La Fundación Benéfica Martínez Teresa y Ruiz informa a los caudetanos sobre su historia y gestión

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La Fundación Benéfica “Martínez Teresa y Ruiz”, en aras de informar a los caudetanos sobre su historia y gestión, nos envía el siguiente escrito.

«Pasado, presente y futuro de la Fundación

La historia reciente de la fundación comienza con la fusión de las fundaciones benéficas «Asilo de Santa Bárbara y de la Virgen de Gracia» y «Asilo de San Juan Evangelista», en favor de la fundación Benéfico-Social “Martínez Teresa y Ruiz”, en escritura pública, el día 2 de junio de 1982.

La actividad principal de la misma ha girado en torno a la Residencia de Ancianos, la cual ha sufrido diversas ampliaciones desde sus inicios, para adecuarla a la creciente demanda de plazas para residentes, dado el paulatino incremento del envejecimiento de nuestra sociedad actual, y en la previsión de que el mismo seguirá creciendo.

La Fundación también dispone de un edificio destinado a colegio, de fincas urbanas y de fincas rústicas.

Habitualmente, las fincas rústicas, en su mayoría parcelas pequeñas, estaban destinadas al arrendamiento por precios muy económicos, que en gran parte rondaban entre los 25,00 € y los 60,00 € anuales, al igual que las fincas urbanas, que también se destinaban a arrendamientos.

El desarrollo habitual de la economía de la fundación giraba en torno a la residencia, tal y como hemos indicado, y los ingresos que se obtenían en el resto de las actividades rústicas y urbanas se destinaba a cubrir las carencias económicas que la residencia tenía. Cuando este dinero no era suficiente, se buscaba financiación poniendo a la venta tanto las fincas rústicas como las urbanas, para compensar las pérdidas generadas, cuando lo prudente hubiese sido equilibrar la cuenta de resultados de la actividad de la residencia, y no recurrir más que en casos excepcionales, o de inversión extraordinaria, a dicha venta de patrimonio.

¿Qué ocurre cuando este tipo de proceder se vuelve el habitual? Sencillo: que desde 1982, se ha ido procediendo paulatinamente a la venta del patrimonio de la fundación y, lógicamente, el patrimonio que primero se vende es aquel que es más fácil de comprar, esto es, las fincas con mejores rendimientos o que estaban en mejores ubicaciones, tanto rústicas como urbanas. Así, a lo largo de los años han quedado en su mayoría fincas pequeñas, de entre 1 y 4 taullas, aisladas, dispersas, con imposibilidad de hacer agrupaciones y, por lo tanto, con un valor, tanto de cultivo como de venta, prácticamente nulo. El mismo proceder se siguió con las fincas urbanas.

De tal modo que a fecha 31 de diciembre de 2015, las pérdidas acumuladas superaban los 235.000 €, obteniendo todos los años resultados negativos, que se iban acumulando. Unas deudas a proveedores de más de 367.000 €, deudas a los bancos por encima de los 145.000 € y el importe correspondiente a tres pagas extras a los trabajadores de la Fundación (año y medio sin cobrar la paga extra), pendiente de pago, aproximadamente 120.000 €.

Todo ello conllevaba una gran preocupación por el mantenimiento de los puestos de trabajo y la sostenibilidad de la Fundación, una realidad económica muy seria, habida cuenta de que ya no se contaba con grandes fincas para su venta, y que la crisis económica había rebajado el precio de los inmuebles urbanos prácticamente a la mitad. Hemos de recordar que la fundación es una entidad de ámbito privado, y no público. Que el presidente de la fundación sea el alcalde es un hecho de voluntad y de imagen de los fundadores, e igualmente podían haber elegido al párroco, o a cualquiera de las hermanas de las congregaciones. La diferencia de ser pública o privada es fundamental, debido a que todos los bienes de la fundación responderán sobre las deudas de la misma, pudiendo ser embargados y enajenados por los acreedores de la misma (entidades financieras y proveedores) para el pago de sus deudas.

