PARADIGMA ELECTORAL

Blogs Gaspar Albertos

Mucho se viene hablando últimamente acerca de la importancia que tiene la concentración de voto de aquellas opciones políticas cuyo ideario por separado puede servir como opción válida indistintamente para un buen número de electores.

Lo contrario, la dispersión del voto, ya lo sufrió en las dos últimas elecciones generales el Partido Socialista Obrero Español con la irrupción de Podemos y en menor medida el Partido Popular con la participación de Ciudadanos.

Bien es cierto que la propia Ley D´Hont protege un poco más a la tercera, cuarta o quinta fuerza política en aquellas circunscripciones con siete o más escaños en liza pero en las de menos de ese número las castiga de manera palmaria.

Un buen ejemplo lo tenemos en la provincia de Albacete con cuatro diputados en juego y lo que ha ocurrido en las últimas elecciones que prácticamente se optó por el bipartidismo (las del año 2011) y las últimas de 2016 donde hubo más fragmentación del voto.

En aquellas, en la provincia de Albacete el PP obtuvo 128.000 votos, el PSOE 70.000, mientras que IU y UPyD no llegaron a los 15.000. Esto dio como resultado el que el PP obtuviera 3 escaños y el PSOE 1 quedando IU y UPyD sin representación parlamentaria.

En las últimas elecciones celebradas en junio de 2016 el PP con 89.000 votos obtuvo 2 escaños, el PSOE con 59.000 votos obtuvo 1 escaño y Unidos Podemos con 33.000 obtuvo 1 escaño, mientras que Ciudadanos con exactamente 31.883 votos quedó sin representación parlamentaria en la provincia de Albacete.

A día de hoy, mientras que el voto de las opciones de izquierdas no parece tener más ofertas que las del PSOE y Podemos y con tendencia a que este engrose las filas de aquel, en la derecha el voto parece dividirse más con la irrupción de VOX y las expectativas siempre difusas de Ciudadanos.

Veamos lo que podría pasar en esta provincia el próximo 28 de abril con unos hipotéticos resultados otorgando el mismo porcentaje de votos entre izquierda y derecha que se obtuvo en las últimas elecciones de 2016 que fue de un 55,50 % (40,93+14,57) de PP+Ciudadanos y de un 42,39 % (27,17+15,22) de PSOE+Unidos Podemos con la salvedad de que ahora hay que otorgar un porcentaje de intención de voto a VOX.

Vamos a suponer que sobre los 216.414 votos válidos que se ejercieron en 2016 a favor de estos cuatro partidos y minorías, el reparto de los mismos, ahora para cinco, queda como sigue:

-PP se queda con un porcentaje del 28 % bajando prácticamente todo a favor de VOX.
60.596 votos

PSOE obtiene un 32% de los votos ganando a costa de Podemos.
69.252 votos

CIUDADANOS se queda prácticamente igual que hasta ahora con un 14,57 %.
31.532 votos

PODEMOS baja al 10,39 % a favor del PSOE.
22.485 votos

VOX obtiene un 12,93% del voto todo a costa del PP.
27.982 votos

OTROS obtienen un 2,11 %.
4.567 votos

Aplicando la Ley D´Hont a estos resultados el reparto de escaños sería el siguiente:

2 para el PSOE
1 para el PP
1 para Ciudadanos

Quedándose de esta manera sin representación los 27.982 votos de VOX, los 22.485 de Podemos y al PP un primer resto inservible de 30.298 votos.

Como dice Alberto Cortez en una de sus canciones, “la conclusión es clara y contundente”: la dispersión del voto en este caso favorece a la izquierda por que mantiene únicamente las dos opciones anteriores y la menor de ambas baja a favor de la que ya era mayoritaria en su campo, mientras que la mayoritaria en la derecha baja a favor de dos nuevas opciones.

Es decir, en la provincia de Albacete de un reparto por espacio político de 3 a 1 a favor de la derecha, se pasó a un empate a 2 con el PP como primera fuerza política y ahora se seguiría con ese empate a 2 pero con el PSOE como fuerza hegemónica.

Así puede ocurrir también en casi treinta provincias en todo el territorio nacional.

Tomen nota los electores de cómo se aprovecha mejor el sentido de su voto.

Gaspar Albertos

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