populismo

Populismo. Casi inevitable Artículo de Óscar de Caso



La definición política aceptada del término populismo dice así: el populismo es una ideología que divide a la sociedad en dos campos antagónicos, privilegia fórmulas de democracia directa y promete la redención del pueblo por medio de su conversión en verdadero soberano. El que suscribe la definiría de un modo más doméstico diciendo: es la forma de hacer política, por quienes no tienen ni pajolera idea de política y aspiran a interpretarla a su manera. O aún con más simplicidad: son los que reniegan de la democracia enumerando sus insuficiencias.

Los populismos que se prodigan en la actualidad en países demócratas están tintados con una pincelada de fascismo, adosado al autoritarismo del gobierno, no soportan ni al comunismo ni al capitalismo liberal.

El país donde se dio a conocer el populismo es, sin duda, los Estados Unidos de América. En esa nación está adherido a la democracia, sin ningún problema para ambos, se complementan.

El populismo en América Latina está tan incrustado en su forma intrínseca de hacer política, pudiendo afirmar que es un régimen político propio de esa parte del mundo. Allí los partidos políticos son débiles y poseen unos líderes muy carismáticos que forman partidos alrededor de su persona.

En Europa nacen los populismos con la crisis de los años setenta, comienzan a formarse en la ultraderecha. Sin duda, la matriz en este continente del populismo la ostenta Polonia. En Europa se transforma en nacionalismo frente a los de fuera y separatismo para con los de dentro. Si escribimos sobre España el nacionalismo es un populismo camuflado.

El líder populista cuando se hace con el poder asegura una nueva era en su mandato, promete todo lo que haya que prometer, con dislocadas maniobras enloquece el ámbito económico, azuza el odio entre las razas y las clases sociales, cincela las libertades y transforma los parlamentos en tabernas portuarias. Se contemplan, asimismo, como enviados por la gracia de dios con decisiones y órdenes infalibles, pretenden ser vitalicios en el poder y tratan al pueblo como a hijos inconscientes. Los movimientos sociales que son una importante voz de los ciudadanos, casi son los únicos capaces de templar a estos líderes.


El escrito de hoy lo finalizaré como de costumbre, con una poesía, aunque aparentemente parezca prosa. Ocurre que el imprescindible señor Herrera, don Ángel Antonio, casi todo lo que pinta su pluma es poesía. Me he atrevido a titularlo, sin su permiso: «Qué mal está la vida. Casi todo al revés».

Por qué un político habla como un futbolista. Por qué se muere Jane Birkin. Por qué la cultura no entró en campaña. Por qué el lunes también es el martes. Por qué la Administración nos engaña. Por qué me hablan con emoticonos. Por qué nosotros, los de entonces, no somos los mismos. Por qué los burócratas dicen finde. Por qué las musas no se enteran. Por qué un ministro es un cualquiera. Por qué son virtuales las cartas del menú. Por qué vamos más a la farmacia que a la pastelería.


Óscar de Caso

Colaborador de Caudete Digital. Opinión política