ibex

¿Qué son, empresas o marcas? Artículo de Óscar de Caso

Durante la Guerra Civil y su posguerra, en España funcionaban (no producían) unas empresas que practicaban el estraperlo en mayor o menor medida. En su siguiente generación, los hijos de estos empresarios resetearon su pasado. Al pasar a la siguiente descendencia éstos mismos se transformaron en la génesis del IBEX35, simulando dar cursos de ética y moralidad. Hasta 1981 la Patronal de Empresarios acogía, de buena gana, el gobierno de UCD. Su amistad se desvaneció cuando Leopoldo Calvo Sotelo se negó a sustituir al ministro de Economía García Díez, hecho que ocasionó que la patronal flirteara con Alianza Popular hasta nuestros días.

El relevo de sus dueños en las grandes empresas no suele ser la jubilación sino el fallecimiento. Son empresas de corte monárquico, el presidente elige a su voluntad a sus consejeros.

Así como ocurrió en 1989 con la caída del fundamentalismo comunista derribando el Muro de Berlín, en 2008 podría haber sucumbido el neoliberalismo rampante de Wall Street. Una pena…

Haré de becario de abogado del diablo para tratar de eliminar una maldición de sospecha que gravita sólo con pronunciar la palabra empresario. Seamos sensatos, benditos lectores, gracias al dios que corresponda existe algo que se llama libertad de mercado y de negociación, siempre que se guarden las legales normas mercantiles y de competencia leal. Eso sí, he de escribir sin recato la marcada cobardía empresarial que se manifiesta en la época de poscensura que padecemos.

Sostenía el imprescindible señor Anguita, don Julio: «¿Cómo puede caber en la cabeza de alguna persona que a un empresario lo subvencione el Ministerio, las Comunidades Autónomas, por puesto de trabajo creado? El que crea un puesto de trabajo es que tiene un beneficio económico.»

Leí hace tiempo unas curiosas declaraciones del genio de la informática Steve Jobs que me sorprendieron. Venía a decir que los empresarios no debían seguir al pie de la letra los estudios de mercado ni sus sondeos. Aseguraba que la gente no sabe que quiere algo hasta que se lo ofrecemos. Curioso y sorprendente, verdad. Parece cierto que el mundo en casi todos sus aspectos transcurre muy acelerado e imprevisible debido a lo cual debe ser complicado marcar la planificación de las empresas, hay que obligarse al constante entorno cambiante.

A día de hoy no se permite la continuidad de una empresa muy endeudada. En el instante en que se pierde la confianza de los trabajadores y de los clientes, están condenadas al fracaso. No hay recuperación posible. En su torpeza, se resisten, empeorando la situación mucho más.

Según los datos económicos, la fusión de grandes empresas años atrás tenía beneficios boyantes. Hoy ha cambiado, los beneficios no se corresponden con el aumento de tamaño. Guardo una ficha en unos papeles de economía que expresa algo que me resulta interesante: en una empresa frágil, si las ventas crecen un 10%, los beneficios aumentan menos de los que disminuirían si las ventas cayeran un 10%. Denle un pensamiento.

Las empresas funcionan en estos momentos difuminando las áreas de trabajo especializadas, vienen a agruparse en equipos multifuncionales dónde se mezclan ideas de publicistas, técnicos, economistas. Una gran parte de las empresas deciden contratar a personal poco cualificado con contratos muy precarios y muy pocas ganas de formarlos. Cuando suceden épocas de poco trabajo los despiden sin más.

Las empresas importantes que tienen menos listas de empleados y, a su vez, producen potentes imágenes de marca son las que obtienen más cuota de mercado. El capitalismo quiere marcas, no productos; invierten en patrocinios, en los envases, en expansionarse y más que nada en publicidad. Incluso incorporando mensajes de la izquierda para simular algún compromiso, pero que realmente se la trae al pairo.


El poema de hoy es obra del chileno Pablo Neruda. Son diez versos que forman parte del poema «El pueblo». No tengo argumentos para resumir el poema pues cada verso es una síntesis.

 

Creo que los que hicieron tantas cosas

deben ser dueños de todas las cosas.

¡Y los que hacen el pan deben comer!

¡Y deben tener luz los de la mina!

¡Basta ya de encadenados grises!

¡Basta de pálidos desaparecidos!

Ni un hombre más que pase sin que reine.

Ni una sola mujer sin su diadema.

Para todas las manos guantes de oro.

¡Frutas del sol a todos los oscuros!


Óscar de Caso

Colaborador de Caudete Digital. Opinión política