¿Qué habilidades desarrollan los niños cuando se incorporan al jardín de infancia?

Interesante

Los niños llegan a este mundo como esferas transparentes sin ningún tipo de contenido. A los padres les corresponde ir, poco a poco, llenando esa esfera de conocimientos y aprendizajes, y una de las formas de apoyar este proceso, es realizando, en la edad correcta, su incorporación al jardín de infancia.

El jardín de infancia es, de forma muy elemental, un espacio de juegos donde los niños desarrollan ciertas habilidades a través de un conjunto de acciones y actividades que les resultan entretenidas y agradables y, aunque muchos adultos menosprecien el valor social y cognitivo que este proceso tiene, la realidad nos invita a conocer que en estos espacios se fundamenta una buena parte del aprendizaje de los pequeños de la casa.

Lo primero a lo que hay que hacer una mención obligatoria, es a que las personas que allí trabajan están capacitadas a nivel emocional y académico para enfrentarse a la responsabilidad que les es asignada. De hecho, es muy común encontrarse con que las personas vinculadas a esta área tienen algún curso atencion temprana, por lo que reúnen los conocimientos básicos para desempeñarse en el campo.

Dentro de las herramientas que probablemente hayan obtenido dentro del curso, están las que se orientan al comportamiento del niño en su primera infancia y cómo debe apoyarse el proceso de destete, control de esfínteres, etcétera. También se valoran los conocimientos para ayudarles en materia de socialización, elaboración de trabajos manuales y aprendizaje significativo de ciertos elementos de orden social.

También se hace énfasis en la manera cómo evoluciona el proceso cognitivo del niño a medida que va creciendo, pues es un hecho que un niño de 3 años no aprende de igual manera que uno de 9. De la misma forma, es necesario mencionar que son personas capacitadas, incluso, para atender casos de niños especiales que tengan alguna condición física o psicológica.

Preocupaciones de los padres

El primer choque con el que se encuentran los padres en el momento de ingresar a sus pequeños al jardín de infancia o guardería, es la preocupación de que convivirán con muchos más niños y temen que no se les pueda brindar la suficiente atención, tal y como suelen hacer en casa.

A partir de ahí se genera un cúmulo de dudas con respecto a las idas al baño, la comida, la siesta, el amor, las actividades, el compartir, etc…, son asuntos normales pero que a todos, en algún momento, le han llegado a afectar.

El caso es que los niños suelen estar muy conformes con este nuevo mundo, aunque al principio les genere tristeza tener que separarse de las personas que más aman y que lo han acompañado cada día durante sus primeros años. Pero siempre terminan por acostumbrarse a estar en un lugar con pequeños de su misma edad, a compartir sus alimentos, crearse historias y juegos maravillosos; y los padres terminan por notar estos cambios con el paso de los días.

Y es que precisamente, una de las habilidades que se desarrolla dentro del jardín de infancia es la de la socialización, la de comprender que existen otros niños iguales a él, con familia, con intereses más o menos similares y con quienes se puede jugar a cualquier cosa. Ya aquí, suelen aparecer frases como: “mi mejor amigo del mundo es Juan” o “quiero llevar a casa a Sofía para ver una película”.

Eso sí, es muy importante siempre contar con buenas referencias del lugar dónde pensemos inscribirlos, esto es fundamental para evitar pasar por situaciones desagradables en el futuro. De ahí que realizar una visita previa y observar que el entorno se vea seguro es indispensable.

Por otro lado, también hay que considerar las condiciones higiénicas. Verificar la distancia que existe entre el salón de clases y el baño, y si hay instalaciones para los más pequeños y otras para los niños más grandes. Además, hay que estar muy pendientes de que los niños no vayan solos a los baños.

El juego y la didáctica como claves para el aprendizaje

Los centros de educación inicial se manejan bajo una estructura de aprendizaje orientada al campo del juego y la didáctica como pilares fundamentales. A través de ellas, es más fácil introducir al niño a una forma de vida, que guarde mucha más relación con la realidad social que vivimos.

Y éstas son herramientas que aprenden también las personas que se apuntan a un curso para ser auxiliar de jardin de infancia, pues sería muy complejo que una sola persona maneje a un grupo tan heterogéneo y tan volátil en materia de emociones.

A través de esta formación, la persona interesada obtiene información de interés sobre la forma en que se deben alimentar los niños, lo que se debe hacer en caso de que se genere algún accidente, cómo debe desarrollarse el aprendizaje, el control de esfínteres, vacunas, entre muchos otros.

Con todo esto, más lo que se puede obtener a través del curso de atención temprana, cualquier persona que se sienta atraída por el oficio, podría participar en su estudio y, posteriormente, empezar a hacer vida dentro de un jardín de infancia.

Aprendizaje en todas las áreas

El caso es que dentro de los jardines de infancia se desarrolla un aprendizaje integral, pues es necesario atacar varios puntos al mismo tiempo.

El aspecto de motricidad es quizás una de las áreas más trabajadas, debido a que es, la que ayudará a que el niño tenga un sano desarrollo físico. De ahí que se orienten muchísimas actividades al movimiento del cuerpo, la coordinación ojo-mano, la motricidad gruesa y fina, entre otros.

También se promueven actividades para lograr una buena agilidad mental, ya sea través del uso de canciones, adivinanzas, o historias; todo enmarcado en un correcto aprendizaje, pero también cuidando que esté todo adaptado a su edad.

Aún cuando a muchos padres no les agrade la idea de dejar solos a sus hijos en un lugar desconocido desde que son tan pequeños, los especialistas en la materia aseguran que esta etapa es fundamental para asegurar que los niños tengan un sano desarrollo en su vida futura.

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