados por la chiquillería y sus papis, algunos puestos de buñuelos con un aceite negro como tinta de calamar y 40 “mascletaes” en la Plaza del Ayuntamiento, acaban con los nervios más templados de cualquier vecino con un mínimo de sentido común.

  3. En mi opinión, y con 28.000 muertos oficiales, menos 2000 ahora según Sanidad y sin contar los extraoficiales, no creo que toque celebrar nada, en todo caso, , lo esencial y lo trascendental, sería hacer una novena en honor a la Virgen de Gracia honrando a los fallecidos eso sí.
    Ciudades como Albacete e Ibi han suspendido hace semanas sus feria y fiestas.

    1. P.S. Respecto de los buñuelos. Las auténticas buñoleras han sido señoras que se ganaban el respeto, limpias como una patena con su delantal, con su recipiente de aceite espectacular, en donde lanzaban la masa en pequeñas porciones haciendo el buñuelo manualmente a una velocidad vertiginosa. Degustar un cartucho de buñuelos de estas buñoleras, generalmente maduritas, sus cabellos graciosamente recogidos y su cara como una rosa, es una experiencia exquisita. Por suerte aún queda alguna. ¿Tiene mérito o no una mujer así?
      ¡A paseo las feministas, si consideran que eso era servilismo!

  4. Empezaré diciendo que me gustan las fiestas tanto como al que más, aunque no tengo la suerte de participar desde hace tiempo. Bajo mi opinión, no se puede ni pensar en celebrar las fiestas. Cualquier decisión diferente a anularlas hasta el año que viene es una equivocación de la que nos podemos acordar durante mucho tiempo. No, no creo que el Septiembre de 2021 se presente igual que este y si es así, pues tampoco habrá fiestas. Esto no es un juego en el que podemos apostar y si hay suerte nadie se contagia. Está muriendo gente todos los días y en septiembre estaremos esperando un rebrote que ojalá no se produzca. Aprendamos del pasado que ya tuvimos lo nuestro en la mal llamada gripe española. ¿En serio alguien piensa en promocionarse en este ambiente? Me resulta frívolo pensar en aprovechar que otras fiestas no se celebran para demostrar que la gente de Caudete es la más festera. Que los caudetanos somos más chulos que nadie y no nos importan los virus que se asustan con la pólvora. Por cierto esto último habría que consultarlo con algún experto, pero me da a mí que al dichoso bicho se la trae al pario el ruido y la pólvora.
    Creo que con lo expuesto sería suficiente para anularlas, pero si nos vamos a lo sentimental me gustaría saber cómo se celebran los distintos actos en estas circunstancias. ¿Se sube y se baja a la Virgen y lo dejamos estar? Usted dice, sólo lo esencial, lo trascendental. ¿Los desfiles son trascendentales? ¿Y la retreta? A ver quién se lo explica a las damas, a las capitanías y a sus familias. Se planta delante de todos ellos y les dice que tienen que renunciar a una parte de las fiestas que llevan soñando desde hace años, aceptando el “esto sí, esto no” que se ha decido en sabia reunión. Y después de explicárselo, vas y encuentras músicos, que seguro que están deseando acompañarnos en nuestra valiente aventura.
    Todo esto pasará, porque todo pasa, y volveremos a disfrutar cada segundo de nuestras queridas fiestas. Ahora es momento de ser prudente y no infravalorar al bicho, que bastante lo hicimos todos al principio. No es una decisión fácil, pero no porque haya dudas, si no porque la única decisión posible es la más difícil de tomar. Tienen que ser valientes.
    Me sumo a la petición de Gaspar para que tengamos un comportamiento individual responsable. Ese es el único modo de volver a disfrutar de todo aquello que seguramente no valoramos justamente. Mucho ánimo a todos

    1. [email protected] RickBlaine, no tengo el gusto de conocerte, o sí, pero lo ignoro.
      Agradezco que tu comentario a mi artículo sea tan extenso casi como el mismo, pues de esta manera puedo observar que tu opinión acerca de la celebración, o no, de las fiestas de este año es una versión pesimista frente al optimismo que se puede destilar de la mía. Porque “realista”, a falta de más de tres meses de las fiestas, no va a ser ninguna de las dos.
      Creo que cuestiono yo bastante más mi postura cuando hablo de que al menos “se ve la luz al final del túnel”, lo condiciono a un fin de desescalada (como se ha dado en llamar) sin rebrotes o manifiesto que tenemos que aprender a vivir con nuevas pautas de higiene (sean fiestas o no), que tú la tuya cuando en la segunda línea de tu comentario ya aseveras que “no se puede ni pensar en celebrar las fiestas”.
      No voy a entrar en asuntos puntuales que citas apelando a la emoción porque cuando hablas de actos, léelo detenidamente, yo me refiero a aspectos de la fiesta que por superfluos posiblemente se tengan que evitar. En ningún caso hablo de eliminación de actos.
      Y si, siempre, siempre, que todos tengamos un comportamiento respetuoso con las normas de convivencia pública.

  5. Es una opinión tan razonable como otra, Gaspar. En cualquier caso, sólo comentar que la encuesta la realicé a título personal, para tantear el sentir general del pueblo en un momento en que también se había consolidado claramente el descenso de afectados (mediados de mayo). Es decir, no recibí el encargo de ninguna autoridad municipal o festera y, por lo tanto, tampoco tiene más interés del puramente estadístico en las fechas en que se realizó, ni tiene el más mínimo valor vinculante, claro está.

    Ojalá se realicen las Fiestas, como festero que soy, pero la decisión sigue siendo bastante complicada de tomar. Personalmente, no sé todavía qué es mejor.

Deja una respuesta