RAFA, QUE GRANDE ERES. Y ESO QUE NO TE QUIEREN

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A los franceses me refiero.

Si en un lance del juego que te hubiera resultado desfavorable tú haces como ha hecho Wawrinka, dar una patada a una silla de fondo donde se cuelgan las toallas para inmediatamente después romper la raqueta golpeándola contra el suelo y rematándola al más puro estilo del que prepara leña para una barbacoa, si tú haces eso, repito, habías tenido que salir a uña caballo de la pista y presentarte en la frontera de Irún lo antes posible para que no te hubieran detenido los gendarmes. O si se te ocurre, cuando hubieras ido perdiendo claramente, solicitar el apoyo de todo el público al más puro estilo Simeone como ha hecho Wawrinka, no te quiero ni decir…

Cuando las mofas a base de muñegotes y acusaciones gratuitas de dopaje acerca de tu carrera deportiva no dan resultado, cualquier otro rival en la pista sirve a los franceses para intentar quitarte protagonismo.

Por de pronto, he observado que Wawrinka ha elegido un pantalón con pernera demasiado larga y con poco tiro (distancia entre las perneras del pantalón y la cintura) lo que yo creo que hacía que fallara bastantes golpes de derecha que iban a la red cuando intentaba extender su pierna derecha. Todo tiene su importancia, y si no que se lo digan a Nadal cuando en cada inicio de punto bien que se preocupa de sacar su slip de recovecos incómodos.

De Rafa, ¿qué podemos decir? Que si decían de Sansón que su fuerza radicaba en la poblada melena que lucía a Nadal le ha sentado de maravilla el trasplante de pelo que a todas luces se ha debido realizar últimamente.

Y ya ciñéndome a lo que ha sido técnicamente el partido, desde el minuto uno, desde el primer juego que ya ha supuesto un break a favor de Nadal, se ha empezado a ver el dominio y el control del juego que ha permitido a nuestro tenista el ganar este año Roland Garros sin perder ni un solo set. En todo momento, los reveses cruzados de Nadal y sus profundos golpes de “drive” han impedido que Wawrinka impusiera su juego a base de “garrotazos” como decía el comentarista de televisión.

Hoy Nadal, en su plena madurez, ha demostrado en su juego que aparte de puro pundonor e inasequible al desaliento, es capaz de diversificar mucho más su repertorio a base de subidas a la red, dejadas, e incluso “no matarse” en pelotas imposibles. Si la dejada que ha supuesto el 40/0 jugándose el 4-2 del segundo set la hace Wawrinka se caen las gradas.

Al comienzo del tercer set, en un descanso entre juegos, ha habido un momento en el que Nadal ya había descansado y Wawrinka aún no había llegado a su silla. A partir de ahí y hasta el final Wawrinka sólo ha dado algunos golpes de león herido acorralado por un Nadal pletórico.

Y conste que admiro a Francia como país, pero no hay nada para poner a prueba el chovinismo francés que una final de Roland Garros arrolladora por parte de Nadal.

Y van diez. A este paso va a superar a su “querido” Real Madrid que lleva doce Copas de Europa, pero en seis décadas, frente a los diez Roland Garros de Rafa Nadal en poco más de una.

Gaspar Albertos

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