La asociación Caudete Ecológica ha dirigido un comunicado a las asociaciones y comisiones festeras del municipio en el que plantea abrir un diálogo para adaptar el uso de pirotecnia sonora durante las celebraciones locales.
En el escrito, la entidad subraya que no pretende «eliminar la esencia» de las tradiciones festivas, sino avanzar hacia un modelo «más inclusivo, disfrutable y respetuoso para toda la población». La organización reconoce que el lanzamiento de cohetes y petardos forma parte de la cultura festiva, pero advierte del impacto que su uso continuado e imprevisible genera tanto en animales como en personas.
Impacto en animales y fauna
Según exponen en su comunicado, perros y gatos sufren episodios de pánico ante los estruendos, lo que puede provocar huidas, lesiones o problemas de ansiedad permanentes. Asimismo, se señala que la fauna silvestre también se ve afectada por el ruido intenso de la pirotecnia sonora.
Desde la asociación recuerdan que la idea de que «antes a los perros eso no les pasaba» no se ajusta a la realidad. «Siempre ha ocurrido», afirman, aunque ahora existe mayor información científica y social sobre el problema.
Efectos en personas vulnerables
El colectivo también pone el foco en las personas que padecen determinadas enfermedades o condiciones como trastornos del espectro autista, hipersensibilidad sensorial, ansiedad, estrés postraumático o problemas cardíacos. Para ellas, sostienen, los ruidos fuertes e inesperados pueden suponer «un sufrimiento real y evitable».
En este sentido, la entidad insiste en que tradición y progreso «pueden ir de la mano» y plantea una serie de medidas que, a su juicio, permitirían compatibilizar ambas realidades.
Propuestas sobre la mesa
Entre las alternativas propuestas figuran:
Concentrar el lanzamiento de cohetes en un único momento, en lugar de prolongarlo de forma intermitente durante horas o días.
Avisar previamente de la hora exacta del disparo para que las personas afectadas puedan prepararse.
Sustituir parte de la pirotecnia sonora por fuegos artificiales silenciosos, que mantienen el espectáculo visual sin un impacto acústico elevado.
La asociación considera que se trata de «pequeños cambios» que podrían marcar una gran diferencia en la convivencia durante las fiestas.
Finalmente, Caudete Ecológica se pone a disposición de las entidades festeras para dialogar, aportar información y colaborar en la búsqueda de soluciones que permitan unas celebraciones «sin dejar a nadie atrás».

