PATINAZO “REDONDO”

Gaspar Albertos

De entrada voy a afirmar la mayor y decir que quien crea que todo el revuelo político que se ha montado en el país (empezando por las pretendidas mociones de censura presentadas en diversas instituciones de Murcia), no ha sido un movimiento general urdido desde la Moncloa, es que peca de una ingenuidad supina. Máxime andando de por medio el trapisondista ministro de transportes José Luis Ábalos que en estos menesteres de maquinar mociones de censura se debe mover como pez en al agua, tal como siniestro camarlengo en una noche oscura por una desierta basílica del Vaticano, pero en su caso, por un solitario Barajas en una madrugada aciaga en la que había que tapar todo aquello que la presencia en el aeropuerto de la venezolana Delcy Rodríguez suponía de compromiso internacional funesto para España.

No puede estar más claro que todo este terremoto político se ve acuciado desde la Moncloa, cuando a partir de que en Murcia se conoce una moción de censura presentada por Ciudadanos y apoyada por el PSOE, la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid disuelve las cortes madrileñas, y a partir de ahí se presentas otras mociones de censura en Madrid y Castilla León por iniciativa del PSOE y sin contar con el apoyo de Ciudadanos.

En definitiva, que al partido socialista se le ha visto el plumero y Ciudadanos no ha sabido calibrar su maniobra ni en Murcia (donde se le han vuelto atrás tres diputados de esta asamblea regional) ni en el resto del país donde sus dirigentes madrileños, castellano-leoneses, andaluces y hasta valencianos, donde Ciudadanos no forma parte de ningún gobierno, juran y perjuran que no sabían nada de la operación pertrechada en Murcia dejando a las claras lo que Inés Arrimadas no sabe cómo justificar. Su anhelo últimamente de situar a su partido en el centro izquierda con votantes de la derecha está precipitando la desaparición de Ciudadanos como en su caso ocurrió con el CDS, más tarde con UPyD y ahora algo parecido con la formación naranja. Si no tuvo bastante en Cataluña, como para que ahora con esta herida aún sangrando, se dedique a mover el tablero político del resto del país.

Lo que me parece más extraño es que todo este totum revolutum le haya deparado sorpresas inesperadas a la Moncloa, tanto en el gobierno regional de Murcia con una más que presumible fallida moción de censura, como por el no calibrado adelanto electoral en Madrid que les pilla con el pie cambiado y que va a suponer una bombona de oxigeno para el PP que en Madrid, a costa de defender otra política social-sanitaria, puede presumiblemente arrasar con Isabel Díaz-Ayuso a la cabeza y suponer un espejo donde mirarse el resto del centro-derecha español con una reagrupación de electores ahora sólo en dos formaciones políticas, PP y VOX , que les otorgará un mayor aprovechamiento a la hora de conseguir escaños en cualquier proceso electoral.

¿Han sopesado bien Iván Redondo y su patrón Pedro Sánchez los movimientos políticos que ha desencadenado la Moncloa? Me temo que no, y de ahí el título de este artículo.

Gaspar Albertos.

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