Todo pasará

Editoriales

El olor a monas debería recorrer las calles caudetanas en estos días, próximos a la Semana Santa, pero este año nos ha tocado llevar la cruz a cuestas… y poco más.

Inmersos en esta parálisis que nos envuelve, pocos sabemos en qué fechas estamos, porque ya es difícil calcular simplemente las horas sin mirar el reloj. Llevamos semanas de una rutina que, para ser españoles, quién nos lo iba a decir…

A nosotros, tan de almorzar, tan de charrar con los amigos, tan de salir a hacer deporte, o tan de sacarnos a rastras del Morgul, o del Lancelot, o del Shiva… Nosotros, que somos más de salir que de entrar…

Pues sí, nosotros. Confinados. Semanas enteras, y ya veremos cuando nos desconfinan.

No sé cuántas cosas se han cancelado. Nos vino justico el Carnaval, y más aún la Semana Festera, que ni se acabó. Añoradas gachamigas y paellas, que se quedaron sin hacer… Ahora llega la Semana Santa, y habrá que tocar el tambor desde el balcón… El que tenga tambor. Si a alguien le sobra un tambor, que me lo deje. Nunca lo he tocado, pero ahora, cualquier cosa que podamos hacer en común me llama la atención. Aunque sea tocar el tambor, coñis…

Pero todo pasará. Y miedo me da el fin de semana que podamos salir libremente… Que se preparen, especialmente, los bares y restaurantes, esos lugares de encuentro y regocijo. Que vayan haciendo acopio de todo, por favor. Aquí no hay excusa para no tener existencias.

Pues sí, todo pasará. Tristemente, miles de personas habrán quedado en el camino… Pero la vida tendrá que seguir para el resto, y con algunas lecciones aprendidas que convendría no olvidar.

Haced caso a Paco “El Rubio” y poneos mascarillas para ir a comprar. Y hacedme caso a mí también: no salgáis de casa. Por favor.

Falta otro empujón por parte de todos, y lo habremos conseguido… ¡¡ÁNIMO, CAUDETANOS!!

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