Una expedición del Centro Excursionista Caudete accede al sistema de cuevas Cueto-Coventosa-Cuvera

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Una expedición del Centro Excursionista Caudete accedió la semana pasada al sistema de cuevas Cueto-Coventosa-Cuvera, el llamado Mont Blanc invertido, con 815 metros de desnivel, en Cantabria.

La expedición la formaban Sergio Medina, Rubén Plá, Jonás Tecles y Gracia Herrero como apoyo logístico desde el exterior.

Comenzaron el día 18 de junio, saliendo desde Caudete dirección a Cantabria con el objetivo de realizar el sistema que une las cuevas Cueto y Coventosa. Es una de las cuevas más míticas de la espeología a nivel europeo, y muy dura por su largo recorrido de más de 35 Kms. que transcurren entre grandes desniveles, pasos estrechos, pozos verticales, lagos y duras ascensiones.

El gran atractivo de esta cueva es su sima vertical de 581 metros repartidos en varios pozos de grandes tamaños, uno de ellos de 317 metros totalmente verticales. Es una sima muy exigente, mental y físicamente, y muy técnica. Requiere conocimientos avanzados de espeleología y una logística compleja debido a que la entrada y la salida están muy distanciadas entre sí. Además, se requiere una instalación previa en la boca de salida de cuerdas para salvar un gran desnivel. También hay que tener en cuenta la previsión meteorológica, ya que si aumenta mucho el caudal se podría cerrar la salida con un sifón, quedándote atrapado.

Se debe aprovisionar de agua y comida para tres días, ya que se calcula que se necesitan de 25 a 30 horas para completar el recorrido. Antes de entrar hay que informar a los servicios de emergencias si la haces en un día o más, para que se envíe un rescate si transcurridas 30 horas los espeleólogos no han salido de la cueva. Envían especiales agradecimientos a Xavi (jefe del ESOCAN) por su asesoramiento previo…

Teniendo todo eso en cuenta, comenzaron el recorrido a la 1 de la tarde el día 19, entrando por la boca de la sima de Cueto, y encontrándose cara a cara con el pozo de Juhué, de 305 metros, donde comenzaron a descender con cuerdas. Siguieron bajando por el pozo Algodón, Péndulo, Muleta, el del Oso y el pozo de la Marmita, hasta alcanzar una profundidad total de 581 metros, donde encontraron la sala de las 11 Horas, donde encontraron la Gran Pedrera, un laberinto en un caos de rocas gigantescas de difícil progresión.

Siguieron en dirección al Oasis por unas amplias galerías, pasando por la Sala de la Capilla, el Chicharrón y Oasis, donde se aprovisionaron de agua, hasta finalmente llegar al pozo de la Navidad. Este pozo les dio acceso a la zona de gateras muy estrechas y el Espeleódromo, una galería, la parte más dura y exigente de la travesía hasta llegar al agujero Soplador donde conecta con la red Coventosa, donde les tocó equiparse con los neoprenos y atravesar tres grandes lagos de más de 200 metros de largo, hasta la zona de los gours, donde comenzaron una ardua ascensión, pasando por la sala de los Fantasmas, hasta la salida de la cueva Coventosa a las 9 de la mañana del día 20, tras 20 horas de aventura.

 

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