TOTUM REVOLUTUM

Gaspar Albertos

Bueno, pues ya cerrado hace semanas el caso Neymar sin ninguna variación significativa, volvamos al “caso” de la política nacional que amenaza con unas nuevas elecciones generales que tampoco parece que vayan a aportar sustanciosas soluciones para la gobernabilidad de este país.

“Éramos pocos y pario la abuela”. Si, si, pueden ustedes pensar sin temor a equivocarse en Manuela Carmena de cuya preñez política ha nacido un nuevo partido encarnado en esta ocasión por Iñigo Errejón bajo la paternidad del PSOE con la intención de tener más posibilidades de reeditar ese gobierno Frankenstein que se pretende (aunque no se diga) y que nunca mejor podría estar representado por Errejón cual pequeño monstruito con las orejas a la altura de las tuercas en el cuello de aquel.

Mucha capacidad de análisis hay que tener y muchas horas de observaciones microscópicas para intentar colarse en el tablero electoral sacando votos con una especie de “pinza para las cejas” sólo allí donde haya alguien de la izquierda desencantado. Ese es el propósito, o al menos es lo que manifiestan, por lo que entiendo que se van a limitar sólo a eso sin intentar menguar las previsiones electorales de PSOE y Podemos.

¿Será eso posible?

Si la expectativa de este nuevo partido político denominado Más País (yo creo que si hubo una mínima intención de denominarlo Más España fue abortada por Pedro Sánchez que acaba de demostrar que desde ahora se ha arrogado el término España en exclusiva) es la de sustentarse de la posible abstención de la izquierda, mal le van a ir las cosas cuando “toda” la abstención sobre la participación de últimas generales se estima en un cinco o seis por ciento de la que podría obtener ¿la mitad?, ¿un tres por ciento del electorado que se enganche de nuevo a la participación? No auguro un buen resultado en esta nueva formación política a no ser que contraviniendo los deseos del PSOE arranque votos tanto a éste como a Podemos y entonces la izquierda quede tan dividida como la derecha.

Apunten ustedes. A día de hoy, el PSOE y Podemos suman 165 escaños y el cuarenta y tres por ciento de los votos. Vuelvan a calcular esto de la suma de estos tres partidos de izquierda pasadas las elecciones del 10N.

Algo parecido puede ocurrir en Cataluña con la irrupción a nivel nacional de la CUP (como Rufián, también quieren chupar de la ubre de España, aunque ésta les importe un bledo). Veremos si la suma de 22 diputados actuales entre ERC y JxCAT es superada por la irrupción de la CUP o, por el contrario, sobre todo en las tres provincias catalanas pequeñas (sic) les castiga la Ley D´Hont.

Esa misma ley que hace estragos en el centro-derecha como quedó demostrado en las últimas elecciones generales y que solamente el espíritu cainita de algunos partidos de este espacio político va a permitir de nuevo el triunfo de la suma de las izquierdas si la reciente fragmentación de estas no lo impide. En el caso del centro-derecha, no se trata de augurar porcentajes de voto, número de escaños, etc. Está ya todo demostrado, no ya en negativo, sino incluso en positivo, como ocurrió con Navarra Suma, donde únicamente una jugada de trilero del PSOE con los pro etarras arrebató la posibilidad de formar gobierno a la coalición constitucionalista allí ganadora holgadamente.

En definitiva, que esta proliferación de partidos parece que va a ayudar poco para configurar un gobierno fuerte y estable que afronte con decisión la desaceleración económica que ya se está produciendo y ponga pie en pared ante el desafío independentista catalán que, con la sentencia del Tribunal Supremo sobre los políticos presos a punto de publicarse, va a impregnar toda la campaña electoral en la que ya estamos inmersos.

Gaspar Albertos.

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