En los últimos años, la salud mental ha pasado de ser un tema tabú, del que prácticamente no se hablaba, a ponerse en el centro del debate público. Sin embargo, buena parte del foco mediático se centra en las grandes ciudades, mientras que los pequeños municipios suelen quedar en segundo plano.
Sin embargo, estos territorios suman millones de personas, y el tema de la salud mental presenta particularidades propias que no se ven en ciudades de mayor tamaño, desde situaciones positivas, como puede ser una menor incidencia de ciertos trastornos, hasta problemas que no se encuentran en las grandes capitales, como la dificultad para acceder a recursos y apoyo especializado.
Las ventajas de vivir “en el campo”
Son varios los estudios que apuntan a que los problemas de salud mental son, generalmente, menos frecuentes en entornos rurales o municipios pequeños que en grandes ciudades.
Un reciente estudio del Foro NESI (Nueva Economía e Innovación Social) marca la prevalencia de estos trastornos en diversos municipios y concluye que los problemas de salud mental diagnosticados en ciudades grandes duplican al de los territorios más pequeños.
Este informe se basa en más de 13.000 encuestas divididas en tres grupos de territorios según su población: grandes ciudades de más de 500.000 habitantes, ciudades medias y pequeñas (de 10.000 a 500.000 habitantes) y medio rural (menos de 10.000).
Según el informe “Salud Mental y Territorio: Diferencias entre la España Abarrotada, la Olvidada y la Vaciada”, la probabilidad de sufrir problemas de salud mental aumenta conforme crece la densidad poblacional. Los trastornos diagnosticados son del 13% en ciudades grandes, mientras que se quedan en el 6% en los demás territorios. Además, la percepción de una mala salud mental es mayor también en la ciudad (un 19%) que en ciudades pequeñas y el entorno rural (11%).
En estas localidades, el capital social (las redes de apoyo y la cohesión comunitaria) se ha demostrado clave para el bienestar emocional: la cercanía entre vecinos, la participación en actividades comunitarias y el sentido de pertenencia son de vital importancia en las poblaciones pequeñas frente a trastornos como la depresión o la ansiedad.
Recursos disponibles
No obstante, estas ventajas no deben obviar que, en estos territorios, hay otros factores, diferentes a los que se pueden dar en grandes ciudades, que también tienen su efecto en el bienestar psicológico de sus habitantes, como el envejecimiento poblacional y la propia despoblación.
Por ello, uno de los pilares de la atención en salud mental en municipios pequeños es el sistema público de salud, sobre todo en lo que respecta a la atención primaria. En muchas localidades, el médico de familia se convierte en la primera (y, en ocasiones, la única) forma de detectar problemas psicológicos. La disponibilidad de especialistas suele ser limitada en ciudades pequeñas y entornos rurales, y estos profesionales suelen atender a varias localidades o concentrarse en las cabeceras comarcales, lo que obliga muchas veces a que los pacientes tengan que desplazarse.
En estos casos, el tejido asociativo resulta fundamental. Hay que destacar el papel de la Confederación Salud Mental España, que trabaja con más de 340 asociaciones integradas en su red, las cuales ayudan directamente a las personas afectadas y sus familias, facilitándoles servicios que van desde el acompañamiento emocional hasta talleres, actividades comunitarias o programas de rehabilitación psicosocial.
En Caudete, la Asociación Caudetana de Amigos y Familiares de Enfermos Mentales (ACAFEM) organiza cada año actividades e iniciativas en sus Jornadas de Salud Mental, que en octubre de 2025 vivieron su 17ª edición. Estas Jornadas suelen coincidir con el Día Mundial de la Salud Mental, e incluyen mercadillos, cine y diversos actos relacionados con estos trastornos.
Además, muchos otros municipios implementan actividades de ocio que ayudan a desconectar temporalmente de las preocupaciones y reducen la ansiedad. También la lectura, la música o los juegos, como los que pueden encontrarse en la selección de juegos gratuita de Casino.org, refuerzan la sensación de bienestar y son un complemento valioso a la atención profesional antes citada.
Problemas y causas comunes
Lo que no se puede negar es que la percepción del empeoramiento de la salud mental es común a toda España, independientemente del entorno: el 74,7% de los españoles consideran que su salud mental ha empeorado, según se desprende del estudio “La Situación de la Salud Mental en España”, elaborado por la Confederación Salud Mental España y la Fundación Mutua Madrileña.
Entre las principales causas de este empeoramiento se encuentran las dificultades económicas, la incertidumbre ante el futuro y el estrés diario. También influyó en gran medida la situación vivida durante la pandemia del COVID-19, y la percepción de vivir en una sociedad cada vez más individualista y competitiva.
En general, cuatro de cada 10 personas valoran de forma negativa el estado de su salud mental, con especial prevalencia entre los jóvenes, que manifistan el mayor índice de autolesiones e intento de suicidio (por encima del 30% en ambos casos).
En todos los casos, es importante reforzar la atención primaria con formación en salud mental, así como combatir el estigma de estos trastornos mediante campañas de sensibilización y formación. Y, en municipios pequeños, aumentar el número de profesionales dedicados, impulsar los servicios itinerantes y aportar financiación para las asociaciones, ya que la participación comunitaria ha demostrado ser una sólida herramienta de prevención.

