PRIETAS LAS FILAS

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La “fragmentación debilita” decía parte del título de mi anterior artículo vísperas de las recientes elecciones generales.

No hay más que pegar un vistazo a los resultados electorales conseguidos por cada partido bien sea por número de escaños, cantidad o porcentaje de voto, para darse cuenta de lo exacto de aquella afirmación. Y no es que esa fragmentación sea ningún descubrimiento de retorcidos cálculos, ya que fácilmente todo el mundo lo entiende, es un problema de “retorcidas” mentes dispuestas a no reconocerlo.

Antes de entrar en análisis cuánticos pormenorizados, hemos de tener en cuenta que el mapa electoral español está compuesto por dos campos ideológicos, centro/izquierda y centro/derecha, prácticamente impermeables uno del otro, con escaso trasvase de voto a través de la membrana que supone la frontera Ciudadanos-Psoe.

Así, tanto en las elecciones de 2015, 2016 como en estas últimas han votado a favor de cada una de estas dos opciones ideológicas alrededor de once millones de votantes sin variaciones significativas.

¿Por qué en cambio sí se producen llamativos cambios en el número de escaños que consigue cada bloque ideológico según las elecciones que se hayan celebrado? Por el trasvase de voto interno que se produce dentro de cada uno de esos bloques y por el número de actores con los que cuenta en su seno.

A menor número de actores y a mayor concentración de voto, mejores resultados. Es lo que ha ocurrido en el bloque PSOE-PODEMOS.

A mayor número de actores y a menor concentración de voto, peores resultados. Los obtenidos por PP/C´s/VOX .

El ejemplo más claro lo tenemos en las elecciones de 2011 en las que el PP de Rajoy sin llegar ni a los once millones de votos (10.870.000) alcanzó la cifra de 186 diputados y ahora esos millones repartidos no otorgan más allá de 165 (como ahora Psoe+Podemos).

Pero bueno, la fragmentación en política ha llegado para quedarse y a partir de ahora hay que contar con ella. Por lo tanto, si determinados partidos políticos quieren superar el hándicap que les supone esa fragmentación tendrán que habituarse a ceder y pactar a priori para presentarse a las citas electorales en coalición para intentar mejorar sus resultados y no dejar que cientos de miles de votos queden sin representación parlamentaria.

Vox ha obtenido 655.614 votos en 34 circunscripciones en las que no ha obtenido ningún escaño y en 24 provincias sus votos, en coalición con el PP, hubieran supuesto mayor número de votos que los obtenidos por el Psoe con lo que eso supone a la hora de obtener el primer escaño.

No estoy considerando a Ciudadanos, aunque se encuentre también a este lado de la impenetrable membrana entre bloques. Para muestra, vale un botón y todo aquel que quiera no volver a rasgarse las vestiduras que se aplique el título de este artículo.

Gaspar Albertos.

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