La hermana de Sergio Requena le escribe una carta, cuando todavía no se han aclarado las causas de su fallecimiento

Sucesos

El 24 de junio de 2018 apareció el cuerpo sin vida de Sergio Requena Agulló. Se encontraba de viaje de fin de curso en el camping Taularet, en Navalón, con la Asociación Asindown, y lo buscaban desde el día anterior, cuando desapareció. A fecha de hoy, todavía no se han aclarado las circunstancias de su fallecimiento.

Jessica, su hermana, ha escrito la siguiente carta, que desea difundir.

«Querido hermano Sergio, mi petardo:

Hoy 31 de marzo de 2019, hace 9 meses y 8 días que te fuiste feliz de nuestro lado. Te ibas de acampada de final de curso junto con tus amigos y la Fundación Asindown al Camping Teuralet. Sin embargo, desde ese día nuestras vidas no han sido las mismas, ya no te tenemos con nosotros, te has ido, sin saber por qué te tenías que ir tan pronto.

Desde pequeño hemos luchado contigo día a día por tu autonomía, integración, superación por conseguir nuevos logros y objetivos, avanzar a veces a grandes pasos y otras a muy pequeños, siempre acompañados de nuestra aliada, la paciencia, la positividad, y las ganas y energía de seguir adelante.

Hoy, 31 de marzo de 2019, seguimos sin saber los resultados definitivos de la autopsia, y poder averiguar qué es lo que realmente pasó ese fatídico 23 de junio de 2018 para que ya no estés con nosotros.

Nos dicen que como eras tan autónomo no era necesaria una supervisión. Me descuadra que unos profesionales que se dedican a trabajar con personas con Síndrome de Down, por considerarte autónomo, justifiquen el hecho de dejar de supervisar y de tener un control sobre cada actividad que realizábais.

Creo que, al igual que con cualquier grupo de jóvenes, niños, incluso con adultos, cuando se está en un lugar desconocido es necesaria una previa explicación de por dónde ir y el asegurarse de que así lo tiene claro la gente. Además de limitar las zonas, si pueden llevar a confusión, como era el caso de este camino, que teníais opción de seguir recto y aparentemente parecía el camino, pero realmente te adentrabas en la montaña. También dicen que como estabas en la habitación de autónomos, no era necesario un control en el momento de las duchas, las cuales se encontraban fuera de la habitación y no estaban al lado. No entiendo cómo no revisaban si estabais en las habitaciones a la llegada de la actividad previamente a prepararos para la ducha, de si estabais a la hora de la cena para salir, etc.

Tanta lucha durante tus 24 años contigo por ser uno más en la sociedad, para que los profesionales en los que confiábamos al 100%, la Fundación ASINDOWN, en un viaje con ellos, decidiesen que no era necesaria tu supervisión, ni control en ningún momento, como pudimos ver en ese tramo horario de 17.33 h. a 21 h. que nadie supo de tu paradero, si estabas o no, si habías merendado, si estabas correctamente… Ellos confiaban plenamente en que eras autónomo, pero creo que olvidaron que estabais en un camping, realizando una actividad de multiaventura a pleno sol, con casi 34º de temperatura y sin indicaciones en el camino de entrada y salida, y en medio de un gran terreno montañoso, escarpado, el cual no se encontraba vallado y delimitado correctamente.

Hoy, 31 de marzo de 2019, me he puesto a recordar qué es lo que pasó durante esas 24 horas interminables de confusión en el Camping Teularet, de angustia por encontrarte y, sobre todo, de dolor, rabia e ira por encontrarte demasiado tarde.

Recuerdo que el sábado 23 de junio de 2018, a las 23:10 h., recibo una llamada del director de la Fundación ASINDOWN, diciéndome que no encuentran a Sergio. Recuerdo que le pregunto, nerviosa y llorando, si mis padres están informados, a lo que me responde que me había llamado a mí para que mantuviese la calma, y yo tenía que decidir si les llamaba o no.  En esas dos horas de camino hasta llegar al lugar, Raúl (mi pareja) y yo nos planteábamos qué y cómo podía haber sido.

Recuerdo el momento de nuestra llegada al Camping Teuralet, a la 01:10 h más o menos. Las responsables del campamento intentaron explicarme lo que había pasado, sin tener ellas muy claro cómo había sucedido tu desaparición. Ante mi duda, les pregunté que si no estabas con un grupo asignado, y me dijeron,  tanto una como la otra, que pensaban que ibas en el otro grupo, que tras darle vueltas al momento en el que habías desaparecido, viendo la última foto y video en los que tú aparecías, era en la tirolina y eran las 19 h. Cosa que no fue así, y tras pasar todo y pedirles una captura de pantalla de la hora del video, para nuestra decepción, rabia e ira, nuestra gran sorpresa fue que la desaparición había sido a las 17:33 h.

