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Ideas para disfrutar de la naturaleza y mantenerse activo con los años

Hay una edad en la que viajar deja de ser una carrera por visitar todos los monumentos de una ciudad. Ya no importa tanto despertarse lo más temprano posible para aprovechar cada minuto ni volver a casa con cientos de fotografías. Con el tiempo, los intereses empiezan a ser otros: caminar por un pueblo sin rumbo fijo, descubrir un restaurante después de una buena excursión o simplemente pasar una mañana al aire libre, lejos del ruido y las prisas.

Y es que mantenerse activo con los años no tiene por qué significar apuntarse a un gimnasio o seguir una rutina de ejercicio estricta. Muchas veces, las actividades que más se disfrutan son precisamente las que no parecen ejercicio. Y para quienes tienen ganas de descubrir lugares nuevos, hay destinos fuera de España donde se puede caminar, montar en bicicleta o pasar unos días en plena naturaleza sin necesidad de tener una condición física extraordinaria.

Descubrir nuevas rutas caminando

Pocas cosas hay tan sencillas como ponerse unas zapatillas cómodas y salir a caminar. Además, cuando se hace en un entorno bonito, los kilómetros pasan casi sin darse cuenta. No es lo mismo dar vueltas por el barrio de siempre que recorrer un sendero entre árboles, descubrir un mirador o llegar a un pequeño pueblo donde parar a tomar algo.

Portugal, por ejemplo, tiene muchísimas opciones para quienes disfrutan de las caminatas tranquilas. En el Algarve hay senderos que recorren acantilados y pequeñas calas, con vistas al Atlántico que hacen que merezca la pena detenerse cada pocos minutos. También está la región del Duero, donde se pueden combinar paseos entre viñedos con visitas a pueblos y bodegas.

Francia tampoco se queda atrás. La región de Alsacia, con sus pueblos de casas de colores y calles empedradas, es perfecta para quienes prefieren caminar sin alejarse demasiado de la civilización. Y en la campiña inglesa hay rutas que atraviesan prados, pequeños bosques y pueblos donde siempre parece haber un pub esperando al final del camino.

Eso sí, elegir una ruta fijándose únicamente en los kilómetros puede ser un error. Cinco kilómetros de subida pueden hacerse eternos, mientras que ocho por terreno llano pueden resultar un paseo de lo más agradable. Por eso merece la pena revisar el desnivel, llevar agua y, sobre todo, no estrenar calzado el día de la excursión. Una ampolla puede arruinar hasta el paisaje más bonito.

Probar actividades al aire libre sin grandes exigencias

No a todo el mundo le gusta caminar durante horas, y tampoco pasa nada. La naturaleza se puede disfrutar de muchas otras maneras, algunas bastante más entretenidas de lo que parecen sobre el papel.

Los Países Bajos, por ejemplo, son uno de esos destinos donde montar en bicicleta forma parte de la vida cotidiana. Su extensa red de carriles bici, el terreno generalmente llano y sus pueblos bien conectados permiten organizar excursiones sin necesidad de ser un ciclista experimentado. Se puede salir por la mañana, parar a comer en algún pueblo y regresar tranquilamente por la tarde.

También hay lugares que invitan a probar actividades diferentes. En los lagos del norte de Italia es posible alquilar una pequeña embarcación, dar paseos junto al agua o recorrer los pueblos de los alrededores. En Suiza, muchos teleféricos permiten llegar a miradores espectaculares sin tener que subir una montaña a pie, y desde allí se pueden encontrar senderos cortos para disfrutar del paisaje.

Incluso una visita a un jardín botánico puede convertirse en un buen plan para pasar la mañana. Los jardines botánicos de Kew, en Londres, son una buena opción para caminar entre plantas de todo el mundo sin salir de la ciudad..

Al final, el truco está en encontrar algo que realmente apetezca hacer. Porque una actividad que se disfruta tiene muchas más posibilidades de repetirse que otra que se hace únicamente por obligación.

Organizar escapadas adaptadas a cada etapa

Con la edad también cambia la forma de organizar las vacaciones. Es bastante habitual que, después de alguna experiencia con horarios imposibles, largas caminatas y demasiados desplazamientos, empiece a resultar más atractivo quedarse varios días en un mismo lugar y conocerlo con calma.

Madeira es uno de esos destinos donde resulta fácil combinar naturaleza, pueblos bonitos y buena comida. Sus famosas levadas ofrecen recorridos entre montañas y vegetación, aunque conviene comprobar la dificultad de cada ruta antes de salir. Algo parecido ocurre en la región de los lagos del norte de Italia o en la costa de Croacia, donde se pueden alternar paseos con visitas culturales y tardes de descanso junto al mar.

Cuando se organiza una escapada al extranjero, también merece la pena prestar atención a los detalles que suelen quedar para el último momento. Antes de hacer las maletas, conviene dedicar unos minutos a buscar un seguro de viaje que se ajuste al tipo de escapada. Compañías como Staysure ofrecen distintas opciones para viajar con mayor tranquilidad, especialmente cuando se tienen previstas actividades al aire libre o se van a visitar varios destinos durante el mismo viaje.

Otro consejo que suele agradecerse es no llenar todos los huecos del itinerario. Dejar una mañana libre puede parecer una pérdida de tiempo cuando se está organizando todo desde casa, pero una vez en el destino se agradece poder improvisar, tener tiempo para descansar un poco más o repetir ese paseo que tanto gustó el día anterior.


Redacción - CD

Miguel Llorens fundó Caudete Digital en el año 2000. Apasionado de la informática y de la comunicación, desde la creación de este diario local ha mantenido su vocación de informar y su espíritu de servicio público.