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Mayo del 68. Lo que fue y en lo que ha quedado Artículo de Óscar de Caso

Algunos cronistas de la época, aportan como causa principal la normativa interna de la Universidad de Nanterre, que impedía relaciones libres entre personas de distinto sexo.

De manera sucinta, Mayo del 68 lo iniciaron los estudiantes y una buena parte de los profesores, éstos de clase burguesa, generalizando. Sin proyecto histórico alguno, y sobre la marcha, sus ideales se acoplaban a los del Partido Comunista Francés junto a la Confederación General del Trabajo y diversas fuerzas izquierdistas. El Gobierno francés decidió reprimir las manifestaciones, eso sí, de manera suave. Los sindicatos aprovecharon la coyuntura, y se unieron. El Presidente de la República, el general Charles De Gaulle, cabreado, convocó elecciones. Las ganó. El comunismo perdió fuelle. Con el poder conseguido, el general decretó ilegales las organizaciones radicales. Al proletariado francés lo jodieron vivo.

No sé si denominarles rebeldes o revolucionarios, pusieron en cuestión la jerarquía de la familia, la del patriarcado, la del Ejército, la empresa… Algunos líderes de esta revuelta han sido los putos amos en buena parte del mundo.

Dio su fruto, consiguiendo suavizar las diversas autoridades en la sociedad y bastante más libertad. La parte negativa que aportó, consistió en propinar un bofetón histórico a la languidez de una gran parte de las izquierdas, que hasta entonces parecían invulnerables.

Los herederos de Mayo de 68, hoy, casi seguro, votarían a las derechas, ansiosos de satisfacer casi todos sus deseos de consumo, despreciando la moral, la ética, junto con la obligación y rechazando las prohibiciones.

El imprescindible señor Boadella, don Albert, escribe sobre Mayo del 68: «Las más espabiladas criaturas beatíficas que participaron después en la misión de llevar a la práctica política los ideales de Mayo del 68. Sin embargo, al cambiar la humilde marihuana por la opulenta coca y mezclarla con el Vega Sicilia de los ágapes ministeriales les infundió tal dosis de brío, que los llevaba a justificar la corrupción y el crimen de Estado con el fin de alcanzar rápido sublimes objetivos.»


«La canción de nuestra vida» (2023). Canción compuesta por Ismael Serrano, en la que nos desarrolla la vida de una pareja con sus penas y sus glorias.

 

Hubo un tiempo en el que todo nos nombraba.

Yo soñaba con canciones inmortales,

con abrazos al pie de una barricada

y gemidos retumbando en los portales.

Eran días de litrona y facultad.

Era el mundo desbordando mis sentidos.

Era el tiempo del reinado del azar,

del amor urgente y definitivo.

Era el tiempo del concierto en el café,

de las noches que duraban varios días.

El futuro no cabía en el papel

y sonaba la canción de nuestra vida.

El mundo dolía y yo te cantaba,

y tú, tú estabas ahí.

El mundo crecía en cada palabra

y yo era tu aprendiz.

Escribo junto a ti

la canción de nuestra vida.

Está por escribir

nuestra historia todavía.

El verano deshojaba el calendario,

y el amor rimaba entonces con futuro.

Apostaste todo o nada a unos labios.

Poco a poco viste transformar tu mundo.

Celebrabas tu contrato temporal

y nervioso preparabas la mudanza.

Los amigos ayudaban a cargar

toda tu vida metida en cuatro cajas.

El amor como un espejo se hizo añicos.

Enterraste algunos sueños en cenizas

y otra vez tocó mudarse a nuevo nido.

Y sonaba la canción de nuestra vida.

El mundo dolía y yo te cantaba,

y tú, tú estabas ahí.

El mundo crecía en cada palabra

y yo era tu aprendiz.

Escribo junto a ti

la canción de nuestra vida.

Está por escribir

nuestra historia todavía.

Te caíste y te volviste a levantar

aun cuando todo parecía imposible.

Te dijiste que ya no podías más,

y pudiste, ya lo creo que pudiste.

El planeta navegaba a la deriva

y tus hijos arribaban justo a tiempo.

Asustado planeabas y fingías

que sabías lo que estábamos haciendo.

Ya no ardes por las noches como antes.

Nos tocó vivir algunas despedidas,

nos cambiaron algunos interrogantes,

pero aún suena la canción de nuestra vida.

El mundo dolía y yo te cantaba,

y tú, tú estabas ahí.

El mundo crecía en cada palabra

y yo era tu aprendiz.

Escribo junto a ti

la canción de nuestra vida.

Está por escribir

nuestra historia todavía


Óscar de Caso

Colaborador de Caudete Digital. Opinión política