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La importancia de la inteligencia emocional en la infancia Artículo de Rosario Peiró

La infancia es el momento en el que se construyen los cimientos emocionales que acompañarán a una persona durante toda su vida. Por eso, hablar de inteligencia emocional en niños no es una moda, sino una necesidad.

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras emociones. En los niños, esto significa algo tan importante como poder decir “estoy triste”, “estoy enfadado” o “tengo miedo”, en lugar de expresar esas emociones únicamente a través del llanto, el aislamiento o los berrinches.

Cuando un niño aprende a identificar lo que siente, comienza a conocerse mejor. Y ese autoconocimiento fortalece su autoestima, mejora su capacidad para relacionarse con los demás y le ayuda a resolver conflictos de manera más tranquila. Además, favorece la empatía, ya que entender las propias emociones es el primer paso para comprender las emociones de los demás.



¿Cómo trabajar las emociones en casa?

La educación emocional no requiere grandes recursos, sino presencia y constancia. Algunas acciones sencillas pueden marcar una gran diferencia:

  • Hablar a diario sobre cómo nos sentimos.
  • Validar las emociones sin minimizarlas.
  • Dar ejemplo como adultos, mostrando cómo gestionamos nuestras propias emociones.
  • Utilizar cuentos y juegos como herramienta de aprendizaje.

Por ejemplo, el “semáforo de las emociones” es un juego muy práctico: en rojo identificamos qué sentimos, en amarillo reflexionamos sobre por qué nos sentimos así y en verde pensamos qué podemos hacer para gestionarlo mejor. También funciona muy bien dibujar emociones o preguntar al final del día qué fue lo mejor y lo más difícil de la jornada.

Lo más importante es que el niño sienta que todas las emociones son válidas. No existen emociones “buenas” o “malas”; lo que sí podemos aprender es cómo expresarlas de forma adecuada.



El poder de los cuentos en la educación emocional

Los cuentos son una herramienta poderosa para acompañar a los niños en este proceso. A través de las historias, los pequeños pueden identificarse con los personajes, comprender situaciones emocionales y encontrar modelos positivos de gestión emocional.

En esta línea nace nuestro nuevo cuento “Nevado. El perro sabio de las emociones”, una historia creada para ayudar a los niños a reconocer y entender lo que sienten de una manera cercana, cálida y accesible. Nevado acompaña a los más pequeños a descubrir que todas las emociones forman parte de nosotros y que aprender a escucharlas nos hace más fuertes y más seguros.

Creemos firmemente que educar desde el corazón es una inversión de futuro. Cuando ayudamos a un niño a comprender sus emociones, le estamos dando herramientas para la vida.



Y esa es, sin duda, una de las enseñanzas más valiosas que podemos ofrecer.