Lo previsible

Editoriales

sanchez_invEl día posterior a las Elecciones Generales de diciembre escribía yo en esta misma sección que con toda probabilidad tendríamos nuevos comicios. No parece que fuese muy desencaminado en mi pronóstico. Lo extraño es que tanta gente lo dudase, conociendo el percal.

Hoy ha ocurrido lo previsible: Pedro Sánchez no ha obtenido más votos para su investidura que los de Ciudadanos. Y no es porque su discurso haya sido mejor o peor, sino porque la crispación política que vive España no tiene solución. La vocación de consenso y de pactos es algo que vale para otros países democráticamente más desarrollados, no para nosotros.

No voy a enumerar lo que han sido estos meses de caos político y mediático. ¿Alguien sabe cuáles son las posiciones actuales de cada partido, y cuáles eran el 21 de diciembre? ¿Y alguien recuerda cuáles eran el 19 de diciembre? ¡Eso aún es más gordo! Nada es lo que era, y lo que es peor, nada es lo que será. Nos queda mucho por ver.

Rajoy renunció a pasar el mal trago que ahora está pasando inútilmente Sánchez. Es de sentido común no presentarse a una investidura si no se tienen los apoyos suficientes. Es de perogrullo, porque es, sencillamente, perder el tiempo. También es verdad que Rajoy ha permanecido estático, sin dar la sensación de tener interés por buscar apoyos, pero cabe recordar el NO rotundo de Pedro Sánchez a siquiera hablar con él, o con el PP. No me valen las excusas de la corrupción o de las políticas económicas, o la reforma laboral. No querer dialogar con el partido más votado por los españoles, como han hecho el resto de partidos, no es de recibo. Luego puede hacer lo que quiera, pero es un gesto poco elegante, cuando menos. Ese «no» rotundo a verse las caras, y ese pedir ahora el voto o la abstención al PP, resulta, cuando menos, asombroso. Creo que ha sido uno de los grandes errores del líder socialista tras las elecciones.

Rajoy está en la cuerda floja, pero será el candidato en las próximas elecciones. Ésa es mi opinión, pero por una simple cuestión de tiempo: de aquí a junio no puede hacerse un relevo semejante. Rajoy ha permanecido muy al margen de todo el proceso negociador, aunque es verdad que en el debate de investidura ha estado más acertado y más «vivo» que en muchas otras ocasiones. Porque el presidente no es un buen comunicador, y parece que tiene que estar enfadado para hacer gala de una mejor verborrea. Hoy lo estaba, y probablemente por varios motivos. Sin embargo, Rajoy está en una posición ciertamente delicada, y en mi opinión debería facilitar una renovación del Partido Popular que ineludiblemente tiene que empezar por él mismo.

El pacto PSOE – Ciudadanos no tiene ni pies ni cabeza si lo vemos en el contexto de marginación del PP en el que se ha desarrollado, algo que lo condenaba al fracaso de antemano. Un gran pacto de gobierno, a tenor de los escaños de cada grupo, tiene que englobar a los tres partidos constitucionalistas más votados, o no tiene sentido. Se habla mucho de un gobierno de izquierdas o de derechas, y se sigue olvidando que lo único realmente viable en estas circunstancias es un gobierno que gobierne. Si el PSOE ha sido capaz de llegar a un acuerdo con Ciudadanos, ¿no podría llegarse a un acuerdo a tres bandas si se está de acuerdo en lo fundamental? Evidentemente, sí. Pero para ello hay que tener voluntad política, y eso es lo que más falta en nuestro país, donde los objetivos están más centrados en los partidos que en las políticas.

A Pedro Sánchez no se le puede negar valentía en su intento. Pero él, de antemano, sabía dónde iba a llegar. La pregunta es, ¿por qué lo ha hecho? Algunos se aventuran a decir que es el inicio de la próxima campaña electoral, pero yo, ciertamente, no le veo ventajas a su jugada. Lo cierto es que está siendo protagonista de la escena política, y eso también puede reforzarlo de cara a los suyos.

En cuanto a Podemos, vuelvo a repetir mi teoría: no quiere formar parte del gobierno en este momento. Pablo Iglesias sabe que liderando la oposición puede arrasar en un par de años, que es lo que podría durar un gobierno tan variopinto y débil como el que se perfila. En este momento, pese a sus malas caras, está cómodo con la «traición» del PSOE, algo que espolea a sus bases y seguramente le reportará más simpatizantes. Es mi humilde y disparatada opinión.

Para terminar de poner finos filipinos a todos, creo que Ciudadanos ha cometido un error con su pacto con el PSOE. No por el pacto en sí, sino por esa exclusión unilateral del PP en las negociaciones. Muchos votantes de Ciudadanos no comprenden esa alianza en solitario con el PSOE, y muchos se preguntan también dónde pretendía llegar Rivera. Otros, lo ven como un globo desinflándose a partir de ahora. El tiempo nos dirá qué ocurre con la «naranja mecánica», como lo llamaba hoy Iglesias.

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