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Gratitud a los periódicos Artículo de Óscar de Caso

Estoy obligado a manifestar mi gratitud al familiar del pueblo de mi padre que recibía de mi progenitor el periódico casi todos los días. Las motivaciones de su envío a través del servicio de Correos pienso yo, desde la abismal distancia temporal, que fuesen: mantener a su familia rural más o menos conectada con la rancia actualidad que se prodigaba en la España victoriosa de aquellos grises años; que en aquel distante y reducido pueblo se sintetizaba tan sólo en ganadería y cultivos. Otro pretexto, no confirmado tampoco, pudiera tratarse de un atisbo de superioridad desde la familia de la capital hacia la campesina. Es posible… He de señalar que, cuando la gente gastaba su escaso dinero en la compra de un periódico lo aprovechaba concienzuda y ecológicamente, lo leía de cabo a rabo, para más tarde utilizarlo como envoltorio de bocatas y sustitutivo sucedáneo del papel higiénico que disfrutamos en la actualidad.

Esta recepción casi diaria de periódicos a mi hogar durante mi juventud me permitió poder alfabetizarme culturalmente hablando; me supuso comprobar, al cabo de los años, que en la redacción de esos diarios disponían de grandes escritores y pensadores, eso sí, muy censurados por el «Régimen». Es preciso, benditos lectores, que escriba con claridad que su lectura no me provocó ninguna reacción ni criterio político alguno; en esos momentos, la juventud española sólo poseía algún discernimiento político en ciertos ambientes universitarios muy, pero que muy furtivos.

La circunstancia que ocasionó a los diarios a entrar en coma contable sobrevino cuando éstos empezaron a facilitar con su adquisición el complemento de sartenes y baratijas. Su sacrificio acaeció con internet en sus «webs de noticias»; que son aquellos sitios donde arrojan titulares de toda índole, todas ellas recogidas con la recurrente vitola de «fuentes bien informadas» y de «ambientes muy cercanos» al asunto tratado, casi todas ellas distribuidas con mucho «ruido». Estas webs, para atraer la atención del cándido navegante, cambian su popurrí de noticias varias veces al día y la información que ofrecen la seleccionan no por la trascendencia de la misma sino por lo rimbombante, encantador y morboso del titular (preferiblemente corto). De hecho, existe un consejero delegado propietario de 5 canales de televisión en España que manifestó: «no preciso de periodistas, quiero comunicadores». En una esquina de la portada del prestigioso periódico Times existe impreso un viejo lema: «All the news that’s fit to print» (Todas las noticias que deben imprimirse). Ese debe ser el principal objetivo de un diario; en contrapunto de Twiter donde meten en un saco todas las noticias sin depuración alguna.



A consecuencia de estos desastrosos criterios, en algunas redacciones se han llegado a cometer fechorías del tipo Trump, Brexit, armas de destrucción masiva, MENAS y media docena más de terribles barbaridades.

Creo y exijo, sin ninguna duda, que el gobierno que los dioses quieran que sea, tenga la obligación y necesidad de lograr algún mecanismo efectivo, independiente y bien dotado de medios para ayudar al ciudadano a despejar toda esa basura que se acumula sin ningún control en internet; para que luego no nos llevemos las manos a la cabeza cuando se efectúe el recuento de votos en las urnas. No es un aviso profético, lo estamos percibiendo día a día.


«Cremant núvols» (Quemando nubes) es una canción de Joan Manuel Serrat publicada en 2006, contenida en el disco «Mô» (Mahón). Una canción de amor vibrante, levemente sensual y sugerente; una canción al paisaje del verano.



 

Quemando nubes pasa el sol
vertical y el mundo se detiene.
Pidiendo piedad al fuego,
las criaturas se esconden
en la sombra de cualquier
sombra que Dios les provee.
Quemando nubes pasa el sol.

El día cae de rodillas
implorando la siesta.
En los párpados con sueño
les resbala un hilo de baba.
Y todo duele y nada quiere.
Y todo pesa y nada sucede.
Quemando nubes pasa el sol,
quemando nubes el sol pasa.

El alma abandona el cuerpo
turbia y embriagada,
fantasía de un amor
de eternidad limitada.
No saca cuernos el caracol
ni sube a la montaña.
Quemando nubes pasa el sol.



Vigila al atravesar el bosque
que los matorrales, huérfanos de lluvia,
podrían prenderse fuego
si los rozaras con los muslos.
En la sombra de tus sábanas
te espero, no tardes mucho.
Quemando nubes pasa el sol,
quemando nubes el sol pasa.

Patrona de los inactivos,
santa pereza del mediodía,
proteged el amor furtivo:
Si así lo quiere Dios, así sea,
especialmente en julio
cuando, reclamando compañía,
quemando nubes pasa el sol.

Quemando nubes pasa el sol,
y tú y yo bailando al mismo tiempo.
Que en otras tierras llueve
y en otro lugar el mundo llora.
Unos de fiesta, otros de duelo,
unos luchan, otros se abrazan.
Quemando nubes pasa el sol,
quemando nubes el sol pasa.



Óscar de Caso

Colaborador de Caudete Digital. Opinión política