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PSOE, PP, CCD y Unidas por Caudete denuncian la actitud autoritaria e irrespetuosa de José Miguel Mollá y Francisco Castelló Denuncian que han tenido que soportar descalificaciones, interrupciones continuas y actitudes intolerables que no solo menoscaban a quienes las reciben, sino que dañan gravemente la imagen del propio Ayuntamiento



Comunicado de PSOE, PP, CCD y Unidas por Caudete /


Resulta profundamente lamentable comprobar cómo, en los últimos meses, y especialmente en el último pleno y en la última comisión celebrada el pasado viernes, el Ayuntamiento ha ido degradándose hasta convertirse en un escenario de insultos, ataques personales, imposiciones y faltas de respeto constantes. Lo que debería ser un espacio de diálogo, debate político y búsqueda de acuerdos para mejorar la vida de nuestros vecinos se está transformando, cada vez más, en un espectáculo impropio de una institución democrática.

Los concejales hemos tenido que soportar descalificaciones, interrupciones continuas y actitudes intolerables que no solo menoscaban a quienes las reciben, sino que dañan gravemente la imagen del propio Ayuntamiento y la confianza de los ciudadanos en sus instituciones. La política puede y debe ser firme, intensa y confrontar ideas, pero jamás puede cruzar la línea de la educación, el respeto y las mínimas normas de convivencia democrática.

Especialmente grave fue lo ocurrido en la última comisión, donde el alcalde, José Miguel Mollá, y el concejal Francisco Castelló protagonizaron una situación de enorme tensión y malestar debido a una actitud autoritaria, irrespetuosa e impropia de quienes deben representar a toda la corporación municipal. Expresiones y comportamientos basados en la imposición, el «aquí mando yo» o el «se hace lo que yo diga» son incompatibles con el respeto institucional y con el funcionamiento democrático que debe regir cualquier administración pública.

Además, este tipo de comportamientos evidencian una realidad que la oposición viene soportando desde hace tiempo y que rara vez trasciende a la ciudadanía, precisamente porque no siempre ocurre ante las cámaras o durante los plenos retransmitidos públicamente. Es en comisiones y reuniones internas, lejos de la exposición pública, donde con demasiada frecuencia impera una forma de actuar basada en el autoritarismo, la imposición y el «aquí mando yo», impropia de una institución democrática y del respeto que debe presidir cualquier relación institucional. La situación vivida el pasado viernes no fue un hecho aislado, sino un ejemplo especialmente evidente de una dinámica que genera un profundo malestar dentro de la corporación municipal, hasta el punto de causar sorpresa e incomodidad incluso entre miembros del propio equipo de gobierno.

No debemos dejarnos arrastrar por el ruido y el clima de crispación que se respira en otros parlamentos y administraciones, donde cada vez es más difícil entenderse porque algunos han decidido sustituir el diálogo por el enfrentamiento permanente. Los vecinos no nos eligen para levantar muros, alimentar el odio o fomentar el insulto; nos eligen para confrontar ideas, alcanzar acuerdos y trabajar por el interés general.

Y en este deterioro del ambiente político tiene una responsabilidad directa el equipo de gobierno y, especialmente, el alcalde. Quien debería actuar como moderador de los plenos y garantizar el respeto institucional está haciendo justamente lo contrario: alimentar los conflictos, fomentar la tensión e incluso participar en descalificaciones impropias del cargo que representa. Un alcalde no puede comportarse desde la imposición ni desde la confrontación constante, porque con ello degrada la institución que está obligado a defender.

La ciudadanía merece representantes capaces de debatir con contundencia, pero también con educación, serenidad y altura institucional. Si seguimos normalizando el insulto, la imposición y el enfrentamiento personal, estaremos convirtiendo la política municipal en un espectáculo bochornoso que nada tiene que ver con el servicio público.

Es momento de recuperar el respeto, el sentido institucional y la dignidad de los plenos y comisiones. Porque cuando se pierde el respeto dentro de las instituciones, pierde toda la ciudadanía.


Redacción - CD

Miguel Llorens fundó Caudete Digital en el año 2000. Apasionado de la informática y de la comunicación, desde la creación de este diario local ha mantenido su vocación de informar y su espíritu de servicio público.