Cada año miles de perros llegan a protectoras y centros de acogida después de haber sido abandonados, encontrados en la calle o rescatados de situaciones difíciles. Detrás de cada uno existe una historia que muchas veces nunca llegaremos a conocer.
Cuando pensamos en abandono animal solemos imaginar el momento en que un perro pierde su hogar. Sin embargo, hay una pregunta de la que se habla mucho menos: ¿qué ocurre después? ¿Puede un perro que ha sufrido miedo, abandono o maltrato volver a confiar?
La respuesta nos invita a comprender mejor el comportamiento animal, pero también la extraordinaria capacidad de adaptación que pueden mostrar los perros cuando encuentran seguridad, estabilidad y un nuevo vínculo.
El abandono también supone perder referencias
Los perros establecen vínculos afectivos con las personas con las que conviven. Nuestra presencia, las rutinas, los espacios conocidos y la previsibilidad de lo cotidiano forman parte de las referencias que les permiten desenvolverse con seguridad.
Cuando todo ello desaparece repentinamente, el animal debe enfrentarse a un escenario completamente nuevo.
El estrés puede manifestarse de formas muy diferentes: algunos perros vocalizan, otros reducen su apetito, permanecen inmóviles, buscan constantemente contacto o, por el contrario, evitan aproximarse a las personas.
Por eso es importante recordar algo esencial: un comportamiento siempre ocurre dentro de un contexto. Lo que observamos es solamente una parte de una historia que quizá desconocemos.
Una protectora no es el final del problema
Cuando un perro llega a un refugio comienza un enorme trabajo que pocas veces resulta visible.
Profesionales y voluntarios se ocupan de su valoración veterinaria, identificación, alimentación, observación del comportamiento y adaptación. Intentan conocer sus necesidades, detectar posibles miedos y proporcionarle progresivamente nuevas experiencias de seguridad.
Las protectoras realizan una labor imprescindible, muchas veces con recursos limitados y un elevado número de animales.
Pero un refugio no es una residencia ni un lugar donde simplemente se espera cómodamente una adopción. Es un espacio de transición en el que muchas personas trabajan cada día para ofrecer a esos animales una segunda oportunidad.
Lo que Nevado me enseñó sobre volver a confiar
Nevado llegó a mi vida después de haber sufrido maltrato y abandono. Además, era completamente ciego a causa de ese maltrato.
Cuando salió de la protectora había situaciones que le generaban cierta inseguridad: subir y bajar escaleras, entrar en un ascensor, caminar sobre determinadas superficies o subir al coche.
Sin embargo, ocurrió algo maravilloso.
Con tiempo, experiencias positivas, estabilidad y mucho amor fue descubriendo que aquel nuevo mundo también podía ser seguro.
Nunca dejó de confiar en las personas.
Nevado continuó explorando, disfrutando y confiando en las personas. Durante todos los años que compartimos juntos me enseñó algo que acabaría convirtiéndose en una de las grandes enseñanzas de mi vida: lo que hemos vivido forma parte de nuestra historia, pero no necesariamente determina todo lo que vendrá después.
Adoptar también significa aprender a comprender
Cuando adoptamos un animal quizá nunca conozcamos completamente su pasado. Determinados comportamientos pueden tener un origen que ignoramos y la adaptación no tiene el mismo ritmo para todos.
Algunos perros necesitan días. Otros, semanas o meses.
Nuestra tarea no consiste en exigirles que olviden, sino en proporcionarles algo mucho más importante: un presente suficientemente seguro como para que puedan construir nuevas experiencias.
La confianza no se impone. Se construye mediante paciencia, coherencia, respeto, rutinas y vínculos seguros.
Nevado me enseñó que incluso después del miedo puede volver a aparecer la curiosidad. Después de la incertidumbre puede construirse seguridad. Y después del abandono puede comenzar una historia completamente diferente.
Porque quizá adoptar signifique precisamente eso: convertirnos en el lugar donde un animal descubra que puede volver a confiar.
Seguir aprendiendo para comprenderlos mejor
Comprender a los animales con los que compartimos nuestra vida también es una forma de cuidarlos. En Nevado Siempre Sonríe seguimos compartiendo artículos, experiencias y recursos gratuitos sobre vínculo humano-animal, aprendizaje y bienestar, inspirados en todo lo que Nevado nos enseñó.
Puedes seguir descubriendo el proyecto en www.nevadosiempresonrie.com y ampliar este aprendizaje a través de nuestros cursos y contenidos educativos en www.academianevadosiempresonrie.com.


