LOS JARDINES DE LA MONCLOA

Blogs Gaspar Albertos

Al menos por las imágenes que se suelen ofrecer por televisión, parece ser que el Palacio de la Moncloa reúne en su interior todas las características que le son propias a los palacios presidenciales de cualquier democracia occidental en cuanto a su modernidad, funcionalidad, seguridad, etc. necesarias para las labores administrativas y gubernamentales que le son propias.

Pero, ¿ y los jardines que rodean el palacio ? Aún a pesar de visualizar imágenes grabadas de tomas muy cortas o simplemente fotografías, pero a base de repetirse imágenes de nuestros presidentes de gobierno, paseando, haciendo deporte o departiendo con alguna personalidad de visita oficial en el palacio, se observan por doquier encintados con adoquines hundidos, levantados o desalineados, escalones irregulares y de piezas mal unidas, fuentes de agua verdosa a la que parece que sólo les llega un agua de arrastre, pequeñas acequias rotas y desportilladas, setos raquíticos, césped mal cuidado y con numerosas calvas, muros, pasamanos y bancos de piedra ennegrecidos por el paso del tiempo sin ningún tipo de limpieza o manifiestamente con necesidad de rejuntar sus piezas, y en definitiva un aspecto decrépito bastante notable en todo lo que supone al menos las imágenes del exterior del palacio que se nos ofrecen.

¿Es comprensible que presidencia tras presidencia se venga manteniendo este estado de abandono del entorno natural de la residencia de nuestro jefe de gobierno? Entiendo que se dispondrá de un presupuesto para todas y cada una de las necesidades del denominado “complejo de la Moncloa”, y hasta se nos informa de partidas disponibles para que cada nuevo presidente cambie el mobiliario o la decoración de sus estancias personales e incluso el que se mande construir una pista de pádel o de baloncesto, acometiéndose estas sin ningún recatamiento.

En cambio, ¿porqué tanta estrechez en adecuar un entorno natural extraordinario por sus cualidades y situación que a simple vista nos habla de su pasada grandeza? No llego a entender que la “austeridad” de todos nuestros presidentes de gobierno haya coincidido y castigado siempre este asunto de crear un entorno natural atractivo a no ser que sea cierto el denominado “síndrome de la Moncloa” cuyos síntomas son el ensimismamiento, la soledad y la incomunicación de sus inquilinos.

Esperemos que si Nicolás Sarkozy manifestó poco después de visitar la Moncloa que para él era un ejemplo de funcionalidad y pragmatismo “arquitectónico”, en una futura visita, él o cualquier presidente de la vecina república que nos visite pueda decir de los jardines que rodean ese complejo arquitectónico: chapeau.

La imagen de nuestro país así se lo merece.

Gaspar Albertos.

Comparte esto:

Deja un comentario