La empresa Vidrala controla la mayor fábrica de envases de vidrio de Europa

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La empresa vasca Vidrala celebra en este 2015 sus primeros 50 años de vida con dos hitos destacados: mantener su centro de decisión en su lugar de origen, la localidad alavesa de Llodio, donde genera empleo para más de 400 personas, y ser dueña de la mayor fábrica de envases de vidrio de Europa tras la adquisición de la británica Encirc.

Las bodas de oro de la empresa alavesa han visto pasar de todo en la historia de la firma pero el balance final es positivo para la compañía, para sus accionistas, para sus trabajadores y para la economía vasca, pues Vidrala es ya uno de los cuatro mayores fabricantes de envases de vidrio de Europa, junto con la norteamericana Owens Illinois (OI), la francesa Verallia y la británica Ardagh, todo un hito para una sociedad que aprendió sobre la marcha a fabricar botellas de cristal y que ha pasado de hacer 15 millones de envases en la planta pionera de Llodio hace cincuenta años a fabricar más de 6.000 millones de envases en el conjunto de las plantas repartidas por seis estados europeos diferentes.

Pero la iniciativa puesta en marcha por la familia Delclaux ha pasado también momentos muy complicados y amargos. La puesta en marcha, con la tecnología disponible en los orígenes de 1965, de la planta no fue fácil. Con una inversión inicial de 20 millones de pesetas, unos 3,8 millones de euros, los primeros ejercicios acabaron con pérdidas.

La crisis del petróleo de 1973 que disparó los costes energéticos, -se triplico el precio del petróleo y Vidrala usaba fuel para alimentar los hornos-, situó a la empresa en la encrucijada pero los accionistas, en un contexto de crisis como el actual, apostaron por invertir en nuevas tecnologías y por el crecimiento. Los frutos positivos de ese espíritu emprendedor están hoy a la vista.

Más grave fue la devastación de la fábrica en las inundaciones de agosto de 1983 que obligaron a la empresa a suspender temporalmente la contratación de más de 400 trabajadores de la factoría durante sesenta días. La colaboración de todos permitió recuperar la producción en solo dos meses y medio.

El fallecimiento en el accidente aéreo del Monte Oiz de 1985 del consejero Isidoro Delclaux Oraa y en accidente de automóvil en 1991, de Carlos Delclaux Oraa, alma mater de la expansión de Vidrala en tierras manchegas, marcaron la trayectoria de la familia fundadora de la empresa, así como el secuestro en 1996 de Cosme Delclaux, hijo del entonces presidente Álvaro Delclaux Barrenechea, por parte de ETA.

Pero el camino de Vidrala estaba marcado y pasaba por el crecimiento en un mercado peculiar como es el de los envases de vidrio, un material que “viaja mal”, y cuyas plantas tienen que estar cerca de los centros de producción del vino, cerveza o aceite, por decir los productos más importantes para los que trabaja Vidrala.

El crecimiento actual no se entiende sin el salto adelante que supuso la incorporación a la bolsa en 1987. En 1989, Vidrala salió fuera de Euskadi al construir una planta nueva en Caudete (Albacete), con el fin de acercarse al mercado de Levante y a los sectores de zumos y conservas.

En setiembre de 2003, Vidrala se abrió a la internacionalización con la adquisición de la portuguesa Gallo. Una empresa con más historia que la alavesa, con 400 empleados y que permitió a la firma vasca situarse como segundo productor de la península ibérica. Con Gallo se inició un proceso de mejora tecnológica, crecimiento e internacionalización que ha culminado, por ahora, con la compra por 408 millones de euros, de la compañía británica Encirc. Con el cierre de esta operación, la compañía presidida por Carlos Delclaux ha dado un salto adelante notable para consolidarse como uno de los cuatro principales fabricantes europeos del sector pues dispone de plantas en Euskadi, España, Portugal, Italia, Bélgica y, ahora Reino Unido, aunque todavía muy lejos de líderes mundiales como la estadounidense Owens-Illinois (OI) que factura 6.000 millones anuales. Encirc cuenta con dos plantas, entre ellas la de Elton (Inglaterra), la mayor fábrica de Europa en el sector.

En opinión del presidente de Vidrala, Carlos Delclaux, Encirc “es una empresa destacada por la ambición de sus inversiones, la calidad y el nivel tecnológico de sus instalaciones, la amplitud de los servicios ofrecidos, el progreso en su cuota de mercado y las relaciones adquiridas con clientes que son ejemplos de grandes marcas globales en el sector de alimentación y bebidas”.

Delclaux destaca el momento de la compra cuando aún no se veía claramente la recuperación económica pero como siempre en la historia de la compañía se ha arriesgado, algo fundamental en los negocios. “El momento ha coincidido como deseábamos: teníamos capacidad financiera para una adquisición tras el reciente proceso de reducción de deuda, identificábamos un mercado complementario e interesante estratégicamente como el Reino Unido e Irlanda, y más importante, un objetivo histórico como Encirc se encontraba en venta”, destaca Delclaux.

La incorporación de Encirc incrementa de manera material la notoriedad de Vidrala como fabricante de envases de vidrio en Europa, “aportándonos tamaño, diversificación y futuro a una base de negocio cuya solidez ha sido demostrada” destaca. Delclaux resalta que la entrada en el mercado británico es un hito más de una empresa que siempre ha mirado hacia adelante y que desde un pueblo alavés se ha convertido, sin renunciar a sus orígenes, en una firma líder a nivel europeo.

Las arriesgadas decisiones de unos ambiciosos emprendedores, optimistas empedernidos, que pese a los innumerables problemas en el inicio, han culminado en una empresa internacionalizada, puntera que garantiza empleo y riqueza en Euskadi y que se prepara para un futuro que, según Delclaux, no se imagina.

“No es una cuestión de imaginar el futuro, sino de trabajar para el futuro. Debemos avanzar en nuestra propia competitividad en un sector que presiona y es cada día es más exigente. Este objetivo de competitividad deberá ir acompañado de un firme enfoque al cliente como eje prioritario del negocio. Nuestra historia empresarial evidencia que las arriesgadas decisiones emprendedoras que tomaron los que nos precedieron fueron acertadas. Sobre estos pilares fundacionales, con el añadido del impulso por el crecimiento y la internacionalización y en la evidencia del mucho trabajo que queda por hacer, miramos, -que no imaginamos- al futuro”.

Fuente: Deia

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