LAS “MADRILEÑAS”

Gaspar Albertos

Cuando el 11 de febrero pasado publiqué mi artículo de opinión con el título de “Las catalanas” me estaba refiriendo a las elecciones de Cataluña que se celebraron días después, haciendo una referencia por lo determinante y escueto del término a la mujer catalana y a sus indudables cualidades. Ahora que están ya muy próximas las elecciones madrileñas de las que a continuación voy a opinar, no voy a dejar de referirme a “las madrileñas” como mujeres guapas y sensatas a la vez que alegres y castizas. Familia madrileña tengo en la capital con mujeres que suscriben todas estas cualidades. También aquí llegaron aquellas que, si no el flequillo cortado por el bocado de un burro, el adorno de todo tipo de “piercing” en orejas, nariz, cejas, labios, lengua… impiden más que otra cosa aquello de que “cuando la española besa, es que besa de verdad”. ¡Cualquiera se atreve!

Pero como en aquella ocasión, ahora en realidad lo que quiero es opinar sobre las elecciones que se van a celebrar mañana en la Comunidad Autónoma de Madrid producto del “patinazo Redondo” por provocar mociones de censura contra el PP por aquí y por allá como también decía en mi artículo de fecha 13 de marzo con ese título.

Disuelta la Cámara madrileña y convocadas las nuevas elecciones, el tablero quedó dispuesto para una nueva contienda electoral, como en Galicia, País Vasco y Cataluña, en medio de una pandemia que todo lo impregna.

Una de las claves del resultado de las urnas que mañana se obtenga es el papel de Ciudadanos que, de provocar el adelanto electoral, parece ser que pasa a desintegrarse, aquí a favor del PP, y por otras causas, sin representación en Galicia, exigua en el País Vasco, aún de la triste mano del PP en este territorio, y más exigua aún con descalabro de por medio en Cataluña pasando de 36 a 6 diputados. Veremos si mañana Ciudadanos consigue superar el cinco por ciento de los votos necesarios para obtener representación parlamentaria o por el contrario, peor que en Cataluña, aquí en Madrid pasa de 26 a 0 diputados.

Otra de las claves de lo que mañana salga de las urnas es la figura indiscutible de Isabel Díaz Ayuso en el espacio político del centro-derecha que manejando la pandemia buscando un difícil equilibrio entre economía y salud, ha sabido llegar transversalmente a todas las capas de la sociedad madrileña por lo que se va a aproximar a la mayoría absoluta, más por este equilibrio, que por recabar ideológicamente voto a Vox, a Ciudadanos, que ya era cómplice de esa estrategia, e incluso al PSOE, al que también le va a arañar votos.

Y por último, una tercera clave la supone el papel de los tres partidos de izquierda pillados a contrapié por aquello del “patinazo Redondo”, que fue lo que provocó que Ayuso decidiera convocar nuevas elecciones para evitar una posible moción de censura como ya estaba ocurriendo en otros sitios y ocurrió en la propia Comunidad Autónoma de Madrid, pero tarde. El PSOE, que creía que contaba con dos años por delante para buscar un nuevo líder en Madrid y darle el pasaporte para Defensor del Pueblo a Ángel Gabilondo, no ha tenido más remedio que contar con él para no agraviarle pero manipulando descaradamente su campaña electoral. Más Madrid, con unos buenos resultados en las anteriores autonómicas, y con Íñigo Errejón reservado para una más fructífera intentona de este partido a nivel nacional como Más País, no ha tenido más remedio que presentar como cabeza de lista a la “pistolera” Mónica García cuyos gestos parlamentarios no han sido de los más educados, pero aún así, sale mejor parada que los otros dos partidos de izquierda entre el “sosismo” de Gabilondo y la violencia callejera de Podemos. De Pablo Iglesias ya está dicho todo. Quien inventó para él lo de “macho alfa” acertó de pleno porque no hay una actuación suya como líder de Podemos que no esté impregnada de aquel carácter. Cuando vio que su partido, ensombrecido en la comunidad autónoma por Más Madrid, corría el riesgo de desaparecer parlamentariamente y sin líder regional fiable para él, pasó por encima de Isa Serra y pensó que achantaría a Mónica García para erigirse él (tan defensor como dice del papel de la mujer) como líder único de la extrema izquierda. Pues bien, su arrogancia no es que pueda pasarle factura, es que se la va a pasar porque como mucho va a ser el cabeza de lista del partido menos votado en la Comunidad Autónoma de Madrid. Ahí queremos verle, pasar de vicepresidente del gobierno de la nación a simple diputado autonómico y aguantar el tirón.

En definitiva, que de aquel “patinazo” puede ser que la recuperación de “lo español” comience en esta ocasión por Madrid en vez de por Asturias.

Gaspar Albertos.

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