Oh, cielos, llegaron las portavozas…

Editoriales

Los/las miembros y miembras de Podemos/Podemas en el Congreso/a, han propuesto con vehemencia/(¿vehemencio?) que a los portavoces femeninos se les denomine portavozas en vez de portavoces, palabra esta última compuesta por el verbo portar (trasladar) y el sustantivo femenino voz.

La propuesta tiene por objeto/objeta llegar a la igualdad de género/a, en base a la estupidez profunda y al analfabetismo galopante/galopanta.

Y a partir de aquí, voy a escribir cercenando derechos a las mujeres y promoviendo la desigualdad entre géneros, según algún colectivos. Es decir, voy a tratar de escribir correctamente.

¿Cómo podemos pretender que el nivel cultural de nuestros jóvenes estudiantes no vaya en caída libre, si nuestros representantes políticos hacen gala de semejante ignorancia? La propuesta, por así llamarla, sale de Podemos, pero el PSOE se ha apresurado a respaldarla, y Ciudadanos se ha quedado traspillado, aunque por lo bajini ya dicen que ellos prefieren hablar bien… ¡Uy, qué miedo al qué dirán…!

A mí me da exactamente igual que semejantes zafiedades vengan de donde vengan. Esta anécdota solo viene a ampliar los ataques indiscriminados a nuestra lengua en nombre de no se sabe qué derechos. Pero, es más, la gran mayoría de las mujeres se deberían sentir insultadas ante semejantes estupideces, que no solo no contribuyen a nada que se parezca a la igualdad, sino que ridiculizan y menosprecian la cultura de hombres y mujeres por igual.

Qué pena que un pilar básico como es la lengua de un pueblo, sea tan manipulada y vilipendiada por la masa política de este país. Cualquier otro país hispanohablante utiliza y cuida infinitamente más el español que nosotros mismos. Por eso, nuestro nivel lingüistico es de una pobreza extrema, muy acentuada por el uso de las aplicaciones de chat que, por el tipo de uso que se hace de ellas, casi obligan a utilizar un lenguaje esperpéntico.

El resultado es que cuesta muchísimo en este país encontrar a personas que escriban correctamente. De hecho, ya hay un porcentaje preocupante de personas españolas que escriben mejor en inglés que en español… A mí me resulta bochornoso, pero bueno, a la mayoría no… ¡y está tan pancha!

Lo de las portavozas es, como digo, una anécdota. Cuando lo oí, me quedé impasible, porque desde aquello de las miembras ya no me sorprende nada. Sin embargo, como hoy ha sido el tema de conversación, me he decidido a escribir sobre ello. Pero tengo que ser sincero: el tema ya me aburre. Desde luego, no seré yo quien emprenda ninguna cruzada en pos de conseguir que en nuestro país se hable y se escriba con corrección, ni siquiera con cierta decencia. Allá cada cual.

Lo único que haré será seguir corrigiendo todo aquello que me llegue para publicar, según mejor entienda, y tratar de que lo que en esta página se lea, tenga un mínimo de corrección. Y digo un mínimo, porque soy consciente de que cometo fallos, unas veces por un error, otras por un descuido, y otras porque creo hacerlo bien, y está mal. Siempre tengo el diccionario de la RAE a mano, y no me da pereza usarlo cuando tengo dudas. Pero la perfección, seguramente, no existe.

Pero nada más la intención de hacer las cosas bien, ya tiene muchísimo mérito. Cuando alguien me va a mandar alguna nota para que la publique en esta página, en muchas ocasiones me dicen aquello de “es que yo, eso de escribir…”. Y yo siempre les digo lo mismo: mándame el escrito como mejor consideres, porque nadie escribe mal a sabiendas. Lo malo es, como en este caso, cuando las cosas se hacen mal a propósito.

Eso sí que tiene delito.

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2 comentarios en “Oh, cielos, llegaron las portavozas…

  1. Acepta la RAE que el término “bombón” puede ser “una persona joven especialmente atractiva”.
    A partir de ahora, a mi criterio y sin que nadie se pueda ofender, cuando vea pasar a una atractiva joven le diré: “¿Adonde vas con ese garbo? bombona”.
    Independientemente de lo que diga la báscula.

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