Tras un estudio arqueológico, se ha certificado que las molduras halladas el año pasado en la Puerta La Villa, con motivo de las obras de ensanche de la calle, no tienen valor alguno.
El informe, realizado por los arqueólogos Gabriel M. Segura y Pascual Perdiguero, concluyen tras su análisis que «se puede afirmar el escaso o nulo valor arqueológico de las piezas halladas fortuitamente». También indica «su nulo valor patrimonial, a la par que su deteriorado estado de conservación, con una avanzada meteorización de la piedra, hacen que no sea necesaria su conservación ni restauración».
Todo ello, tras un estudio pormenorizado de las piezas, su levantamiento tridimensional, proceso comparativo, etc. De todo ello se desprende que «las piezas labradas aparecidas […] son piezas descontextualizadas, halladas en posición secundaria, procedentes de un edificio […], que fueron reutilizadas como mampuesto en la construcción de un muro medianero entre parcelas». También que «su tipología y morfología permite identificarlas con molduras arquitectónicas bien de la cornisa del alero de una fachada o bien el tablero inferior de un balcón».
«Las piezas estuvieron utilizadas o en uso largo tiempo como evidencian las sucesivas capas de encalados/enlucidos producto de las labores de mantenimiento continuo de la fachada», a lo que añaden que «a juzgar por su métrica decimal y las dimensiones, se trata de piezas talladas en un momento indeterminado de la segunda mitad del siglo XIX, especialmente en su último cuarto (1880-1900), cuando más allá de la entrada en vigor, las disposiciones oficiales obligan al uso del Sistema Métrico Decimal», se añade en el informe.
Obras de ensanche de la vía
Diego Cuenca, concejal de Patrimonio de Caudete, ha explicado que «fue durante las obras acometidas en la alineación de dicha calle, mediante el retranqueo de la valla de dos solares, cuando aparecieron en marzo de 2023, de forma fortuita, dos elementos pétreos de arenisca, que se corresponden con una moldura o cornisa. Estaban visibles en un rincón de la parcela, localizados superficialmente. Uno de los elementos, ligeramente cubierto de tierra en uno de sus extremos. El otro, hacía de poyo o asiento por su revés para los propietarios, y hasta que no fue quitada de su lugar no se intuía que contenía talla».
«La zona del hallazgo no formaba parte de la Carta Arqueológica del municipio, por lo que a priori las obras no precisaban de control arqueológico o de seguimiento alguno. Además, en el transcurso de las obras no se constataron más elementos pétreos ni de otra naturaleza aislados, ni restos constructivos de ningún tipo, por lo que no fue necesario contratar excavación de urgencia», sigue matizando el concejal.
Por cuestiones de seguridad, se trasladaron los restos a dependencias municipales y se dio traslado del hallazgo a la Delegación Provincial competente. Se procedió a la contratación de servicios profesionales para el estudio arqueológico correspondiente, habiendo trasladado las conclusiones al organismo autonómico para su conocimiento y archivo del expediente.