Hoy nos sentimos culpables de tu ausencia, porque te dejamos ir a un camping sin que se hubiese comprobado antes por el organizador que sus instalaciones eran adecuadas para jóvenes con Síndrome de Down, que tenían acotadas sus instalaciones y los caminos se encontraban perfectamente señalizados. Te dejamos ir con un grupo de gente que pensábamos que eran profesionales, pensando que todo estaba organizado y planificado correctamente, sobre todo, y principalmente, que cada monitor tenía asignado un grupo de jóvenes para llevar un control, pero hemos podido comprobar que no era así. Si no, ¿quién nos puede explicar que desde las 17:33 h., momento en el que desapareces, hasta las 21 h., hora en la que cenábais, ningún monitor, voluntario y/o responsable se diese cuenta de que tú no estabas? ¿Por qué a la hora de nuestra llegada intentan ocultarme la hora real de tu desaparición?

Tras tantas dudas e incongruencias, el papá, la mamá, Raúl y yo, hemos mirado el vídeo y la foto miles de veces, y analizado las fotos que le hicimos al lugar del hecho para ver por dónde habías ido y qué podía haber pasado. No entendíamos y seguimos sin entender nada.

Esa misma noche, en el camping, intenté posicionarme en tu lugar y ver hacia donde habías podido dirigirte tras bajar de la tirolina. Uno de los monitores me preguntó qué tal se te daba la derecha y la izquierda. No diría que todos, pero en general las personas con trisomía 21, y quien bien te conocía a ti, tenía que saber que la orientación espacial te costaba bastante, que contigo la trabajábamos mucho, mucho, desde casa, y que cuando tenías que realizar alguna ruta en autobús o por la calle te enseñábamos días previos el camino y lo realizábamos contigo, sobre todo la mamá, Cari, como tú le decías, asegurándonos que lo tenías claro. En este caso, el camino por el que debías girar, si no te marcaban bien por dónde ir, era muy lioso. Recuerdo que me situé en el punto de acabar la actividad de la tirolina y entonces, poniéndome en tu situación y haber escuchado gira a la izquierda, empecé a andar por el camino. El de la izquierda, que era el que tenías que coger, no se apreciaba a no ser que tuvieses muy claro que había un camino que giraba a la izquierda, así que dedujimos que habías seguido recto. Aún así, seguimos sin entender cómo no había nadie en ese punto para guiaros, cómo no controlaba nadie por donde ibais, sabiendo que podíais dirigiros por un camino equivocado al no haber señal o indicación alguna, y adentraros en la montaña.

A día de hoy, y conforme pasa el tiempo, pienso que si un grupo va de viaje a un lugar determinado y más con jóvenes, fuesen o no con Síndrome de Down, en este caso así era y con más razón, eso lo tendrían que haber previsto.

Recuerdo con estupor lo que dijeron esa noche: yo creía que él iba en el grupo de ella y ella creía que él iba en el mío.

A tus amigos del alma, de los que no te separabas apenas, con quien estabas haciendo la actividad de la tirolina, nadie ha querido escucharles, preguntarles y, de esta manera, dejar constancia de qué es lo que vieron, qué es lo que sintieron, cuando se dieron cuenta de que ya no estabas. Si se lo dijeron a algún monitor, responsable y cuándo. Me intentan convencer con palabras huecas, que sois lo suficientemente autónomos para ir solos por la montaña y no es necesario hacer recuento para ver si estáis o no, pero no quieren valorar vuestras palabras como testigos. ¿Vuestras palabras no son válidas? Creo que se olvidan de que tenéis la suficiente capacidad y derecho de poderos expresar y transmitir vuestros sentimientos, emociones y vivencias.

Durante tu búsqueda, alguien me dijo que podías llevar el arnés, y mi mente pensó: ¿Cómo puede ser que no sepan si llevaba el arnés o no? Ni recuento de personas, ni recuento de material ¿Qué tipo de control llevaban en ese viaje de fin de curso?, me planteo cada día de mi vida, Sergio.

Me da rabia haber confiado tanto en Asindown, que son los que han hecho que ya no estés aquí. Tengo tantas dudas y me da tanta rabia… ¡No tiene nada sentido! Cuando te encontraron no sólo llevabas el arnés, sino que también el casco, ¿cómo es posible?, ¿quién revisaba el material y esperaba a que volvieseis para recogerlo?

Tantas graves negligencias vemos acumuladas, que nos hacen ver por qué ya no estás: nadie estuvo pendiente de nada. Sólo sé que tú, como un campeón, creías seguro que ibas a encontrar el camino y llevabas el material con el fin de devolverlo al lugar que tocaba. Tú sí que fuiste responsable de vigilar y controlar lo que llevabas y, tras encontrarte el domingo por la tarde, todo estaba contigo. Con lo sencillo que habría sido que algún voluntario, monitor o responsable te hubiese dicho por dónde ir y supervisar que tomabas el camino correcto, o haber hecho recuento tras cada actividad para asegurarse de que estabais todos y no faltaba nadie.