Ante dicha situación, no se admitían más demoras. La doble responsabilidad, por un lado, la de la permanencia de los 52 puestos de trabajo de la residencia, y por otro, el garantizar el servicio a los ancianos, exigía comenzar las actuaciones encaminadas a mejorar y resolver dicha situación. Los cambios debían empezar a producirse, y era el momento de cambiar el rumbo. Se elaboró un proyecto de medidas en tres fases: estudio de la situación, planificación de las medidas a adoptar y puesta en marcha de las mismas.

A veces, las grandes empresas son como grandes barcos, que desde que giras el timón hasta que el barco empieza a cambiar el rumbo transcurre un tiempo. En las empresas, hay medidas que adoptamos hoy cuyos frutos se obtienen a los seis u ocho meses. Durante los años 2016 y 2017 se han realizado muchos cambios en temas laborales. Hemos realizado múltiples asambleas, explicándoles la situación a los trabajadores y, con su ayuda, modificar rutas de trabajo, horarios y turnos, con el fin de optimizarlos lo mejor posible, tanto para la fundación, como para ellos mismos, con mejores horarios de descanso; se ha adquirido nueva maquinaria (grúas, elevadores, etc.) y material diverso que facilite su trabajo; se han adecuado las rutas del personal de limpieza y sus equipos; se han adquirido nuevos sistemas para la lavandería, más eficaces, que ayudan a realizar mejor su trabajo; se han adecuado las instalaciones, como fisioterapia y terapia ocupacional; se han invertido más de 40.000,00 € en mejorar las instalaciones; se han negociado con los proveedores nuevos plazos de pago, más flexibles, al mismo tiempo que se negociaban descuentos sobre los productos adquiridos; se ha realizado un control y priorización de gastos… Todo un conjunto de medidas económicas, laborales y financieras, encaminadas a favorecer la sostenibilidad de la fundación y, sobre todo, equilibrar la actividad económica de la residencia.

De tal manera que podemos empezar a observar que los resultados obtenidos del ejercicio 2016, y presentados a la Agencia Tributaria en el impuesto sobre sociedades, cambia la dinámica de pérdidas que venía produciéndose en la fundación, por unos resultados positivos. Del mismo modo, en los resultados obtenidos en el año 2017 mejoramos los resultados positivos del ejercicio anterior, consolidando una situación de sostenibilidad económica de la residencia y, por ende, de la fundación, por lo que el primer objetivo de consolidar la estabilidad de la residencia y, por tanto, los puesto de trabajo y el servicio a los ancianos, está en consonancia con los objetivos fijados.

Por otra parte, la evolución demográfica de Caudete, como de la del resto de nuestro país, indica un progresivo envejecimiento de nuestra sociedad, por lo que la demanda de actividades como la de residencias para mayores, irá progresivamente en aumento. Nuestra sociedad necesitará más plazas de residentes, hecho que podemos constatar en la actualidad en nuestro pueblo: la lista de espera para acceder a una plaza en la residencia sobrepasa las 80 peticiones. Dicha situación hace necesario valorar una posible ampliación de las plazas de residentes, tal y como ya ocurrió con las dos ampliaciones anteriores. Para ello, primero hemos realizado un trabajo de sostenibilidad económica y de reformas en la gestión, que nos permitan garantizar que las futuras ampliaciones no supongan un riesgo para el futuro de la Fundación y que, de producirse, se obtuviesen dos resultados: por un lado, ampliar el servicios a las personas mayores y a sus familias, y, por otro lado, la creación de nuevos puestos de trabajo estables para nuestro municipio.

En cuanto a las fincas rústicas, aquellas que están sin explotación se están labrando y poniendo en marcha, progresivamente, explotaciones de olivos y, próximamente, de almendros, que ofrezcan trabajo a personal agrícola en desempleo, como los planes 55+, u otros que se pongan en marcha.

En las fincas urbanas, la dinámica es doble: por un lado, aquellas que pueden ser puestas en arrendamiento se están adecentando, y las que estén muy deterioradas, o que por su constitución solamente pueden ser destinadas a solares, como las de las Jornetas, serán puestas a la venta de manera progresiva para aliviar la carga financiera de la fundación.

Este es un breve resumen del programa de actuación que la Junta de Patronos valoró, y con el que, con un gran esfuerzo, estamos trabajando para el futuro de la Fundación.»

Fuente: Fundación Benéfica “Martínez Teresa y Ruiz”

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