Lo asombroso II

Editoriales

Me preguntaban hace unos días por qué había escrito sobre las catedrales. No lo sé, creo que lo soñé. A veces, sueño cosas sobre las que luego escribo. Todos tenemos rarezas.

Notre Dame fue una de las últimas catedrales en las que estuve. Impactante, de una conmovedora belleza, tanto por dentro, como por fuera. Recuerdo que di dos vueltas completas al majestuoso edificio, mientras las gárgolas me observaban a cada paso.

El interior, comparable a Santa Sofía, en Estambul, donde al entrar, quedé petrificado y con la carne de gallina. Miré lo que tenía ante mí, y juro que me entraron ganas de llorar. Ningún otro monumento me ha impresionado tanto como Santa Sofía.

Hoy, Notre Dame en un puñado de cenizas. Casi mil años de historia humean en París. El trabajo ingente de artesanos, pintores, escultores, arquitectos, carpinteros… ha quedado reducido a humo en cuestión de unas pocas horas.

Hasta en su final, pasto de las llamas, fue bella.

Estas pocas palabras van dedicadas a esa maravilla llamada Notre Dame, que volverá a ser reconstruida, pero que jamás volverá a ser la misma.

Caudete Digital

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1 respuestas a “Lo asombroso II

  1. Gracias por compartir su emoción. Usted volverá a ver Notre-Dame de París en su esplendor recuperado. Esta Catedral a mí me sorprende por tanta belleza y armonía, en particular que cuando yo miraba a las altas ventanas ojivales de sus dos torres campanarios, había un cruce de miradas de Amor, esas ventanas son los ojos de la Catedral, ella me miraba a mí mientras yo la miraba a ella. Estas dos torres se han salvado.
    Otra vez vi Notre-Dame bajo un aguacero de verano. Todas las gárgolas se pusieron a disparar el agua a distancia para librar los muros de la humedad, fue un espectáculo mágico. Parada la lluvia seguían todas goteando aún un buen rato hasta que se calmaron y volvieron a su condición, las unas burlonas, las otras tímidas o amenazantes. Son las protectoras de Notre-Dame.

    ¿Por qué a mí me saltaron las lágrimas también al entrar en otra Catedral gótica bajo la advocación de Saint Gatien, en la bella ciudad de Tours? Era Nochebuena y me desencadenó la emoción el hecho de que a partir del crucero la cabecera de la nave no está en línea, sino desviada lateralmente. ¡Hay tanto misterio en estos santos recintos, tanta sabiduría y trascendencia que es difícil no emocionarse!

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