El día 24 de junio, nos dieron la noticia de que te habían encontrado, pero ya sin vida. Noticia que nunca quieres imaginar, ni pensar, te vuelves loco en ese momento y no quieres creerlo, solo quieres gritar, pegar y pensar que es todo mentira. Recuerdo que horas más tarde la forense nos dijo que, probablemente, llevabas muchas horas fallecido. Nos dijo que mejor no decirnos la hora posible para no sufrir más. El calor, el miedo, pensamos si llegaste a pasar la noche o no… La noche era fresca, un gran contraste después de las horas de calor que viviste, sobre todo cuando supimos que te habías ido a las 17:33 h. y no a las 19 h. Muchas horas andando solo… Dudas por todos lados, los sentidos disparatados, ojalá pudieses explicarnos cómo estuviste y cómo te sentiste. Ojalá hubiésemos podido estar contigo y ayudarte. Seguimos creyendo que esto no puede estar pasando… ¿Podríamos haber llegado antes? ¿Haber hecho otra cosa?

Tras estos días, desubicados mentalmente, emocionalmente y físicamente, nos pusimos manos a la obra y denunciamos los hechos, ya que no queríamos dejar tu ida como si nada, y hay personas que son responsables de ese hecho. A día de hoy, seguimos con la esperanza de que un día se pueda celebrar un juicio y se determine quiénes son los verdaderos culpables de que ya no estés aquí, y que en él se escuche a tus amigos contando cuándo se dieron cuenta de tu ausencia y cuándo, y a quien, se lo dijeron.

Recuerdo el lunes 25 de junio de 2018, era el día en que al fin te podíamos ver y abrazar, estar contigo físicamente por última vez. Recuerdo la rabia, ira y locura que se apoderaron de mí, y que tenemos cada día, al recordar que cuando me enviaron la captura de pantalla del video, del momento en que te tiraste de la tirolina, no eran las 19 h. de la tarde, como me dijeron las responsables de Asindown al llegar al campamento, si no las 17:33 h. Entonces pienso cómo podía ser que hubiésemos hecho una búsqueda con una hora irreal de tu salida. ¿Es lo mismo el calor abrasador de junio de las 17:33 h. que el de las 19 h.?

¡Qué guapo estabas Sergio, que cara de emoción tenías en la foto y la ilusión que desprendías en ese vídeo! ¡Eras tú, en toda tu esencia, viviendo el momento al 100%!

Recuerdo la decepción que me llenó en ese momento, y que tengo día sí, día también, de ver que habían podido ser capaces de ocultar ese dato y mentirme, y mentirnos a todos los que te estábamos buscando.

Me puse a revisar los supuestos horarios de las actividades de la tarde, y descubro que desde esa hora se hicieron 2 actividades más, la merienda y las duchas, y, sin embargo, no surge la alarma de que falta Sergio Requena, ¡¡ALUCINANTE!! Pero no todo queda ahí, mi dolor e impotencia va aumentando, al descubrir que desde las 21 h. que se dan cuenta de que no estás, no dan el aviso a la Guardia Civil hasta las 23 h. de la noche.

Sergio, no puedo olvidar que hoy, 31 de marzo 2019, sigo esperando que alguien de la Fundación Asindown haga una llamada a los papás disculpándose. No puedo olvidar que la Fundación Asindown sigue igual, como si nada hubiera pasado, como si no hubiese culpable de tu ausencia. Lo único que yo sé es que tú ya no estás.

Sergio, no queremos olvidar tu esfuerzo, tus ganas de superación, tu energía, vitalidad y ganas de vivir la vida.

Sergio, ya sabes que sin ti no sería yo, y tu famosa palabra ¡TRANQUILA! La intento escuchar día sí, día también, pero me cuesta un gran esfuerzo ser consciente de que esto es real y de que ya no estás, y ver y darle vueltas a cómo ha sido todo y cómo se está desarrollando. Sin duda, has sido el mejor regalo que he tenido, y lo mejor que me ha podido pasar en la vida. 

Sergio, seguiremos luchando para que se sepa la verdad de lo sucedido el día 23 de junio de 2018. Lucharemos para que no caigas en el olvido, lucharemos para que a ningún otro joven con discapacidad o menor de edad le ocurra lo que te ocurrió a ti.

¡¡TE QUEREMOS MUCHO!!

La mamá, el papá, tu cuñado y yo.

¡GRACIAS POR DARNOS Y ENSEÑARNOS TANTO!

TU HERMANA,  Jessica Requena Agulló.»


Fuente: Jessica Requena Agulló y familia

 

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