AVISO INICIAL IMPORTANTE: Rogaría leer con detenimiento, y tratar de entender el significado de los versos de la canción que traigo a continuación. Compuesta por Joan Manuel Serrat, que le puso el título «Los recuerdos», integrada en el disco «Versos en la boca».
Los recuerdos suelen
contarte mentiras.
Se amoldan al viento,
amañan la historia;
por aquí se encogen,
por allá se estiran,
se tiñen de gloria,
se bañan en lodo,
se endulzan, se amargan
a nuestro acomodo,
según nos convenga;
porque, antes que nada
y a pesar de todo
hay que sobrevivir.
Recuerdos que volaron lejos
o que los armarios encierran;
cuando está por cambiar el tiempo,
como las heridas de guerra,
vuelven a dolernos de nuevo.
Los recuerdos tienen
un perfume frágil
que los acompaña
por toda la vida
y tatuado a fuego
llevan en la frente
un día cualquiera,
un nombre corriente
con el que caminan
con paso doliente,
arriba y abajo,
húmedas aceras,
canturreando siempre
la misma canción.
Y por más que tiempos felices
saquen a pasear de la mano,
los recuerdos suelen ser tristes
hijos, como son, del pasado,
de aquello que fue y ya no existe.
Pero los recuerdos
desnudos de adornos,
limpios de nostalgias,
cuando sólo queda
la memoria pura,
el olor sin rostro,
el color sin nombre,
sin encarnadura,
son el esqueleto
sobre el que construimos
todo lo que somos,
aquello que fuimos
y lo que quisimos
y no pudo ser.
Después, inflexible, el olvido
irá carcomiendo la historia;
y aquellos que nos han querido
restaurarán nuestra memoria
a su gusto y a su medida
con recuerdos de sus vidas.
Desarrollo el motivo de pedirles, benditos lectores, una atención especial en estas estrofas. Vienen a significar algo básicamente muy importante para que un servidor les haga llegar esos, mis recuerdos, como los describo en estos momentos.
Pasados muchos años, los recuerdos que proyectas hoy suelen contarte mentiras; se encogen y se estiran según nos convenga; suelen ser tristes, como hijos que son del pasado, de aquello que fue y ya no existe; y, como es inevitable e inflexible, el olvido irá carcomiendo la historia.
Con estas anteriores palabras quiero dar a entender que esos, mis recuerdos, los escribiré tal y como los vislumbro ahora, con todos esos inconvenientes y circunstancias que he expresado en el párrafo anterior.
Estos recuerdos no se corresponderán a un orden cronológico al uso. Como indico en el título, llegarán dispersos; a la manera que tenía de escribir las «Notas dispersas» que el imprescindible señor Pla, don Josep, anotaba en su cuaderno, tal y como le llegaban a la cabeza en esos momentos. No es mi intención obligar ni machacar mi memoria forzándola en unos recuerdos programados, éstos, los escribiré espontáneamente tal y como me lleguen.
Los escribo tan sólo con la intención del placer que me produce la escritura, y que me sirvan para poder aprender a escribir. Al comenzarlos, únicamente por satisfacción y diversión personal, eso es todo.
En mi natural y humano deseo, y sirviéndome de la tecnología de Google Maps, más específicamente gracias a Street View, he podido acercarme muy, pero que muy cerquita, a aquellos lejanos lugares físicos actuales donde me han hecho sufrir o me he rodeado de felicidad; esos espacios donde he amado o me he sentido amado. ¿Qué he sacado de esta experiencia? Que estoy convencido de no volverla a repetir. Decepción, demasiada decepción, cero de nostalgia y una mínima pizca de melancolía. No eran esos los recuerdos que yo conservaba, ni mucho menos.
He sido un imbécil, debería haberme obligado a escuchar la canción de Serrat otras mil veces más. Por fortuna, esos recuerdos que he padecido observando el monitor tan sólo eran paisajes, no incluían a personas. Me ha hecho, por un momento, atormentarme con el posible pensamiento de que, en alguna ocasión, esas personas incluidas en esos recuerdos, los volviera a encontrar en la actualidad y me supusieran una decepción parecida. Necesito y deseo que esas imágenes que me ha ofrecido la computadora desaparezcan, lo más rápido que se pueda. Esos no eran mis recuerdos, no joder, no.


