VASOS COMUNICANTES

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Viene este título a cuenta de lo ocurrido en las elecciones catalanas celebradas ayer y de la necesidad de que todos los líderes políticos se convenzan de que, en política también, “la  energía ni se crea ni se destruye, solamente se transforma”.

Esto es lo que tienen que asumir todos los líderes políticos que generalmente en todas las elecciones se afanan en justificar y dar por buenos sus resultados cuando estos no pueden resistir apenas cualquier comparación con sus propios resultados anteriores o con los del resto de formaciones políticas.

Tiene que darse  ya un caso flagrante de muerte súbita, como la ocurrida ayer de Unió Democrática y su líder Durán y Lleida, para que se reconozca sin paliativos el fracaso en unas elecciones.

Otros, como Pablo Iglesias, empeñado en ocultar su marca “Podemos” hasta las próximas generales para no desgastarla, admite con la boca pequeña que su propuesta en Cataluña a través de Catalunya Sí que es Pot ha fracasado, pues ni siquiera ha sumado nada a lo que ya venía obteniendo Iniciativa por Cataluña/Ezquerra Unida (IU en Cataluña). Pierde su vaso comunicante con el Partido Socialista y no obtiene nada de la abstención que en esta ocasión se ha asomado a votar.

A partir de aquí, todos los análisis de los partidos barren para casa, aunque sea a costa de meter las “barriduras” bajo la alfombra.

El Partido Popular que pierde un 26% de voto, y un “42% de escaños” se alegra porque los independentistas no han superado el 50% sin reconocer que tiene una constante fuga de votos en su vaso comunicante con Ciudadanos y que tiene que cambiar su mensaje en el problema catalán y no fiarlo todo a las soluciones que se aportarán, cuando toque, “desde Madrid”.

El Partido Socialista Catalán se alegra aunque una vez más “sigue bajando sobre cualquiera de sus resultados anteriores”. Se cobija en que “otros pierden más” y sin reconocer que si su vaso comunicante con Podemos en Cataluña se ha taponado es porque Pablo Iglesias está ahorrando energía para diciembre.

Ciudadanos ha sido el partido que ha obtenido proporcionalmente mejores resultados. Pasar de 275.000 votos y 9 escaños a 734.000 votos y 25 escaños no es un asunto baladí y se pueden jactar de ello. Pero su incremento de 459.000 votos ha llegado por los 123.000 votos perdidos por el PP… y lo más importante: los 336.000 votos aportados por la disminución de la abstención en Cataluña que casi toda ella ha entrado en vaso comunicante con Ciudadanos. Lo más importante para ellos es mantener en vilo a esa masa abstencionista, pero no agotarla, para lo que no parece muy apropiado pedir ya otras elecciones en Cataluña como se ha apresurado a manifestar su líder Inés Arrimadas.

Ahora toca referirse a los independentistas que, para su desgracia, han tocado techo, y en todo caso, se mantienen como vasos comunicantes entre ellos.

La Candidatura d’Unitat Popular (CUP), también más que triplica sus resultados pasando de 3 a 10 escaños obteniendo así un 333% de incremento en representación parlamentaria, no así en número de votos cuyo incremento ha sido del 266%. Cosas de la aritmética parlamentaria. Se felicitan por ello, y lo pueden hacer, pero no se dan cuenta de que sus planteamientos rupturistas, anarquistas y utópicos han restado fuerza a la otra fuerza independentista, Junts pel Sí, única capaz de llevar a Cataluña a la independencia por caminos menos traumáticos.

Y por fin, los resultados de esta coalición católico-derechista-nacionalista-atea-republicana-izquierdista que se ha dado en llamar “Junts pel Sí” que en lo único que convergen es en el término “nacionalista”. Va a ser entretenido ver como se gobierna Cataluña a partir de ahora con los mimbres obtenidos de esta coalición. Han ganado unas elecciones autonómicas sin discusión y es lo que tienen que entender, y no pretender arrastrar a media Cataluña a una aventura independentista de evidentes riesgos. Si por “separat” en 2012 obtuvieron 71 escaños y en 2015 “junts” han obtenido 62, y los mismos 1.600.000 votos, algo han hecho mal y no les vale arrogarse ahora los resultados de la CUP como independentistas de “barra brava”.

Gaspar Albertos.

 

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