HILLARY O HILLARY… O EL TIRO POR LA CULATA.

images3Está siendo verdaderamente sobresaliente la desvergüenza que se está mostrando en casi toda la opinión pública española acerca de la predilección para que Hillary Clinton sea nombrada presidente de los Estados Unidos.

Por supuesto que cada cual tiene la libertad de expresar su opinión o deseos cómo y hacia quien mejor entienda, pero estoy notando un tufillo bastante significativo del “miedo” que parece atenazar a muchos comunicadores y medios de comunicación acerca de levantar la mano a favor de Donald Trump siquiera por algún aspecto de su programa político que tenga algo de sentido común, que algún aspecto habrá.

Resulta verdaderamente sospechoso que en cualquier entrevista con las que estos días se nos está machacando todas las respuestas acerca de las preferencias de personas con derecho a voto sean a favor de Hilary Clinton. No recuerdo en que programa de televisión vi hace muy pocos días una entrevista preparada, en estudio, con dos parejas de hispano-estadounidenses, las dos a favor de Hillary. ¿No se encontró una pareja con alguno de sus miembros partidario de Donald Trump para poder contrastar? Cuando se habla del votante hispano, latino o de color, se informa acerca de que prácticamente la totalidad de ellos son partidarios de Hillary excepto una minoría de “pijos” y “pijas” que renegando de su origen votan al candidato republicano.

¿No les parece poco edificante que aquí casi sólo llegue que la subida o la bajada en las encuestas de uno y otra sea producto de no sé cuantos miles de correos electrónicos comprometedores, de asuntos de faldas, de declaraciones fuera de tono, de asuntos de corrupción, de la intervención en actos de campaña de personajes de primera línea del papel couché,…?

¿Y de información de los programas políticos de cada aspirante qué? Pues nada de nada, porque el conocimiento de los mismos sólo lleva a demostrar que el partido democrático al que representa la señora Clinton es un partido de derechas y el del señor Trump aún más de derechas y tienen en común el inconfundible amor a su patria, a su unión y a su bandera.

Se quiere hacer ver a la candidata demócrata como el adalid en Estados Unidos de una nueva política de inmigración que acoja a cualquier extranjero como signo humanitario de una potencia abierta al mundo y se denigra, como no puede ser de otra manera, la intención de crear un muro con Méjico que evite la masiva entrada de inmigrantes. ¿Pero no estamos haciendo lo mismo en la vieja Europa? ¿Acaso no son muros las vallas de Ceuta y Melilla? ¿Y qué está ocurriendo con los refugiados e inmigrantes de África y Oriente Próximo que cruzan el Mediterráneo? Nosotros también tenemos nuestro Rio Grande en las narices y nos preocupamos por el del nuevo continente.

En fin, que hubiera sido muy fácil escribir este artículo con el resultado de las urnas en la mano, con Donald Trump de ganador, y empezar a disparar a diestro y siniestro contra los muchos triunfalistas que confunden a los partidos demócrata y republicano estadounidenses con la izquierda y la derecha española respectivamente, pero lo hago ahora, unas horas antes de que seguramente Hillary Clinton se convierta en presidente de los Estados Unidos y si así no lo fuera, nunca habrá mejor momento para decirle a muchos que les ha salido el tiro por la culata.

Gaspar Albertos.


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