rosario abandono animal

Verano y abandono animal: una realidad que continúa Artículo de Rosario Peiró

Con la llegada del calor y las vacaciones de verano vuelve también una de las realidades más duras para miles de animales en España: el abandono.

Cada año, refugios y protectoras comienzan a saturarse durante estos meses mientras aumentan los rescates de perros, gatos y otros animales que aparecen solos, desorientados o vagando durante días tras perder a la que creían su familia.

A veces hablamos del abandono animal como si fuese únicamente un problema de cifras o estadísticas, pero detrás de cada caso hay un ser vivo que siente miedo, pérdida y confusión.

Quienes convivimos con animales sabemos que ellos crean vínculos profundos con las personas, reconocen nuestras voces, nuestras rutinas y nuestros estados de ánimo. Por eso, cuando son abandonados, no pierden solo una casa. Pierden su referencia emocional, su seguridad y el entorno donde sentían que pertenecían.

En mi caso, esta realidad siempre ha estado muy presente a través de Nevado, mi perro, abandonado y maltratado, que llegó a mi vida después de haber perdido la vista a causa de ello. Aun así, seguía acercándose a las personas con cariño y con ganas de confiar. Y sinceramente, siempre he pensado que eso dice muchísimo más de ellos que de nosotros mismos.

Durante estos años también he podido conocer de cerca el enorme trabajo que realizan refugios, protectoras y voluntarios intentando ofrecer una segunda oportunidad a animales que muchas veces llegan con miedo, ansiedad o importantes secuelas emocionales y físicas. Yo misma llevo colaborando en estos temas desde que era una niña e incluso puse en marcha una protectora que sigue vigente en la actualidad.

Además, hay perfiles que suelen quedarse invisibles durante mucho más tiempo: animales mayores, enfermos o con discapacidad. Precisamente Nevado me enseñó que muchas veces somos las personas quienes ponemos prejuicios o limitaciones donde ellos simplemente siguen teniendo ganas de vivir, jugar y sentirse queridos.

Con frecuencia seguimos escuchando excusas relacionadas con vacaciones, mudanzas, falta de tiempo o cambios personales. Sin embargo, adoptar un animal implica responsabilidad, compromiso y cuidados durante toda su vida, también cuando llegan las dificultades o las etapas menos cómodas.

Por eso creo que es importante seguir divulgando y concienciando sobre esta realidad desde la empatía y la educación.

Porque detrás de cada abandono hay un animal que sigue esperando una caricia, una rutina y una familia que no vuelva a fallarle.

Te invito a que descubras en nuestro blog más temas sobre bienestar emocional humano y animal, así como la historia del alma del proyecto, Nevado.

 www.nevadosiempresonrie.com